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domingo, 19 de febrero de 2012

¿Campo o ciudad?




Hay quien prefiere la tranquilidad del campo, su belleza, y el respirar aire limpio y, en contra, los hay que son urbanitas a tope y no les importa vivir en la estresante ciudad, corriendo de un lado para otro.

Hoy me he permitido copiar la opinión de Luis Rojas Marcos sobre este tema. Luis Rojas Marcos nació en Sevilla en 1943, profesor de psiquiatría de la New York University, en 1992 fue nombrado jefe de los servicios municipales de salud mental y desde 1995 preside todo el sistema sanitario y hospitalario público de Nueva York.

No comparto la opinión de quienes ven la causa del estrés en la vida plagada de luchas de las ciudades modernas. Es cierto que desde tiempos remotos multitud de pensadores ilustres han pintado las urbes como centros fríos y peligrosos, mientras que glorifican la vida campestre como más grata, virtuosa y saludable. Si bien el medio tranquilo y bucólico de los pueblos pequeños suele ser una invitación seductora y permanente a su idealización, las ciudades ofrecen múltiples posibilidades de disfrutar y para realizarnos.

El ambiente denso, dinámico y variado de los centros urbanos extrae de nosotros un nivel superior de entendimiento y de conciencia. Sus libertades, sus opciones y su ritmo acelerado agudizan la intuición, estimulan formas diferentes de relacionarnos y fomentan estilos de vida novedosos. Y al sentirnos mucho menos coaccionados por reglas inflexibles de conducta o presiones homogeneizantes, tan típicas en las zonas rurales, expresamos más libremente nuestras convicciones, nuestro inconformismo y nuestra creatividad.

Las áreas metropolitanas reflejan mosaicos de gentes diferentes que conviven al mismo tiempo preservan su identidad. Esta heterogeneidad demográfica, a su vez, suscita en nosotros una perspectiva más relativista y tolerante hacia las diferencias.

Fragmento del libro Nuestra felicidad de Luis Rojas Marcos

Supongo, que cada sitio tiene su encanto. Y que cada cual habita según sus necesidades y/o circunstancias.

Lo que sé, es que yo vivo y viviré allá donde está o esté mi felicidad.

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2 comentarios:

  1. Vivo en el campo,... duermo entre trinos de pájaros, ranas croando y algún que otro ladrido perruno que, de vez en cuando suena en la lejanía..

    Es un entorno bucólico y sé que a muchos de vosotros que os cuesta conciliar el sueño por el ruído del tráfico, ahora podeis envidiarme.... pero, el psiquiatra Luis Rojas tiene mucha razón en su exposición..

    A veces tanta paz consigue el efecto contrario.

    Todo tiene sus ventajas y sus desventajas...
    Echo de menos el bullicio de las personas a mi alrededor, y sobre todo la gama tan extensa que existe en una ciudad para ver,..pisar,.. observar,. y llenar tu vida de actividades varias..

    Lo ideal sería vivir en un pueblo tranquilo pero a 5 minutos de una gran urbe para poder disponer de todo a tiro de piedra... pero eso es casi un imposible, ¿ no ..?

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    Respuestas
    1. No está mal la idea Armanda, si encuentras un sitio como el que propones me lo dices. ;-)

      Un abrazo,
      David

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