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lunes, 16 de julio de 2012

Humillaciones "inocentes"





Bullying es una palabra inglesa que significa intimidación o acoso. Si sospechas que tu hijo ha sufrido algún tipo de agresión o humillación en la escuela u otro sitio donde se desenvuelva, debes tener cuidado. Puede tratarse de bullying.

Hoy os quiero presentar el trabajo de investigación de Carla Herrero, una chica que, después de haber sido víctima del Bullying (acoso escolar), decidió dedicar su trabajo a esta lacra y convertirlo en su caballo de batalla. Su vídeo, que complementó el trabajo, es un montaje con fragmentos de otros vídeos de adolescentes de todo el mundo que han denunciado sus casos a través de la red.

Con 17 años ha empleado dos años para realizar este magnífico estudio y lo podréis encontrar en catalán aquí (http://premisrecerca.udg.edu/Portals/0/CS/premis2012/56-a-la-recerca-de-la-propia-identitat.pdf)

Me he permitido traducir un pequeño fragmento de su trabajo e insertar el vídeo que lo complementa que me gustaría que vierais.

Cada día se mediatiza y se debate en los medios de comunicación noticias de adolescentes los cuales inducidos por su grupo, hacen cualquier cosa que les mandan para poder encajar. Partiendo de peleas y palizas a los compañeros y profesores, hasta llegar a extremos como humillaciones a personas débiles, como por ejemplo, indigentes.

Según un estudio vivimos la era menos violenta, la más solidaria y altruista, pero eso, en cuanto edades adultas. En cambio, es la época más cruel en cortas edades.

Alguien se ha preguntado ¿qué pasa?  ¿Por qué las mentes perversas, crueles y maquiavélicas las poseen muchos de los adolescentes actuales?

No he vivido temas de violencia o faltas graves de respeto a tocar de piel.

Tampoco he vivido acoso físico durante años de convivencia con mis compañeros, pero lo que sí he vivido desde pequeña en la escuela ha sido el acoso psicológico tanto con los compañeros de escuela, como con el grupo de amistades del que formé parte años más tarde.

Empezando por humillaciones "inocentes" de adolescentes. A veces, desde la visión adulta, puede parecer que la introducción a un grupo parte de la "inocencia" de unas jóvenes de tan solo 11 años, que pretenden sólo formar un círculo de amistades cerrado, y no serán capaces de hacer algo cruel, pero pueden desenlazar hacia un final bastante indeciso...

Es fantástico poder compartir intereses y formar parte de un grupo de personas que crees que te comprenden y te apoyan pero qué pasa cuando te das cuenta de mentiras, engaños, humillaciones y tanta infelicidad, bien, de eso si te das cuenta. ¿Qué pasa cuando el grupo pierde la inocencia y coge un cariz violento? Que el líder utiliza cualquier medio para ser popular.

Cuando la vital importancia recae en la reputación del grupo, la identidad y el aspecto físico.  Pero lo más importante si nos encontramos en esta situación, ¿qué nos pasa?

En mi caso, me di cuenta de que el trato que recibía por parte del grupo no era normal. Nadie me había enseñado en la escuela que era la amistad, el amor, o una sonrisa, por tanto, pensaba que era lógico que los amigos se rieran de ti, te asediaran, te amenazaran, que vivieran por ti, pero no, no era eso la definición de amistad y todos sus sinónimos.

La permanencia en aquel grupo hizo que me convirtiera en un clon de la colectividad, como un autómata. Me di cuenta de que compartía la identidad y me comportaba igual, y eso no me hizo ninguna gracia.

Todavía estoy agradecida y siempre lo estaré a la persona que me abrió los ojos a tiempo. Es curioso que me diera cuenta cuando cursaba tercero de secundaria, el día que me preguntaron qué quería hacer al terminar mis estudios. Me invadió un sentimiento repentino de inutilidad. Un sentimiento extraño que se repetía en mi mente diciendo: "Tú en la vida, no harás nada”. Era la concepción errónea de que me había creado el grupo.

Por lo tanto, a partir de entonces, me platee mi futuro como persona capaz de cambiar las concepciones de la realidad de los otros, huyendo del pesimismo y otros sentimientos falsos que la sociedad crea en nosotros, para poder intervenir en las influencias negativas que hacen desviar el camino de tantos jóvenes. Ahora, he aprendido que esta capacidad de superación tiene un nombre, y que no soy la única que se siente así, no estoy sola.

Los adolescentes actuales, se sienten perdidos, desamparados, solos, pero no se dan cuenta, no hacen nada para cambiarlo. Muchos de sus padres no les prestan atención, o los permiten una inimaginable libertad impropia de su edad, dejándolos expuestos a cualquier peligro que puede llegar a destrozar sus vidas.

Pero lo más relevante de este trabajo, ha sido poder comprobar objetivamente como era el grupo donde formaba parte años atrás y lo más importante, entenderlo.

Les pasé un formulario, y lo que me sorprendió fue que la mayoría se sentía solo, y había sido humillado por el grupo. Pero ahora vuelvo a la pregunta inicial: ¿POR QUÉ? ¿Qué necesidad tienen muchos adolescentes de pertenecer a una identidad común, pasando por humillaciones tan graves? ¿Por qué? ¿Qué necesidad hay de ser infeliz? De no saber quién eres ni qué quieres en la vida? ¿Qué necesidad hay de esconder la cabeza bajo el ala, y no tomar decisiones por uno mismo? ¿Por qué tenemos miedo de mostrar quiénes somos o qué pensamos?

Carla Herrero


Video: The silent pain





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3 comentarios:

  1. Hoy , más que nunca , los padres tienen una dura labor de educación , ...de escucha y de diálogo con sus hijos ....

    No sólo tenemos que hacerles ver que no deben sufrir ningún tipo de acoso por parte de nadie , sino que tenemos que hacerles llegar la idea de que existen determinadas conductas , aunque no participen en ellas , que son totalmente reprobables y denunciables ,...

    Es lamentable ver la falta de empatía que demuestra parte de nuestra adolescencia por el sufrimiento ajeno ...

    ¿ que parte de culpa tebemos los adultos...?

    ResponderEliminar
  2. Estoy eternamente agradecida a las muestras de cariño, soporte y afecto que me está dando la gente.
    De verdad muchas gracias!

    Carla Herrero.

    ResponderEliminar
  3. Carla,

    Realmente el placer es nuestro de poder leer este magnífico trabajo en primera persona sobre el acoso. En donde nos muestras otra visión de lo que estamos acostumbrados a escuchar. El acoso psicológico de tus propios "amigos/as" del mismo grupo al que deseas pertenecer.

    Moltes gràcies Carla.

    Una gran abraçada,
    David

    ResponderEliminar

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