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domingo, 9 de septiembre de 2012

Los sentimientos causan decepciones




En principio, se suele depositar en la pareja un nivel de expectativas que difícilmente cumplirá. Al no hacerlo, aparecen las primeras decepciones. En el inicio de una relación, enturbiados por la magia del enamoramiento y la pasión, parece la felicidad está garantizada. 


Hay suficiente con estar al lado de la persona amada. Esta se mitifica, no tiene defectos, ni obstáculos que molesten ni causen malestar. Pasa un tiempo y, lógicamente, se comienzan a detectar aspectos del otro que son poco gratificantes. Se le quisiera cambiar y, la mayor parte de las veces, se intenta sin éxito. Se puede llegar a tener confianza ciega en la propia capacidad de persuasión para provocar en el otro la voluntad de modificar su ser o su manera de hacer o de sentir. No se suele tener éxito, aunque que se pueda tardar mucho tiempo en descubrirlo. El desengaño es más intenso como más elevado era el convencimiento de poderlo conseguirlo.

Ninguno no cambia la manera de ser de nadie. Nada más uno mismo tiene la capacidad de hacerlo desde la libertad y desde su convencimiento. Cuando una persona lo intenta, suele conseguir el efecto contrario. A menudo, cuando más se insiste, más provoca una reacción adversa. Como el niño agobiado por unos padres que lo quieren hacer que coma sin hambre, en todas las edades aquello que se vive como forzado por otros deja de motivar o lo hace en sentido contrario al pretendido.

El amor provoca decepciones por si mismo. Si bien es cierto que nada puede dar tanto goce y bienestar emocional como amar, también lo es que difícilmente nada puede llegar a hacer sufrir tanto. Nada no es más doloroso que la incerteza de los sentimientos del otro, no sentirse correspondido o sentirse de una manera diferente de la esperada supone una agresión especialmente difícil de soportar.

El abandonamiento del otro es la agresión más punzante. La infidelidad, el desamor y el alejamiento dañan gravemente el estado de ánimo hasta el punto de poder provocar un trastorno emocional que necesite tratamiento. El traspaso de la pareja, enviudar, supone una agresión que permite conectar con la importancia que tenia la pareja en la vida de una persona. Valoramos mucho más las cosas y las personas cuando las perdemos.

El bienestar emocional requiere la capacidad de vivir intensamente los sentimientos sin permitir que la emotividad se imponga al razonamiento ni estos a las emociones. Si la biología humana es un prodigio de equilibrios, conseguir que razón y emoción se junten sin que ninguna salga perdedora es una garantía de no esperar más del que puede dar de sí. Tampoco se ha de esperar menos ni renunciar a todo el goce que produce el hecho de amar.

Se sufriría mucho menos por causa de los sentimientos si no nos hiciese miedo el sufrir, si se viviera la vida amorosa buscando menos seguridades y más júbilo, si no hiciese miedo amar. También se vivirían menos desengaños si se esperara de vivencia amorosa el que puede dar de sí, siempre mucho menos del que se suele esperar. Creer que la relación con otra persona puede hacer feliz es un grave error. La felicidad la busca cada uno en el mismo y la comparte con quien ama. Nos da más bienestar emocional el hecho de amar que el que nos amen. Si se vive así, no se deja el bienestar en manos de otros. Lo seguimos teniendo en nuestras manos.

Del libro: Bienestar emocional – Dr. Joan Corbella.











5 comentarios:


  1. Quien busca en la pareja la felicidad es condenar esa relación al fracaso.

    Y evidentemente cuando esto ocurre tendemos a decir que nos ha decepcionado en lugar de ver que el error ha sido nuestro por esperar
    demasiado de ella.

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  2. Cuando alguien intenta modificarme huyo, y creo que a todos nos pasa lo mismo....
    Y no es porque no vea que , intentan posiblemente mejorarme, sino porque las exigencias y las imposiciones están reñidas con el amor.

    El amor es generoso, ....nunca exigente .

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  3. Estoy totalmente de acuerdo con lo que dice Sendoa .

    Los cambios dentro de una pareja, si se producen , deben ser voluntarios, y sólo si
    queremos mostrarlo como prueba de amor para mejorar la convivencia.

    He tenido dos parejas en mi vida, y en ambas he cedido en cosas sin importancia que no modificaban mi " yo " genuino.

    Cuando se habla de que el amor es generoso,...imagino que lleva implícito regalar
    al otro esas mejoras de mí misma que sé que le gustan aunque nunca me las haya pedido......

    Si su amor también es generoso , ésto lo verá como regalo hacia él, y nunca como triunfo
    o victoria sobre mi persona.

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  4. Hay que amar por el placer de amar,... sin pedir nada por ello.

    Hay que amar y disfrutar conjuntamente de este amor con otra persona que también esté dispuesta
    a compartir su amor conmigo .

    Cuando las decepciones comienzan a instaurarse en una relación , es porque el amor deja de ser
    amor para transformarse en egoísmo, empezamos a pedir al otro cosas que sólo nos satisfacen a nosotros ,dejando en segundo plano el bienestar de nuestra pareja .

    Es entonces cuando entra en juego el desamor y todo lo que arrastra esta palabra .

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  5. Bonita entrada que daría mucho tema para hablar.

    David : gracias por compartir cosas tan maravillosas con los demás, lo que demuestra que en tí hay mucho amor y nada de egoísmo . No pides nada a cambio .

    Permíteme que me auto-bautice abanderada de todos tus lectores y te dé en nombre de todos ellos las gracias más sinceras y efusivas , acompañadas de un abrazo gigantesco !!!

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