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miércoles, 29 de febrero de 2012

Isabel Allende cuenta historias de pasión







No tengo palabras para este vídeo, no dejéis de verlo hasta el final…

Vídeo: Isabel Allende cuenta historias de Pasión



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domingo, 26 de febrero de 2012

Qué nos perdemos por no atrevernos




¿Cuántas cosas te has perdido por el miedo a no atreverte? ¿No te ha pasado nunca que veas entre una multitud a alguien a quién no puedes quitarle ojo y no te has atrevido a decirle nada?

Un buen ejemplo de todo esto el corto el “El columpio” Son trenes que podemos coger o no, oportunidades, suerte y la eterna condena a escoger siempre entre cientos de opciones. Mediante una pequeña historia urbana con la que todos podríamos sentirnos identificados nos recuerda todo aquello que se podría perder para siempre si nunca se dice.

Un  chico y una chica, una batalla de miradas y de ideas, de pasos adelante que no se dan, de acciones, de preparar una estrategia y decidir llevarla a la práctica...o no. No lo pienses tanto, ¡que se va! Dos desconocidos que le dan vueltas a su historia de amor, incluso antes de conocerse.

Vídeo: El columpio




EL MIEDO

Cuantas cosas perdemos por el miedo a perder...
Cuantas palabras callamos por miedo al qué dirán...
Cuantas oportunidades dejamos ir por miedo al fracaso...
Cuantas maravillas dejamos de ver por miedo a mirar...
Cuánto dolor en el corazón sentimos por miedo a amar...
Cuanta alegría nos perdemos por miedo a vivir...
Cuanto tiempo se nos va por miedo a fluir y sonreír...
Cuanto dejamos de soñar por miedo a despertar...
Cuando seamos capaces de vencer nuestros miedos,
podremos vivir, amar, soñar, hablar, aprovechar, ver, reír,
gozar y muchas otras cosas más,
hay que desaprender lo aprendido y los miedos echarlos al olvido.

Akira Kamave Azumi

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domingo, 19 de febrero de 2012

¿Campo o ciudad?




Hay quien prefiere la tranquilidad del campo, su belleza, y el respirar aire limpio y, en contra, los hay que son urbanitas a tope y no les importa vivir en la estresante ciudad, corriendo de un lado para otro.

Hoy me he permitido copiar la opinión de Luis Rojas Marcos sobre este tema. Luis Rojas Marcos nació en Sevilla en 1943, profesor de psiquiatría de la New York University, en 1992 fue nombrado jefe de los servicios municipales de salud mental y desde 1995 preside todo el sistema sanitario y hospitalario público de Nueva York.

No comparto la opinión de quienes ven la causa del estrés en la vida plagada de luchas de las ciudades modernas. Es cierto que desde tiempos remotos multitud de pensadores ilustres han pintado las urbes como centros fríos y peligrosos, mientras que glorifican la vida campestre como más grata, virtuosa y saludable. Si bien el medio tranquilo y bucólico de los pueblos pequeños suele ser una invitación seductora y permanente a su idealización, las ciudades ofrecen múltiples posibilidades de disfrutar y para realizarnos.

El ambiente denso, dinámico y variado de los centros urbanos extrae de nosotros un nivel superior de entendimiento y de conciencia. Sus libertades, sus opciones y su ritmo acelerado agudizan la intuición, estimulan formas diferentes de relacionarnos y fomentan estilos de vida novedosos. Y al sentirnos mucho menos coaccionados por reglas inflexibles de conducta o presiones homogeneizantes, tan típicas en las zonas rurales, expresamos más libremente nuestras convicciones, nuestro inconformismo y nuestra creatividad.

Las áreas metropolitanas reflejan mosaicos de gentes diferentes que conviven al mismo tiempo preservan su identidad. Esta heterogeneidad demográfica, a su vez, suscita en nosotros una perspectiva más relativista y tolerante hacia las diferencias.

Fragmento del libro Nuestra felicidad de Luis Rojas Marcos

Supongo, que cada sitio tiene su encanto. Y que cada cual habita según sus necesidades y/o circunstancias.

Lo que sé, es que yo vivo y viviré allá donde está o esté mi felicidad.

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martes, 14 de febrero de 2012

El flechazo




El flechazo es un enamoramiento repentino que altera a la persona profundamente. El corazón se acelera, los ojos se iluminan y el espíritu se embriaga por la sensación de haber encontrado, por fin, a aquel que tanto se ha esperado.

¿Por qué se produce?

El enamoramiento es un estado muy complejo del ser humano, con expresiones en el campo cognitivo, bioquímico, afectivo, que se produce en situaciones de carencia personal. Esta es la razón de que se viva una experiencia de cambio, de renovación, de creatividad, de fantasía, de bondad, dice Blanca Armijo, psicóloga y psicoterapeuta.

Para que exista el flechazo deben confluir dos variables en la persona: Sentimiento de carencia y de urgencia. Y las etapas de la vida que más propensos estamos a encontrar este enamoramiento repentino es en la adolescencia y alrededor de los cuarenta.

El enamoramiento repentino es más frecuente en situaciones de crisis, momentos que también pueden ser vistos, como puertas al cambio y la evolución. El flechazo puede aparecer cuando una persona que necesita apoyo percibe la seguridad con la que habla un desconocido, o cuando teniendo una profunda sensación de soledad, se encuentra con unos ojos que miran con amor. Un gesto o una mirada pueden transmitir mucho.

Cada vez que ves a esa persona tu corazón se acelera, el estómago te hormiguea y el sudor recorre tu hermosa anatomía.

Entonces te tenemos una noticia: Cupido, ese inquieto niño con alas y ojos vendados, ha vuelto a hacer de las suyas y éstos son algunos de los efectos del dulce veneno de su flecha.

El flechazo

Cuando vives una loca pasión, están entrando en juego reacciones bioquímicas en tu cerebro, que te hacen sentir en un estado de plenitud y ver al otro como la persona ideal.

La excesiva rapidez e intensidad con que se produce el amor a primera vista se debe a que descubres que la otra persona se ajusta a tu modelo de pareja ideal. Este arrebato pasional es un golpe emocional que te altera profundamente, lo sientes mágico y milagroso, te da un extraordinario bienestar y te cambia la vida de color.

Estar a su lado es tu única necesidad y deseo, y al acercarte te relajas, desaparecen tus tensiones. Creas con él un mundo propio y sólo te interesa lo que está dentro. Te sientes indestructible si estáis juntos y vulnerable si os separáis. Sientes cómo te complementa y esta ilusión te convierte en una persona feliz.

Ansia de amar

Según los expertos, estamos programados para desapasionarnos después de 18 a 30 meses de relación de pareja. En ese momento la pasión puede terminar, pero también puede transformarse en una fuerte unión controlada por el amor y la afinidad.

Si deseas que ese primer deslumbramiento se transforme en una relación profunda, debes saber manejar adecuadamente tus sentimientos.

Si evaporas tu sentido crítico respecto a tu amado, lo ves lleno de virtudes y lo idealizas, puedes condenar el romance a que desaparezca tan rápido como surgió, pues cuando descubras que todo estaba en tu propia cabeza, harás que la relación termine.

Si llevas mucho tiempo sin tener una pareja estable, estás en una situación de ansiedad por encontrar a alguien para recuperarte de una mala experiencia, sólo buscas aliviar tu soledad, o empiezas a planear toda una vida juntos cuando apenas comienzan a enamorarte, creas una urgencia sentimental por incluir a alguien en tu vida, que sólo le robará etapas necesarias al curso normal de una relación que necesita evolucionar.

Obviamente en la primera cita no es fácil que captes señales de alarma sobre tus propias intenciones, porque todos tendemos a auto engañarnos.

Fórmula para amar

Para que la repentina pasión no se extinga deprisa y evolucione en un amor duradero, tiene que pasar por varias pruebas y profundos cambios internos.

Mientras vives la pasión, niegas los defectos de él, en lugar de reconocer a tu pareja tal y como es, y no cómo tú quieres que sea.

Cuando reconoces y aceptas sus puntos débiles, vives el amor verdadero. Esto sólo es posible cuando tú te aceptas y te quieres tal y como eres, en vez de intentar complementarte con la otra persona.


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domingo, 12 de febrero de 2012

Si te sientes mal… ¿Pides ayuda?




El otro día, una amiga se encontraba en baja forma a causa de problemas. Vista la situación, le pregunté,"¿Pides ayuda cuando te encuentras mal?”

Su respuesta, ya que la conozco me la esperaba…

Yo no suelo pedir mucha ayuda, procuro valerme por mi sola, sólo cuando estoy muy desesperada. No me gusta molestar a nadie, ni amagar a las personas con mis problemas, aunque reconozco que muchas veces es difícil valerse por una misma.

Además a mi entender parece que le debes un favor y no me gusta deberle favores  si no para cosas que considero muy importantes, me valgo quizás no muy bien sola, pero prefiero estar segura de mis cosas.

No pedir ayuda en ciertos casos te puede hundir más llegando a la depresión y a sentirte solo en el mundo. ¿Qué es lo que te impide pedir ayuda cuando la necesitas?

Una ayuda a tiempo nos permite recuperar la esperanza, eleva nuestro ánimo cuando estamos cansados, apáticos o desilusionados y nos puede proporcionar la fuerza necesaria cuando necesitamos a volver a creer en nosotros mismos.

Ya desde pequeños se nos incrusta la creencia por nuestros padres y en la escuela que hay que valerse por uno mismo y que no hay que molestar.

Bajo este concepto, creo que deberíamos cambiar la palabra “AYUDA” por “APOYO”. Simplemente una persona que te escuche, que te acompañe y que te apoye es suficiente para no sentirte solo ante tus situaciones. Hay muchas personas, al igual que tú, que tienen la necesidad del otro, y no con algo material si no con la palabra, la sonrisa, simplemente con la compañía, a eso se le suele llamar hoy en día “EMPATIA”.

Vivimos bajo la creencia de ser perfectos, ser auto exigentes con nosotros mismos, auto suficientes, ser los mejores. Eso nos lleva a crearnos los “debes” que nos paralizan, nos atemorizan y nos cierran posibilidades de salida del túnel.

Nos han enseñado a que “pedir ayuda” es mostrar debilidad, falta de conocimiento para salir adelante por sí mismo, es un símbolo de fracaso.

Debemos reconocer que no poseemos todas las respuestas, que no poseemos todos los talentos y habilidades y que intelectualmente y físicamente tenemos límites.

Pedir apoyo, es una gran herramienta para aumentar nuestra confianza, ver todas nuestras posibilidades.

Un destornillador sirve para ajustar la presión de un tornillo, pues el apoyo de una amistad nos puede servir para ajustar nuestros juicios y creencias posibilitándonos visualizar nuevas oportunidades.

¿Vemos los beneficios que nos aporta pedir apoyo?

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domingo, 5 de febrero de 2012

¿Qué prefieres reír o tomar fármacos para estar sano?





La medicina hoy en día se cuida de las enfermedades, pero hoy ya estamos descubriendo que es mejor estar contento que tomar fármacos.

Estamos descubriendo que es muy importante estar contento y, por lo tanto la medicina del futuro se dedicará a que la gente esté más feliz. Caminamos hacia una situación en la que la solución será tener cuerpos sin enfermedades, que medidas de previsión tenemos para evitar las enfermedades antes de que aparezcan.

Tenderemos ir a menos química, más tratamiento de las emociones, más cariño y más comprensión.

El humor no sólo es divertido: hace bien. En la vida, el humor nos puede dar lecciones serias sobre cómo mejorar un problema y subir la moral.

Una buena carcajada fortalece el sistema inmunológico del cuerpo y reduce las hormonas que pueden causar tensiones. Y en el amor, el humor y la risa son tradicionales herramientas de seducción. El humor es, definitivamente, algo más que un chiste.

Freud escribió que el humor es el mayor mecanismo de defensa del ser humano, un instrumento que permite equilibrar las emociones y elaborar las frustraciones. Entendía que el chistoso o el humorista explotan las posibilidades del pensamiento infantil y que, en consecuencia, el humor es una actividad psíquica orientada hacia el escape o la evasión.

El humor nos obliga a crear una interpretación distinta de las cosas. Es la capacidad de ver los sinsentidos. La sociedad hoy en día es muy dogmatica y excluye el humor en ella. El humor nos permite romper las reglas y escapar del orden establecido por nuestras creencias aprendidas a lo largo del tiempo.

Aunque me gustaría expresar que el humor no significa burla, ironía, sarcasmo o ridiculización de los demás como medio de auto protegerse.

El humor nos permite darle la vuelta a las situaciones, reírnos de nosotros mismos, de las tristezas y así poderlas superar.

Es un hecho probado que las mujeres saben instintivamente que un hombre con buen humor tendrá una vida más saludable y como resultado, será un mejor padre para sus hijos.

Se ha estudiado también que la gente positiva, suele tener mejor salud, mientras que una persona que está de mal humor, gran parte del esfuerzo realizado en su vida diaria se desperdicia en su estado de ánimo.

Las mujeres (una vez más) son conocedoras que el humor no sólo es divertido sino que nos lleva a vivir más y mejor. Reconocen este gran poder, que radica en el interior. Reconocen que esos detalles graciosos y amenos permiten liberar la energía positiva y sensual. Y que la sensualidad y la disposición del ánimo divertido, ligan con la filosofía del placer pleno.

Nuestra vida está plagada de experiencias positivas y negativas. Debemos tener el poder de matizar a que le damos nuestra atención. Este es el verdadero poder del pensamiento positivo. La realidad es que las experiencias simplemente “son”, nuestra mente es la que la que las clasifica en malas o buenas.

Un ejemplo de esta filosofía es la que seguramente ya hemos escuchado hablar del Lance Armstrong, el famoso ciclista que tiene el record de haber ganado 7 Tours de Francia consecutivos, lo que seguramente no sabes es que en 1996 a la edad de 25 años, le fue diagnosticado cáncer en los testículos con metástasis en los pulmones y el cerebro.

Para la gran mayoría de personas su mente esta clasificando esto como una experiencia negativa. Pero esta experiencia “negativa” le dio la fuerza y el valor que necesito para lograr ganar 7 Tours de Francia seguidos

Ahora tendríamos que replantarnos si la experiencia de cáncer fue una experiencia “positiva” o “negativa” O si simplemente fue una experiencia que debía experimentar para crecer como ser humano.

Estoy completamente de acuerdo con la cita de Martha Washington.

“La mayor parte de nuestra felicidad o desdicha depende de nuestra disposición y no de nuestras circunstancias”



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miércoles, 1 de febrero de 2012

Todo tiempo pasado fue mejor





Dice la sabiduría popular que todo tiempo pasado fue mejor. Me vais a disculpar pero no lo creo. Hay algunas cosas que en definitiva estaban mejor, pero no todo.

Es cierto que no controlamos nuestros genes ni la familia ni el país ni el tiempo en que crecemos, pero la suerte no está echada: podemos aprender a moldear nuestra manera de ser para hacernos más sensatos frente a las incertidumbres, miedos y adversidades. Porque lo sensato no es lamentarnos de la vida sin considerar sus bienes sino celebrarla tras haber avaluado sus males. No hay falacia mayor que considerar que hemos venido al mundo a sufrir, que la vida es un valle de lágrimas. Charles Darwin ya fue terminante al respecto (Autobiografía, 1876)

La falacia que nos lleva derechos a la desesperanza y se retroalimenta con ella es que ‘cualquier tiempo pasado fue mejor’, que vivimos en los peores momentos de la historia y que el futuro se vislumbra aún peor. Pero todos los agoreros del destino siniestro de la humanidad han errado rotundamente.

La mayoría nos sentimos bien en la vida, ‘a pesar de todo’. Y aunque es verdad que en nuestro tiempo, como en todos los de cambio profundo, se han incrementando los sentimientos de inseguridad, desasosiego e indefensión.

“En el rocío de las cosas pequeñas el corazón encuentra su alborada y se refresca” (Jalil Gibran). Por mucha aflicción que los tiempos traigan no debemos prescindir de alguna rutina para disfrutar momentos placenteros.

Muchas personas se ciegan con la ficción de que el mundo está pasando por los momentos más desafortunados de su existencia, y no tienen en cuenta la posición privilegio en la que vivimos. Y cuando con ánimo de sopesar su situación presente la comparan con la de ayer, a menudo seleccionan escenas que dejan fuera las terribles limitaciones que caracterizaban la vida hace poco tiempo.

Ha cambiado la duración y calidad de vida. Tan sólo en el siglo pasado, la muerte invadía los hogares con mucha más frecuencia de lo que hoy hacen la depresión, el cáncer, el desempleo y el divorcio juntos. A muchos se les olvida que hace unas pocas décadas la educación constituía un privilegio, la única misión de la mujer era procrear, y los niños afortunados que sobrevivían al parto y no eran abandonados por sus padres crecían sin derechos.

Muchas personas mantienen una visión siniestra del destino de la humanidad. Quizá por esto, la advertencia de que el mundo avanza ciegamente hacia su autodestrucción sea tan frecuente, a pesar de que quienes vaticinaron esta suerte en nombre de su dios. Han errado sus escandalosamente en sus augurios pesimistas.

Lo que nos imaginamos casi siempre suele ser peor que la realidad. Nuestras angustias suelen proceder más de los temores imaginarios que de las amenazas reales.

Creo que contamos con suficientes pruebas como para poder afirmar con confianza que las leyes de la naturaleza se han inclinado a nuestro favor, algo que merece ser valorado y disfrutado por todos nosotros como un regalo maravilloso.





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