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domingo, 29 de enero de 2012

¿Soñamos para satisfacer nuestros deseos?





El sueño es un acto involuntario que todos tenemos. Aun cuando no todas las personas son capaces de recordar lo que han soñado, lo cierto es que todos tenemos sueños cuando dormimos.

Soñamos porque mientras dormimos la mente se mantiene activa, repasando lo que paso durante el día, mezclándolo con recuerdos del pasado e incluso creando nuevas imágenes.

El sueño tiene varias etapas, una de ellas es la fase llamada REM(movimiento rápido de los ojos), es la fase en que los sueños son más intensos, y sucede en el último tramo del sueño.

Un sueño es una experiencia mental que ocurre mientras dormimos. Consta de imágenes vividas y a menudo alucinantes. No hay tiempo en el sueño ya que podemos movernos en distintas épocas, ni hay espacio, ya que podemos movernos a cualquier sitio. En los sueños puede haber gente desconocida o gente que ya no vive.

Existen teorías que explican porque no podemos acordarnos de nuestros sueños, una es por parte de Freud que atribuye este olvido a la represión de pensamientos llenos de ansiedad. Así. El sueño borra las asociaciones casuales  de la memoria formadas durante el día. Eso ayuda a la corteza a trabajar mejor.

Pero probablemente la verdadera razón por la cual olvidemos nuestros sueños es una combinación psicológica y fisiológica ya que algunas personas parecen olvidar los sueños emocionales porque también reprimen los pensamientos ansiosos en la vida de vigilia y otros olvidan los sueños poco emocionales porque no son interesantes.

Por lo regular, es más fácil recordar un sueño cuando estamos en tensión justo antes de dormir. El sueño que recordamos suele ser el más reciente, que es justo antes de despertarnos, este sueño suele ser el más largo, vivo y emocionante de la noche.

Freud pensaba que soñábamos para satisfacer deseos y que los sueños era el camino real al inconsciente, sentía que su función era expresas los deseos reprimidos durante nuestra vigilia.

Los modernos intérpretes de sueños reconocen el simbolismo que definió Freud, pero los interpretan de distinta manera en conexión con la situación particular del individuo más que limitándolos a significados sexuales. Así, subir a un tren puede representar la fuga a un problema, el principio de una nueva aventura, preocupaciones relacionadas con la reparación del auto o la inquietud de reservar los billetes de avión para un viaje próximo. Ellos piensan que el contenido manifiesto no señala nada sobre el pasado de la persona que sueña, si no la simple imagen lógica de una preocupación presente.

Los sueños son como diminutos mundos virtuales en los que podemos simular cualquier experiencia imaginable.

Vídeo: ¿Por qué soñamos? (Eduard Punset)


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