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domingo, 16 de septiembre de 2012

Abraza a un árbol



Nadie puede poseer una puesta de sol como aquella que vimos una tarde –continuó-

Así como nadie puede poseer una tarde con la lluvia golpeando las ventanas, o la serenidad que un niño durmiendo derrama alrededor, o el momento mágico de las olas rompiendo en las rocas.
  
Nadie puede poseer lo más bello que existe en la Tierra, pero podemos conocer y amar. A través de estos momentos, Dios se muestra a los hombres.
Paulo Coelho, “Brida”

La naturaleza nos libera grandes cantidades de energía vital y, por lo tanto, árboles, flores, la hierba… nos beneficia tanto como el contacto con los animales.

Pero también el árbol puede recibir nuestra energía, al ser abrazado su tronco con todo el cuerpo y permitir el encuentro de las dos energías. En las tradiciones más antiguas, las personas buscaban un árbol y se abrazaban a su tronco, para transmitirle sus angustias y preocupaciones y para recibir la fuerza de la energía universal que podía curar sus enfermedades y sanar su cuerpo.

Soy de los que recomiendo abrazar un árbol, tanto en los momentos de soledad y tristeza, como en los de alegría y júbilo.

Cuando la persona se abraza al árbol entra en una comunión más directa con la Naturaleza. Mediante las raíces del árbol nos conectamos con la tierra, y mediante las ramas del árbol nos conectamos con el Cielo.

Uno de mis maestros preferidos,  Jidu Krishnamurti, dijo…

"Nunca observamos atentamente la calidad de un árbol; nunca lo tocamos para sentir su solidez, la rugosidad de su corteza, para escuchar el sonido que le es propio.

No es el sonido que produce el viento en las hojas, ni la brisa de la mañana que las hace susurrar, sino un sonido propio, el sonido del tronco, y el sonido silencioso de las raíces.

Hay que ser sumamente sensible para captar ese sonido.

No es el ruido del mundo, la verborrea del pensamiento, ni el ruido de las disputas humanas y de las guerras, sino el sonido propio del universo."

Cuidemos nuestra naturaleza y recordemos que… Quien intente poseer una flor, verá marchitarse su belleza. Pero quien se limite a mirar una flor en un campo, permanecerá para siempre con ella. Porque ella combina con la tarde, con la puesta de sol, con el olor de tierra mojada y con las nubes en el horizonte.






1 comentario:

  1. La naturaleza, y los árboles no son seres inertes,... abrazándolos podemos sentir la fuerza y toda esa energía que irradia, recargándonos con ella como si fuésemos pilas alcalinas.

    Abrazándonos a un árbol hacemos " masa" con la tierra a través de sus raíces , descargando en ellas todos los problemas y angustias que arrastramos, a la vez que nos recargamos con una energía limpia y nueva .


    Siempre que esté en nuestras manos deberíamos escaparnos a la naturaleza ,está comprobado que la naturaleza nos equilibra , y no tendríamos que sentir vergüenza por abrazarnos a un árbol , al más grande y bonito que veamos .



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