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miércoles, 25 de julio de 2012

Recordar es vivir



De lo que no hay duda es de que gracias a los recuerdos, o aquellas cosas que ya no recordamos, pero que nos cuentan los demás, viajamos a través de
nuestra propia vida.

Por este motivo, no son sólo una pieza de nuestra vida, sino que también pueden ser un elemento constructivo. En un momento de incertidumbre, duelo, tristeza o soledad siempre nos quedan los recuerdos.

Pensar en cuando paseábamos con las persona que ahora ya no está a nuestro lado o en la música que escuchamos en aquel lugar, mientras contemplábamos el horizonte, es el mejor medicamento si se administra de forma positiva, acompañado con el deseo de volver a sonreír al evocarlo o de luchar por repetirlo.

Si nos hundimos en su añoranza, regodeándonos en el dolor por lo que fue y ya no está, se convertirá en una pesadilla.

Fuente: José Manuel Aguilar (Psicólogo clínico, forense y autor de numerosos libros)



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2 comentarios:

  1. Mi mente es tan selectiva, que con el paso del tiempo tiende a olvidar aquellos recuerdos que provocan dolor, y sólo conserva en el archivo de vida aquellos otros , que rememoro de vez en cuando porque recrean situaciones felices y provocan en mí una sonrisa.

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  2. Dicen que todo lo que se recuerda nunca muere,...

    Por eso decido no olvidar jamás el amor vivido,.... las risas compartidas, ....las lágrimas de felicidad derramadas,...

    Pero sobre todo, ...jamás olvidaré a todas esas personas , que de una u otra manera , se han cruzado en mi vida ...

    ResponderEliminar

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