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domingo, 17 de junio de 2012

Escuchar… hasta llegar al alma





“Nadie puede crecer ni desarrollarse en plenitud sin sentirse amado al menos por una persona”

Comunicarnos con otras personas significa acompañar, viendo a la otra persona con actitud observadora, con toda la atención y pensando solo en la persona que comparte sus sentimientos contigo.

¿Cuántas veces nos sentimos decepcionados o tristes al esperar que alguien nos diga las palabras deseadas? ¿Qué necesidad tenemos de escuchar lo que queremos oír, cuando al estar centrados en el oído, nos estamos perdiendo todo lo que nos dice con gestos?
Creo que nuestras relaciones sociales y emocionales mejorarían mucho si nos acostumbráramos a escuchar más con los ojos y a darle sentido a todo lo que vemos, más que lo que oímos.

Si quieres conocer de verdad a alguien, tienes que probar a cambiar de perspectiva, concentrarte en la otra persona al cien por cien y olvidarte de ti mismo.

Quitarte de en medio tus juicios y preferencias. Para ello, tienes que poner en acción algunas habilidades como la capacidad para silenciar tu ruido interno, como los pensamientos, angustias y miedos. Y escuchar también con los ojos, captando a través del tono de su voz y sus gestos todo aquello que no se dice con palabras. Con el cambio de perspectiva la otra persona se verá vista y escuchada.

Conseguir que la otra persona se abra y comparta sus sentimientos, haciendo que se sienta a gusto y en confianza. Para ello, has de desarrollar empatía y ser capaz de aceptar todo lo que escuches sin juzgarlo.

Ayuda a la otra persona a concretar con ejemplos. Tú debes guiar la exploración para que la otra persona saque todo lo que lleva dentro.

Dale luz a las verdades profundas por detrás de todo las capas que se cuenta. A veces la otra persona se pierde al explicar lo que le pasa, no sólo porque no quiera verlo, sino porque muchas veces, ni ella misma lo sabe.

Ayúdale con dos habilidades: la autenticidad y la proximidad.

No basta con saber lo que pasa, sino cómo lo experimenta la otra persona. Por medio de la confrontación, pones en evidencia las contradicciones de su relato, y a través de la auto revelación, puedes presentarle como espejo alguna vivencia tuya personal, siempre que tenga que ver con la similitud en el sentimiento y no con la anécdota en sí. No la utilices para descargarte y desahogarte tú, sino para ayudarla a ella.

No le digas a la otra persona lo que le ocurre; deja que lo descubra ella y lo ponga en sus propias palabras. Con nuestros consejos, nuestros juicios o nuestras soluciones, este auto conocimiento es imposible.

Los consejos se dan con muy buena voluntad, pero propician que las personas descubran sus propias soluciones, y por lo tanto crezcan y estén preparadas para la próxima vez que se encuentren ante un conflicto.

Lo que si puedes hacer, una vez que se haya revelado ella misma, es confirmárselo con tu propia intuición. No hay prisa, es cuestión de sensibilidad y tiempo

Video: Escuchar con los ojos.




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1 comentario:

  1. Precioso título para una entrada , y preciosas reflexiones , de veras.

    Conforme lo estaba leyendo simula facil de llevar a la práctica .....

    Pienso que si no escucho con el corazón es porque mi egoísmo se queda mirando mi propio ombligo , dificultándome entrar con verdadero amor en la otra persona....

    Tener empatía hacia el otro va fuertemente ligado con la caridad,...

    Tengo,y debo cultivar la caridad , sólo así, ..podré escuchar hasta el alma y con el alma.

    Gracias una vez más por tus aportaciones , ... poco a poco me ayudas a ser mejor persona .

    Un abrazo !!!

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