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miércoles, 20 de junio de 2012

Los ojos del Tuareg - Alberto Vázquez Figueroa





"La experiencia es algo que va llenando tu equipaje a medida que avanzas por la vida, y que resulta de gran utilidad cuando te enfrentas a problemas conocidos. Pero cuando se trata de enfrentarse a situaciones que nada tienen que ver con lo vivido anteriormente, la experiencia estorba tanto como un par de pesadas maletas cuando tienes que abrirte paso por la selva virgen."
Los ojos del Tuareg – Alberto Vázquez – Figueroa



"Los ojos del Tuareg" una obra inspirada en hechos reales, narra con dramatismo y perspicacia los conflictos provocados por uno de los grandes acontecimientos deportivos y publicitarios del mundo occidental: un famoso rally organizado por europeos y que cruza varios países de África.

Esta novela nos muestra otra cara muy distinta a la que se nos muestra en la televisión y los periódicos, la falta del respeto más elemental por la vida de los nativos y la destrucción sin ningún motivo del medio ambiente. Y todo para demostrar ¿Qué?

Nos habla de la cultura derrochadora, aplastante, irreflexiva e irrespetuosa de los países “ricos” sobre un pueblo que vive respetando las leyes naturales del desierto y la naturaleza.

Otro buen libro de Alberto Vazquez Figueroa, donde nos hace plantearnos quienes son los realmente civilizados, si personas que dedican su tiempo a pasar calor y sed en el desierto por competir en una carrera o gente que se aferra a su tradición por mucho que el mundo avance....

Vale la pena reflexionar un poco....


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domingo, 17 de junio de 2012

Escuchar… hasta llegar al alma





“Nadie puede crecer ni desarrollarse en plenitud sin sentirse amado al menos por una persona”

Comunicarnos con otras personas significa acompañar, viendo a la otra persona con actitud observadora, con toda la atención y pensando solo en la persona que comparte sus sentimientos contigo.

¿Cuántas veces nos sentimos decepcionados o tristes al esperar que alguien nos diga las palabras deseadas? ¿Qué necesidad tenemos de escuchar lo que queremos oír, cuando al estar centrados en el oído, nos estamos perdiendo todo lo que nos dice con gestos?
Creo que nuestras relaciones sociales y emocionales mejorarían mucho si nos acostumbráramos a escuchar más con los ojos y a darle sentido a todo lo que vemos, más que lo que oímos.

Si quieres conocer de verdad a alguien, tienes que probar a cambiar de perspectiva, concentrarte en la otra persona al cien por cien y olvidarte de ti mismo.

Quitarte de en medio tus juicios y preferencias. Para ello, tienes que poner en acción algunas habilidades como la capacidad para silenciar tu ruido interno, como los pensamientos, angustias y miedos. Y escuchar también con los ojos, captando a través del tono de su voz y sus gestos todo aquello que no se dice con palabras. Con el cambio de perspectiva la otra persona se verá vista y escuchada.

Conseguir que la otra persona se abra y comparta sus sentimientos, haciendo que se sienta a gusto y en confianza. Para ello, has de desarrollar empatía y ser capaz de aceptar todo lo que escuches sin juzgarlo.

Ayuda a la otra persona a concretar con ejemplos. Tú debes guiar la exploración para que la otra persona saque todo lo que lleva dentro.

Dale luz a las verdades profundas por detrás de todo las capas que se cuenta. A veces la otra persona se pierde al explicar lo que le pasa, no sólo porque no quiera verlo, sino porque muchas veces, ni ella misma lo sabe.

Ayúdale con dos habilidades: la autenticidad y la proximidad.

No basta con saber lo que pasa, sino cómo lo experimenta la otra persona. Por medio de la confrontación, pones en evidencia las contradicciones de su relato, y a través de la auto revelación, puedes presentarle como espejo alguna vivencia tuya personal, siempre que tenga que ver con la similitud en el sentimiento y no con la anécdota en sí. No la utilices para descargarte y desahogarte tú, sino para ayudarla a ella.

No le digas a la otra persona lo que le ocurre; deja que lo descubra ella y lo ponga en sus propias palabras. Con nuestros consejos, nuestros juicios o nuestras soluciones, este auto conocimiento es imposible.

Los consejos se dan con muy buena voluntad, pero propician que las personas descubran sus propias soluciones, y por lo tanto crezcan y estén preparadas para la próxima vez que se encuentren ante un conflicto.

Lo que si puedes hacer, una vez que se haya revelado ella misma, es confirmárselo con tu propia intuición. No hay prisa, es cuestión de sensibilidad y tiempo

Video: Escuchar con los ojos.




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miércoles, 13 de junio de 2012

Todo lo que dices tiene otra definición





Dicen los expertos que el castellano de los distintos países hispanohablantes es similar en un 80% lo que no evita que, si se viaja por Latinoamérica, uno pueda encontrarse con sorpresas y dificultades para comprender algunas palabras.

Por ejemplo en España “mona” significa agraciada, bonita, pero sin ser espectacular, mientras que en Venezuela define a una mujer afectada, y en Colombia a una rubia.

Los habitantes de Bogotá llaman tinto al café y al cortado perico. En España el tinto al igual que en muchos otros países es un vino.

En los bares mexicanos no pidas que te pongan una tapas sino botanas, que en Argentina son ingredientes, y en Venezuela, pasapalos.

También es curioso lo que ocurre con los cordones de los zapatos, que en México se llaman cintas, en Venezuela trenzas y en el Perú pasadores.

Y tú ¿Conoces alguna diferencia idiomática?

El video “Qué difícil es hablar el español” de los hermanos Juan Andrés y Nicolás Ospina, dos jóvenes músicos colombianos ha tenido un gran éxito en las redes sociales, particularmente en Facebook.

La letra de este video de más de ocho minutos es un homenaje a la riqueza del español tanto en América como en España. Una variedad que no impide a latinoamericanos y españoles comunicar, pero que puede plantear muchos equívocos y confusiones porque “todo lo que dices tiene otra definición”.

Esta es su letra…  Espero que la disfrutéis.

Yo viaje por distinto países,
conocí las más lindas mujeres,
yo probé deliciosa comida,
yo bailé ritmos muy diferentes.

Desde México fui a Patagonia,
y en España unos años viví,
me esforcé por hablar el idioma,
pero yo nunca lo conseguí…

Que difícil es hablar el español,
porque todo lo que dices tiene otra definición.
Que difícil entender el español,
si lo aprendes, no te muevas de región!

Que difícil es hablar el español,
porque todo lo que dices tiene otra definición.
Que difícil es hablar el español,
Yo ya me doy por vencido “para mi país me voy.”

Yo estudiaba el castellano cuando hacia la secundaria,
de excursión de promoción nos fuimos para las Islas Canarias.
En el viaje comprendí que de español no sabía nada,
y decidí estudiar filología hispana en Salamanca.

Terminada la carrera yo viajé a Ciudad de México,
sentía que necesitaba enriquecer mi léxico.
Muy pronto vi que con el español tenía una tara,
y decidí estudiar otros tres años
en Guadalajara.

Cuatro meses en Bolivia,
un post grado en Costa Rica,
y unos cursos de lectura con un profesor de Cuba.
Tanto estudio y tanto esfuerzo, y al final tu ya lo ves:
ESTE IDIOMA NO SE ENTIENDE
NI AL DERECHO NI AL REVÉS!

Que difícil es hablar el español,
porque todo lo que dices tiene otra definición.
Que difícil es hablar el español,
yo ya me doy por vencido “para mi país me voy.”

En Venezuela compré con mi plata una camisa de pana,
Y mis amigos me decían ‘Ese es mi pana, ese es mi pana!’
Y en Colombia el porro es un ritmo alegre que se canta,
pero todos me miran mal cuando yo digo que me encanta.

Los chilenos dicen cuando hay algo lejos “que esta a la chucha”,
y en Colombia el mal olor de las axilas “es la chucha”,
mientras tanto en Uruguay a ese olor le dicen ‘chivo’,
y el diccionario define al chivo como a una ‘cabra con barbuchas’.

Y cambiando una vocal la palabra queda “chucho”,
y “chucho” es un perrito en Salvador y Guatemala.
Y en Honduras es tacaño, y a Jesús le dicen Chucho,
con tantas definiciones, como se usa esa puta palabra!?

Chucho es frío en Argentina,
Chucho en Chile es una cárcel,
Chucho en México si hay alguien,
con el don de ser muy hábil.

El chucho de Chucho es un chucho ladrando,
y por chucho a Chucho lo echaron al chucho,
el Chucho era frío y lo agarró un chucho
-“Que chucho”- decía,
-“extraño a mi chucho”.

Que difícil es hablar el español,
porque todo lo que dices tiene otra definición.
Que difícil entender el español,
yo ya me doy por vencido “para mi país me voy.”

Comencé por aprender los nombres de los alimentos,
pero fríjol es ‘poroto’ y ‘habichuela’ al mismo tiempo.
Y aunque estaba confundido con lo que comía en la mesa,
de algo yo estaba seguro,
un ‘strawberry‘ es una fresa.

Y que sorpresa cuando en México a mi me dijeron ‘fresa’
por tener ropa de Armani y pedir un buen vino en la mesa.

Con la misma ropa me dijeron ‘cheto’ en Argentina.
-“Cheto es fresa yo pensé”-, y pregunté en el mercado en la esquina:

-“Aquí están buenas las chetas?”-, y la cajera se enojó.
-“Andate a la re (peep) que te remil parió!”

Y -“Fresas, parce”- me dijo un colombiano mientras vió que yo mareado me sentaba en una silla.
-“Hermanito no sea bruto, y apúntese en la mano:
En Buenos Aires a la fresa le dicen frutilla”.

Ya yo me cansé de pasar por idiota
digo lo que a mí me enseñan y nadie entiende ni jota
y si “ni jota” no se entiende pues pregunte en Bogotá.
Yo me rindo, me abro,
me voy pa’ Canadá!

Un ‘pastel’ es un ‘ponqué’, y un ‘ponqué’ es una ‘torta’
y una ‘torta’ el puñetazo que me dio una española en la boca!

Ella se veía muy linda caminando por la playa
Yo quería decirle algún piropo para conquistarla.
Me acerqué y le dije lo primero que se me ocurrió,
Se volteó, me gritó, me escupió y me cacheteó!

-‘Capullo’- yo le dije, porque estaba muy bonita.
y si capullo es un insulto, quien me explica la maldita cancioncita?

(lindo capullo de alelí, si tu supieras mi dolor,
correspondieras a mi amor, y calmaras mi sufri fri fri fri)

Sufrimiento es lo que yo tengo,
y por más que yo me esfuerzo yo a ti nunca te comprendo.
Ya no sé lo que hay que hacer,
para hacerse entender,
y la plata de mis clases no quisieron devolver.

Que difícil es hablar el español,
porque todo lo que dices tiene otra definición.
Que difícil entender el español,
Yo ya me doy por vencido “para mi planeta me voy.”

En España al liquido que suelta la carne la gente le dice ‘jugo’,
Por otro lado en España al jugo de frutas la gente le dice ‘zumo’.
Me dijeron también que el sumo pontífice manda en la religión,
y yo siempre creí que un sumo era en gordo en tanga peleando en Japón.

Conocí a una andaluza, se llamaba Concepción
Su marido le decía “Concha de mi corazón”.

-“Vámonos para Argentina, le dije en una ocasión”.
-“Yo lo siento pero si me dices ‘concha’ creo que allá mejor no voy.”
-“Pero Concha que te pasa, si es un muy lindo país,
hay incluso el que compara Buenos Aires con Paris.”
-“De mi apodo allá se burlan de la forma más mugrienta
y siempre hay cada pervertido que de paso se calienta”.

Y con tantos anglicismos todo es más complicado
si traduces textualmente no tienen significado:

-“I will call you back”-,
te diría cualquier gringo,
-“Yo te llamo pa trá”-,
te dicen en Puelto Lico!

Y ‘ojos’ es ‘eyes’, ‘ice’ es ‘hielo’, ‘yellow’ el color de la yema del huevo!
‘Oso’ es ‘bear’, y ‘ver’ es ‘see’,
‘Si’ es una nota que en inglés es ‘B’…

Y aparte ‘B’ es una ‘abeja’ y también es ‘ser’,
y ‘Sir’ Michael le decía a mi profe de inglés.

Y el que cuida tu edificio es un ‘guachiman,’
y con los chicos de tu barrio sales a ‘hanguear’.
Y la glorieta es un ‘romboy’,
y te vistes con ‘overol’.

Porqué tiene que ser tan difícil saber como diablos hablar español!?!?

No es que no quiera, perdí la paciencia
la ciencia de este idioma no me entra en la consciencia!
yo creía que cargando un diccionario en mi mochila,
y anotando en un diario todas las palabras que durante el día aprendía,

y leyendo, viajando, charlando, estudiando
y haciendo amigos en cada esquina
y probando todo tipo de comida y comprando enciclopedias y antologías,

YO PENSE QUE APRENDERÍA
Y QUE CON FE LO LOGRARÍA
MIS ESFUERZOS FUERON EN VANO!!!!

Yo creía que hablaría el castellano pero YA NO (no no no no)…

Que difícil es hablar el español,
porque todo lo que dices tiene otra definición

“En Chile polla es una apuesta colectiva, en cambio en España es el pene. Alguna gente en México al pene le dice pitillo, y pitillo en España es un cigarrillo y en Venezuela un cilindro de plástico para tomar las bebidas. El mismo cilindro en Bolivia se conoce como pajita, pero pajita en algunos países significa masturbacioncita, y masturbación en México puede decirse chaqueta, que a la vez es una especie de abrigo en Colombia, país en el que a propósito una gorra con visera es una cachucha, y cachucha en Argentina es una vagina, pero allá a la Vagina también le dicen Concha, y Conchudo en Colombia es alguien descarado o alguien fresco, y un fresco en Cuba es un irrespetuoso! YA ESTOY MAMADO!”

-“Pero ‘mamado’ de qué?
Mamado de borracho?
Mamado de chupeteado?
Mamado de harto?

…This is exhausting…”

Yo ya me doy por vencido,
Para mi país me voy!!!


Vídeo: Qué difícil es hablar el español



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domingo, 10 de junio de 2012

¿Rehuimos hablar del suicidio?





El otro día leía en La Vanguardia un artículo que me llamó la atención y me hizo reflexionar sobre el tema del suicidio. Un tema tabú que rehuimos hablar.

La OMS alerta de un grave problema sanitario con 1 millón de suicidas en el mundo. Cada hora, ciento veinticinco personas ponen fin a su vida, más de dos personas por minuto. Hablamos de suicidios verificados, no de los camuflados como “accidentes”, previa ingestión de drogas, de alcohol o de broncas emocionales insoportables que conducen a pisar el acelerador sin freno.

También existen “suicidios” enmascarados en el abandono de tratamientos médicos, para “hacer pagar culpas a la familia”.

Muchos ancianos que viven solos en las ciudades grandes y que aparecen muertos, no se han pegado un tiro, ni se han tirado por la ventana ni ingerido venenos. Se han dejado morir abandonándose en la comida y en la higiene, debilitándose, perdiendo fuerzas, y hasta intuyendo un descanso y una liberación en dejar de llevar un vivir sin sentido; para ellos, luego, para el universo entero.

Os copio el artículo por su interés:



Carmen Tejedor, directora durante varios años del programa de prevención del suicidio de l’Eixample, esta facultativa, que ha dedicado más de 20 años al estudio del fenómeno del suicidio, sostiene que la mejor fórmula para combatirlo es no escondiéndolo ni tratándolo como un tema tabú. "En esta sociedad nos parece que si no se habla de un problema no existe", denuncia. Un total de 3.145 personas se quitaron la vida en España en 2010, lo que supone la primera causa externa de defunción.


Por oír hablar de suicidio nadie se quita la vida


"El suicidio se evita hablando de él", le he escuchado decir. Entonces, ¿por qué continúa siendo un tema tabú para muchos?
Ahora se habla mucho más que hace un tiempo. Es verdad que en los países mediterráneos el suicidio no es tan frecuente como, por ejemplo, más allá de los Pirineos, en Francia sin ir más lejos. El tabú tiene su origen en el hecho de que se cree que el suicidio es una decisión libre. Entonces, con ese concepto romántico de la libertad del suicidio, si hay libertad hay culpables. La sociedad acusa o responsabiliza de la muerte por suicidio a los que están alrededor de la persona que se mata, y eso es un motivo para ocultarlo. 

Por mucho que se evite, es un problema que está encima de la mesa. Las cifras así lo indican: diez personas se quitan la vida a diario en España…
Así es. Es la primera causa de muerte entre los 15 y los 35 años. Pero más que el suicidio consumado, el problema también está en los intentos de suicidio, las personas que ponen en juego su vida para cambiar su realidad, para que se les ayude. Por cada suicidio consumado hay treinta intentos de suicidio, es una verdadera epidemia. Y el mayor problema es que repiten. 

¿Qué posibilidad hay de que una persona que ya lo ha intentado vuelva a repetirlo?
En los años 70 repetía el 10%. Ahora es el 50%, sobre todo entre las mujeres jóvenes. Esto se debe a que desde que tenemos psicofármacos hemos puesto en manos de la población unos venenos suaves. Y en el lenguaje de la gente joven, sobre todo, está el “me empastillo y ya está”, que parece que está muy integrado en su cultura. El problema radica en que la toxicología de estos fármacos no la conocen muy bien y pueden salir malparados.

La OMS, la ONU y la UE señalan el suicidio como un problema de salud pública. ¿Estamos preparados para hacerle frente?
En otros países de nuestro entorno hay programas de prevención, centros de referencia y asociaciones de ayuda a las personas que sobreviven a un suicidio, a familiares o a los que están en riesgo… En este país no hay nada todavía, es de una precariedad que llama la atención. Se trata dentro de la red general de salud mental.

Y es insuficiente…
No pienso que tenga que haber centros especializados. Sólo con organizar la miseria y hacer unos programas dirigidos a detectar a la población en riesgo se podrían prever muchos suicidios.

Si me tuviera que hacer el retrato robot de un suicida sería…
En todo el mundo el retrato es igual: varones, mayores de 65 años, que viven solos, que tienen una enfermedad médica crónica y un trastorno depresivo y, además, sufren aislamiento social. En los jóvenes sería un chaval que tiene un diagnóstico de enfermedad mental o consumo de drogas y que tiene una desadaptación social, un desarraigo, con fracaso escolar, que está en paro, con una familia desestructurada… una desgracia. El pensar o el haber hecho el intento de suicidarse y los acontecimientos estresantes de la vida, sobre todo la ruptura de la relación amorosa, son también factores de riesgo.

Supongo que debe ser difícil predecir si alguien tiene intención de quitarse la vida, ¿pero es posible intuirlo?
Sí, se puede detectar dentro de un plazo razonable. A veces sabes que una persona intentará quitarse la vida, pero no sabes el momento en el que lo intentará. Y claro, tampoco la puedes tener ingresada en un psiquiátrico atada a la cama para que no se mate.

¿Y es cierto que ellos tienen más tendencia que ellas a la hora de intentarlo?
Sí, hay tres o cuatro varones por cada mujer. Es curioso, porque las mujeres tenemos más trastornos depresivos y hacemos más intentos de suicidio que los hombres. En cambio, el hombre tiene una mayor impulsividad y agresividad y cuando lo intenta utiliza métodos más radicales. 

¿Nos falta información sobre esta problemática?
Cuanto mejor conoces los síntomas que te pueden llevar al suicidio, en ti o en los de alrededor (que no es nada de lo que dice la literatura o el romanticismo) más fácil es que encuentres ayuda. Nosotros, en el programa de l’Eixample, llevamos a cabo en su día un proyecto, conjuntamente con el centro de Salud Mental de la Dreta de l’Eixample, a través del cual intentamos informar a la población. Hicimos, un programa comunitario en el que intervenían todos los agentes sociales, había unos centros de referencia… Y el programa todavía continúa, lo llevan otras personas, pero sin el aspecto comunitario. Se hace la asistencia clásica a pacientes mentales. 

La prevención y la comunicación, entonces, se han mostrado efectivas…
En el programa de l’Eixample, en un año hicimos un seguimiento de 2.000 tentativas de suicidio que teníamos en el hospital [Sant Pau]. Unas 300 eran de l’Eixample y el resto del Guinardó, de Gràcia, de la Verneda… Pues bien, en l’Eixample, donde estaba este programa comunitario y esta organización asistencial, solamente repetía un 10%. En cambio, donde no había este programa, los que repetían eran un poco más del 30%. Es decir, habíamos conseguido reducir a una tercera parte, o menos, la repetición de intentos de suicidio, lo que es un gran avance. Cuanto más tiempo pasa sin que una persona vuelva a intentarlo, menos probable es que lo haga. El mayor riesgo a la hora de repetir está en los primeros meses.

Detrás del suicidio, ¿hay, por norma general, alguna patología mental asociada?
El diagnóstico más frecuente es el trastorno depresivo. No sé si alguien puede llegarse a suicidar sin tener, aunque sea, un síndrome depresivo durante tres minutos. Cuando hablo de trastorno depresivo me refiero a no sentir la vida, a no encontrar satisfacción en nada y pensar que estás mejor muerto que vivo. Luego estarían los trastornos psicóticos y los abusos de sustancias. 

Cuando uno de sus pacientes no responde al tratamiento y decide acabar de manera trágica sus días, ¿qué sensación le queda a usted? ¿Impotencia? ¿Fracaso? 
No es lo mismo que se te muera un enfermo que se te suicide. Ahora en breve publicaremos un trabajo sobre 94 suicidas. Ir a 94 funerales tiene miga. La reacción que tienes es como si fuera mucho más impactante a nivel personal. Si se muere de un paro cardíaco o un cáncer es muy triste, pero… 

¿Y qué pasa con los familiares?
Les ocurre lo mismo. Ahora tengo entre manos un proyecto basado en hacer una asociación de familiares que sobreviven al suicidio. Son personas que se quedan muy afectadas, y además de por vida. Es un duelo muy difícil de realizar, no hay ningún tipo de asociación que les ayude… Todo el mundo diciendo “se le ha matado el hijo, se le ha matado el padre, que habrá en esa familia”. Hay que afrontar todo esto. “¿Por qué lo hizo?”, “¿Qué más podía haber hecho por él?” 

Seguramente no lo vieron venir…
Hay una cosa que se llama autopsia psicológica, que se trata de preguntar a las personas que han estado alrededor del suicida en los últimos meses. Más o menos un 27% de los familiares veía muy probable que lo iban a intentar, lo que no se sabía era el preciso instante en que lo harían. Un 33% pensaba que era posible, pero no a corto plazo, mientras que un 40% no lo preveía. En el caso de los psiquiatras, un 35% lo veía también como algo poco previsible. Si el suicidio es completamente imprevisto, a parte del duelo aparece la confusión. “¿Qué se me ha escapado?”… Es una muerte muy complicada. 

Algunas personas piensan que el suicidio es un acto premeditado, pero usted defiende que no es una decisión libre…
Es como si el impulso suicida durara unas horas. Es un tiempo. Es como si una mujer viene de la peluquería, se arregla para ir a una fiesta y acaba tirándose por la ventana. En estudios que hemos efectuado, hemos concluido que desde que el suicida lo piensa hasta que pasa a la acción no ha llegado a la media hora en el 70% de los casos. Es impulsivo. Eso de que uno lo piensa, y está escribiendo notas, es muy literario, muy poco frecuente.

¿Quien tiene pensamientos autodestructivos acostumbra a buscar ayuda?
Sí. Lo que pasa es que lo pide de una manera un poco oscura, sin hablar claro. Y si lo pide, los que estamos alrededor tendemos a negar la posibilidad del suicidio, porque creemos que para suicidarse hay que estar poco menos que en un estado de gran tragedia. Pero claro, cada uno tiene su nivel de tolerancia.

Hay quien tilda el fenómeno de acción cobarde, mientras otros lo tachan de valiente…
Pero eso es no entender nada. Es como preguntarse: “¿vivir es de valientes o de cobardes?” No es esa la pregunta. Son gente profundamente desgraciada que no tiene otra salida que acabar con todo, y es que no sienten la vida. Están muy trastornados, muy alterados, están enfermos.

¿La crisis ha hecho aumentar el número de suicidios?
No, por ahora no. Ni aquí ni en ninguna parte. La tasa de suicidios en todos los países es muy estable. Eso sí, también hay que tener en cuenta que se calcula que el 30% de los suicidios no se reconocen, aspecto que se trata mucho en los congresos. En este país hay lugares en donde no se suicida nadie, pero es porque no lo recogen. En cambio hay otros, como puede ser Lugo u Orense, que tienen una tasa altísima. ¿Por qué? Porque son poblaciones pequeñas en las que no puedes ocultar que alguien se ha quitado la vida. También está la problemática de la justicia, que tiene que ser el juez el que determine que es suicidio. Y ya sabemos cómo va la justicia de rápida…

Si hablamos abierta y públicamente del suicidio, ¿existe riesgo de contagio?
Sí que existe ese riesgo, pero los que se contagian ya están enfermos. Por oír hablar de suicidio nadie se quita la vida. Los beneficios de hablar sobre el suicidio son mucho mayores que los riesgos. Esa misma discusión existe en relación a la violencia de género. El hablar de ello que hace, ¿que crezcan los maltratadotes y maten más? ¿O es la manera de que ayudemos a las mujeres maltratadas? Las ventajas son muy superiores al riesgo. 

¿Algunos de los que lo han intentado y han sobrevivido, después se han arrepentido?
Sí, casi siempre. Hay un documental muy interesante que se llama ‘The Bridge’, que ha sido muy cuestionado en el festival de cine de Ámsterdam, que filma los suicidios en el puente de San Francisco [EE.UU.]. El autor grababa a toda la gente que se tiraba del puente, una persona cada diez o quince días, y lo hizo durante un año. En el documental habla con un solo superviviente, sobreviven muy pocos. Este chico, que lo tienen ahora como agente antisuicida, lo dice. Pero a mí también me lo han explicado. Me acuerdo de un hombre que tenía las manos desolladas que nada más tirarse se agarró a una de esas fachadas de l’Eixample que tienen esos salientes decorados. Cuando consigues que hablen, ellos mismos se horrorizan. “¿Pero cómo pude llegar a eso?¿Qué tenemos dentro que nos conduce a eso?”.

Si yo me tropiezo con alguien que pretende quitarse la vida tendría que…
Hacer cuatro cosas. Primero: no negarlo. El que habla de suicidio es el que lo hace. Segundo: preguntarle qué planes tiene: si es algo inmediato, qué método utilizará… Tercero: pedirle que aplace la decisión, no llevarle la contraria, “siempre te puedes suicidar mañana”, que es lo que siempre les digo. Y en cuarto lugar, no dejarlo solo y buscarle una entrevista con alguien de salud mental, o llevarle a un servicio de urgencias de un hospital.

¿Y si me encuentro a alguien que está a punto de llevarlo a cabo?
Yo haría lo que explican los bomberos. O sea, no llevarle la contraria, ganar tiempo, llamarle por su nombre, porque eso le orienta (¿quién es? ¿De donde es? Si quiere un cigarrillo), y mientras tanto, dar tiempo por otro lado a que actúen los bomberos y puedan cogerlo. Es lo que le decía, pedirle a la persona que aplace la decisión.

¿Qué países son los que sufren más este problema?
Tradicionalmente, desde que se tienen datos en las parroquias, son Hungría, Austria y los Países Bálticos (Lituania, Letonia y Estonia). Pero no hay ninguna explicación. El clima no lo es. Luego estarían los países nórdicos y los anglosajones. Sin embargo, una de las cosas que me maravillan es que en nuestro caso no llega al 8 por 100.000 los habitantes que se suicidan, pero en Perpinyà están en el 19 por 100.000. Aquí falla algo. Supongo que tiene que ver con los registros. Yo recuerdo que los suicidólogos franceses ponían mucho empeño en que se recogieran todos. Sea como sea, lo que está claro es que, por causas externas, el suicidio es la primera en el ranking.

Fuente La Vanguardia.


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miércoles, 6 de junio de 2012

Sin equipaje







He recorrido todos los caminos que me han llevado a mi mundo interior…
Y me he dado cuenta que…
Si te permites la posibilidad de caminar sin equipaje verás que las piedras del camino
Son más fáciles de sortear…
Pero sin en realidad, portas, paraguas para los aguaceros,
Mantas para el frío,
Hielo para el calor,
Estarás tan ocupado en ver cómo está el clima que no te permitirás la posibilidad
De sentir frío para añorar el calor…
Sentir calor para añorar el frío…
Mojarte para valorar estar seco…
Estar seco para desear estar mojado…
Porque la vida es eso…
Una paleta de todos los colores…
Una sucesión infinita de sensaciones, sentimientos, percepciones, intuiciones…
Que se desarrollan en el mundo interior donde realmente habitamos…
El mundo, el de afuera,
El de las gentes es solo un mundo parcial…
Ahí tenemos la obligación de ser con el otro…
En el mundo interior uno no tiene que ser nada con nadie…
El mundo interior que habitamos puede estar vacío… 
Completo, ruidoso, silencioso, volcánico, en paz…
El mundo interior que habitamos es mucho más que un mundo…
Es un universo infinito de melodías, sonidos, olores, objetos, personas…
Es ahí donde se encuentran los deseos profundos…
Los odios a rajatabla…
Los pesares más lastimosos…
Las alegrías más indecentes…
Los pecados más inocentes…
Las vergüenzas más horrorosas…
Los orgullos más erguidos…
Ahí…
Ahí… en ese lugar justo donde los puntos cardinales marcan distancias equidistantes…
Ahí entre el norte y el sur, entre el este y el oeste…
Ahí en el fogón y en medio del mar…
Ahí en el pico más alto de la montaña más alta…
Ahí en el foso más profundo de la profundidad más profunda del mar…
Ahí en mitad del cenit…
Ahí detrás de la luna…
Ahí frente al sol…
Ahí donde están tus deseos, tus pesares, tus amores,
Ahí donde está tu hogar, tu oscuridad más opaca, tu luz transparente…
Ahí, donde quieras situarlo…
En el desierto… o en mitad de la urbe…
En la nada… o en el todo… 
En tus cielos y en tus infiernos…
Ahí está tu mundo interior…
Solitario, repleto de gentes, de a pares, de tríos de orquestas enteras de todos los instrumentos
De viento, de percusión, de teclas…
Ahí donde están todos los silencios que aguardan sonidos…
Ahí donde están los arcoíris al soslayo de los colores…
Ahí donde estás y donde no estás…
Ahí cuando me hablas y cuando callas…
Ahí donde el humo se hace agua…
Donde el manantial cambia el rumbo…
Ahí donde el eco te repite una y mil veces… que tú y solo tú…
Eres el amo y señor de tu mundo interior…
Donde te encuentras triste o feliz… lloroso o riente…
Donde las almas en pena buscan refugio…donde cobijas… almas solitarias o acompañadas…
Donde ríes, callas, sueñas, peleas, te reconcilias, te esperas, te mientes, te gritas verdades…
Donde lo dulce no es el opuesto de lo amargo…
Donde puedo esperarte sin que signifique que debas venir a mi encuentro…
Donde la amistad puede transformarse en amor…
Donde el amor, no necesariamente, es una novela romántica…
Donde nadie ocupa ningún lugar que no deba ocupar…
Donde quiero y deseo estar…
Más conmigo que contigo…
No por egoísta ni por solitario… 
Porque al final del camino…estaremos solos caminando los últimos tramos...
De este universo solitario…
Donde llegamos solos y nos vamos solos…
Con la ilusión de encontrarnos algún día…
En otros mundos, solitarios o no tan solitarios…
En otras realidades y otras fantasías…
Y donde no queriendo ser otros…
No dejemos de ser nosotros mismos…


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domingo, 3 de junio de 2012

¿LA VIDA ES COMO TU QUIERES QUE SEA?




Como el caballo tras la zanahoria, todos corremos en pos de una felicidad perfecta, imposible de alcanzar ¿Elegir ser felices? Empecemos ajustando nuestro concepto de felicidad, para darnos cuenta de que no es algo que les ocurre a los demás.

Todo lo que muchas veces, nos venden los libros de autoayuda es eliminar completamente el sufrimiento  de tu vida, por no hablar de los anuncios, en los que parece que la felicidad es estar todo el día riendo. Si vamos buscando esa felicidad no la vamos a encontrar nunca.

El sufrimiento siempre está presente en la vida. Hay momentos en los que sufrimos más o menos, pero siempre está de alguna forma. Incluso cuando estamos más enamorados, en el fondo también tenemos algo de sufrimiento, el sufrimiento siempre está dentro de la felicidad. La diferencia entre las personas felices y las que no los son, es que las primeras se ponen ese sufrimiento en una mochila y siguen mirando hacia delante, y a la gente que no es feliz, ese sufrimiento la invade, inundando toda su vida.

Correr detrás de la idea de una felicidad perfecta y sin fisuras en la que nada malo nos pueda pasar es en si mismo fuente de insatisfacción y si dejamos que el sufrimiento se convierta en el centro de nuestra vida, repercutirá en todo lo demás.

La vida es tan compleja que nunca sabemos si lo que nos pasa o pasará va ser para bien o para mal. Mi suegro, que por la edad era muy “sabio”, a veces cuando me pasaba algo me decía “Bueno ya veremos como acaba, porque lo que en un momento determinado piensas que es malo para ti puede acabar siendo bueno”

Buscamos afanosamente un espejismo de seguridad y rechazamos los cambios, sin darnos cuenta de que, lo queramos o no, estos son parte inherente a la vida. Ese apego a las cosas, como si no debieran cambiar, es una de las grandes fuentes de sufrimiento.

Es ese miedo al cambio el que nos lleva a vivir según premisas rígidas que nos aportan una falsa sensación de seguridad y que a menudo nos restringen, impidiendo evolucionar y lastrando cualquier opción de felicidad. Falsas creencias a las que a menudo nos aferramos, a pesar de que la realidad nos demuestre que estamos equivocados. La capacidad de dudar, de no aferrarnos a nuestras creencias sin más y de estar abiertos a ver las cosas desde nuestras perspectivas es una de las claves de la felicidad.

Se trata de disfrutar el presente, el aquí y el ahora, des ser capaces de apreciar lo que ya tenemos.

Todos lo sabemos, la felicidad se encuentra en cosas pequeñas. Benjamín Franklin ya lo dijo…

 “La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días”


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