Google+ Followers

miércoles, 2 de mayo de 2012

¿Amamos a la persona o a la idea que tenemos de ella?





¿Alguna vez te has planteado si, en realidad, amamos a esa persona o, más bien, a la imagen que creamos de esa persona?

Normalmente cuando nos enamoramos entramos en un estado “celestial”, o sea estamos como en una nube, un sueño, nuestra mente solo refleja una imagen... él o de ella… e idealizamos a la persona a nuestra manera, la llenamos de encanto y magia, lo malo es que cuando salimos de ese estado y la empezamos a conocer mejor, vemos a la verdadera persona, con sus defectos y virtudes y la mayoría de las veces nos desengañamos de tal forma que podemos llegar a des enamorarnos tan rápido como nos enamoramos en su día...

Anthony de Mello en su libro “Ligero de equipaje” nos relata su punto de vista al respecto



Luego vino una reflexión más profunda: en realidad, nunca amamos a la persona, sino a la imagen de la persona que nosotros mismos nos hemos formado en la mente. Tan verdadero como desazonante.

Yo tengo una gran amistad con un compañero mío, y muchas veces me pregunto a mí mismo con auténtica sorpresa: ¿cómo es que mis demás compañeros no aprecian y quieren a este hombre como yo lo quiero, siendo como es una persona tan magnífica? La respuesta es que sí que es una persona magnífica, sin duda, pero otros no lo perciben así; mientras que yo no puedo menos de asombrarme e impresionarme ante sus evidentes cualidades, que no son tan evidentes para los demás.

Yo lo he idealizado en mi mente, y ahora amo y venero esa imagen adorable… que a los demás no les parece tan adorable después de todo.

Si yo amase a ese hombre tal como es en realidad y como todos los demás lo ven, todos lo amarían de la misma manera; es decir, que si yo amase a la persona como tal, todos la amarían igualmente, porque la persona es la misma. Pero no es ése el caso; los demás no lo quieren como yo lo quiero, lo cual prueba que lo que yo en realidad estoy amando es la imagen, no la persona.

Entonces llega la crisis. Cuando esa persona a la que yo había idealizado en mi mente pierde, por la edad, la rutina o el contacto diario, las cualidades que me habían atraído a ella, me quedo trastornado y confuso. ¿La quiero todavía? ¿No la quiero? Desde luego, considero mi deber seguir queriéndola, porque un amigo ha de ser leal y, el amor es eterno, y trato de revivir la antigua imagen atesorada en mi mente mientras cierro a la fuerza los ojos a la realidad rebajada de ahora y sigo repitiéndome a mí mismo, en fútil ejercicio, que claro que lo quiero como siempre lo he querido, y lo seguiré queriendo por toda la eternidad“.

Tony comentó la situación con lograda ironía que, por una vez, se avecinó al cinismo, en el que no le dejó llegar a caer su infalible sentido del humor: “La gente casada averigua esto mucho antes. Un hombre y una mujer se enamoran (de sus respectivas imágenes, como queda dicho), se casan y, como pasan a vivir juntos todo el día, pronto descubren la realidad que había tras el hechizo y se preguntan qué es lo que han hecho. Están ya unidos por el vínculo, y la familia y la sociedad les ayudan a permanecer juntos (al menos en algunas culturas), pero ambos saben muy bien que su mutuo amor no es, ni con mucho, lo que había parecido ser al principio y prometía ser para siempre.



También te puede interesar:

2 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo. Es dificil enamorarse de la persona. Es más fácil,más cómodo hacerlo de la imagen que tenemos de ella. Para enamorarse de la persona, hay que escarbar mucho y eso, lo hacen o hacemos pocos.

    Estopenda entrada David, me ha encantado.

    ResponderEliminar
  2. Es cierto que durante el enamoramiento tendemos a idealizar al ser amado : ! es maravilloso! ,! es perfecto ! .

    La ceguera que tenemos sólo nos deja ver lo que queremos ver ,...distorsionamos la imagen de la persona amada no viendo lo que realmente es ..

    Cuando esta imagen hecha de nuestros deseos nos falla, el mundo se nos cae encima pudiendo llegar a desenamornos tan rápidamente como cuando nos enamoramos...

    Para que esto no ocurra no deberíamos permitir que la imagen que tenemos de nosotros mismos dependa de lo que quiera el otro, ... así como
    valorarnos más a nosotros para vernos con los mismos ojos que vemos a nuestro amor.

    Creo que una pareja debe formarse a base de gustos comunes, y no en base de adjetivos independientes...

    El último párrafo me ha puesto triste, no sé...

    No creo que sea cierto que las parejas que terminan casándose , acaben desencantándose mutuamente al descubrir sus realidades..
    la ceguera no dura tanto tiempo, así como tampoco se puede ocultar durante mucho tiempo tu personalidad ...

    Bonita entrada David !!!

    Besos ...

    ResponderEliminar

Las 10 gotas... más leídas en la última semana

Las 10 Gotas... más populares