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lunes, 12 de junio de 2017

¿Se puede desaprender a ir en bicicleta?



Cuántas veces hemos escuchado aquello de que una vez aprendes a ir en bici ya nunca se olvida. Y así es, nuestro cerebro conserva rutinas y hábitos aprendidos a lo largo de nuestra vida.

Hay muchas cosas que hacemos por inercia, porque las aprendimos así y porque ni siquiera nos hemos planteado que se puedan hacer de otra forma. Por eso es tan necesario aprender a ‘desaprender’ todo aquello que nos limita y nos impide mejorar y avanzar.

¿Pero se puede desaprender un hábito adquirido y que no lo deseamos?

En este gracioso vídeo veremos cómo se puede desaprender a ir en bicicleta y luego volver a tu estado mental anterior de nuevo.

Vídeo: La bicicleta al revés


martes, 30 de mayo de 2017

Cómo interpretamos nuestras realidades




Es curioso como nuestro cerebro se auto engaña al interpretar la realidad en determinadas ocasiones.

En el vídeo ¿La gallina está sorda? ¿Es una gallina estúpida? ¿No tiene desarrollado el sentido musical?...

Nuestra forma de interpretar la realidad depende de nuestros modos de pensar y de sentir, a partir de los cuales elaboramos nuestras creencias.

Según esto puede que mi realidad no sea exactamente igual que la tuya, si cada uno percibe distintas realidades no me extraña que haya tantos conflictos personales.

¡A disfrutar de este día en Armonía!

Vídeo: Gallinas

miércoles, 24 de mayo de 2017

Escribir en soledad como terapia



Diarios, escribir en un blog, relatos de sueños, ilusiones, cartas que nunca se enviarán... El arte de escribir en soledad es una práctica centenaria que han cultivado no solo los grandes escritores, sino cualquier persona.

James Pennebaker, psicólogo de la Universidad de Texas desde hace más de 30 años, estudia la escritura como herramienta terapéutica para superar vivencias traumáticas. Estas son sus conclusiones:

“Escribir sirve para estimular la protección inmunológica, relajar y mejorar la calidad del sueño, ayudar a controlar la presión arterial y reducir el consumo de alcohol y fármacos.

Además, reordena el pensamiento, promueve la conexión con los otros y disminuye las crisis depresivas. Parece mágico.

Escribir cambia la forma en que la gente piensa y organiza su mundo interno; Exige detenerse sobre la experiencia, reevaluar sus circunstancias, hasta que se alcanza una nueva representación en el cerebro.

Es un proceso que implica reinscribir las emociones en un nuevo formato.”

Cuando tengas un problema, escribe sobre él durante cuatro días, sin la necesidad de respetar las reglas gramaticales o sintácticas, teniendo en cuenta que el relato es absolutamente personal y que no se compartirá con nadie.

Cuenta los acontecimientos que te ocurren y cómo te ha afectado realmente, cómo te sentiste cuando ocurrió y cómo te hace sentir ahora.

Basta con relatar un hecho traumático para que su poder destructivo ceda. Escribir cambia la forma de pensar, exige detenernos sobre la experiencia y revaluar las circunstancias.

¡Escribe y conseguirás tú Armonía emocional!


lunes, 22 de mayo de 2017

Los cuatro acuerdos




Hace unos días me enviaron un video que hablaba sobre el libro “Los cuatro acuerdos” escrito por el Doctor Mejicano Miguel Ruiz que está basado en la sabiduría de los antiguos Toltecas. Relata la visión que debería tener un ser humano para estar en equilibrio personal, emocional, mental y social.

Un libro muy sencillo de entender, lleno de pequeñas grandes verdades y claves prácticas para hacer nuestra vida un poco más efectiva. Nos invita a una liberación personal de las creencias y acuerdos que hemos ido adquiriendo a través de la cultura y la educación, tanto con nosotros mismos como con los demás y que nos crean limitaciones e infelicidad en nuestras vidas.

Debemos  entender que todos los humanos tienen un complejo sistema de creencias, adquiridas por influencia social, familiar, educacional, y que con frecuencia dichas creencias adquiridas los perturban mental y emocionalmente, creando infelicidad y la buena noticia es que se puede modificar el sistema de creencias para conseguir el anhelado equilibrio interior que lleva a la felicidad y armonía. Para lograrlo, se pueden poner en práctica los cuatro acuerdos, que son los siguientes:

1. Sé impecable con tus palabras:
Habla con integridad. Di sólo lo que quieres decir. Evita el uso de la palabra para hablar en contra de ti mismo o de chismes sobre los demás. Usa el poder de tu Palabra en la dirección de la verdad y el amor.

2. No tomes nada a nivel personal
Nada que otros hacen es algo personal. Lo que otros dicen y hacen es una proyección de su propia realidad, su propio sueño. Cuando tú eres inmune a las opiniones y acciones de los demás, no serás víctima de sufrimiento innecesario.

3. No haga suposiciones
Encuentra el coraje para hacer preguntas y expresar lo que realmente quieres. Comunícate con los demás tan claramente como sea posible para evitar malentendidos, tristeza y drama. Con sólo este acuerdo, se puede transformar por completo tu vida.

4. Haz siempre tu máximo esfuerzo
En cada circunstancia entrega lo mejor de ti mismo y trata de hacer las cosas siempre un poquito mejor. Así evitarás recriminarte o lamentarte.

Son cuatro consejos básicos que nos ayudarán a crecer y vivir en Armonía.

Gracias Geni por enviarme este video.








miércoles, 17 de mayo de 2017

Cuestión de animales



- ¿Cómo puedes tener un perro en un piso David? Yo en un piso no tendría ni tuve animales, es como esclavizarlos. Me dijo Isabella.

- Si viviera en el campo en una finca grande no tendría uno, sino cuatro o cinco y además de raza grande como mastines o dogos y siempre sueltos por supuesto para que se sintieran en libertad.
Además si fuera posible también tendría caballos, no para montarlos sino para verlos, acariciarlos y cuidarlos. Le contesté.

- Y?… En la mirada de Isabella se leía que no había contestado a su pregunta.

 - Yo, durante toda mi vida, he sido de tu opinión, le dije. No quería un perro en un piso porque pensaba que era coartar su libertad. Pero encasa, al final tras mucho insistir me convencieron.

Ahora me he dado cuenta de lo equivocado que estaba. Accedí siempre y cuando el tamaño del perro fuera acorde con el tamaño del piso.

Es una perrita que ha pasado a ser una más de la familia, diría más, creo que ha pasado a ser el miembro más “importante” de la familia.

Es la que se lleva el cariño de todos sin excepción, es la que está al otro lado de la puerta una vez pones a llave en la cerradura esperándote para darte una gran bienvenida.

Es la  que por las mañanas te despierta a base de lametazos, es la que te enseña en su boca su peluche para que la persigas por toda la casa intentándole arrebatárselo.

Es la que te lleva pasear cada día.

Es la que se acurruca junto a ti cuando estás leyendo y te permite que la acaricies entre página y página del libro.

Si toda la familia rellenáramos un cuestionario sobre la felicidad, su resultado nos superaría un montón. Sin lugar a dudas es el miembro más feliz de la casa.

Isabella me miraba sin llegar a estar convencida. En ese momento apareció el torbellino de Gina rogándole que la acompañara al columpio.

Me quedé sin conocer su respuesta, pero me dejo pensando…  ¿La raza humana hemos hecho bien domesticando a los animales? 

¡Disfrutar de este maravilloso día como animales! (Que lo somos) 

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