Ya voy para 18 años desde que
ingresé en la Volvo, una empresa sueca. Trabajar con ellos es una convivencia
muy interesante. Cualquier proyecto aquí demora dos años para concretarse,
aunque la idea sea brillante y simple. Es una regla. Los procesos globalizados
causan en nosotros (brasileños, argentinos, colombianos, peruanos, venezolanos,
mexicanos, australianos, asiáticos, etc.) una ansiedad generalizada en la
búsqueda de resultados inmediatos. En consecuencia, nuestro sentido de la
urgencia no surte efecto dentro de los plazos lentos de los suecos.
Los suecos debaten, debaten,
realizan reuniones, ponderaciones, etc. ¡Y trabajan! con un esquema más bien
“slowdown.. Lo mejor es constatar que, al final, esto acaba siempre dando
resultados en el tiempo de ellos (los suecos) ya que conjugando la madurez de
la necesidad con la tecnología apropiada, es muy poco lo que se pierde por aquí
en Suecia.
Voy a contarles una historia corta, sólo para
darles una idea: La primera vez que fui para Suecia, en 1990, uno de mis
colegas suecos me recogía del hotel todas las mañanas. Estábamos en el mes de
septiembre, algo de frío y nevisca.
Llegábamos temprano a la
Volvo y él estacionaba el auto muy lejos de la puerta de entrada (son 2000
empleados que van en coche a la empresa). El primer día no hice comentario
alguno, tampoco el segundo, o el tercero.
En los días siguientes, ya con un poco más de
confianza, una mañana le pregunté a mi colega: ¿Tienen ustedes lugar fijo para
estacionar aquí?, pues noté que llegamos temprano, con el estacionamiento vacío
y dejaste el coche al final de todo...Y él me respondió simplemente: Es que
como llegamos temprano tenemos tiempo para caminar, y quien llega más tarde, ya
va a llegar retrasado y es mejor que encuentre lugar más cerca de la puerta.
¿No te parece? Imaginen la cara que puse. Y con ella fue suficiente para que yo
revisara en profundidad todos mis conceptos anteriores.
En la actualidad, hay un gran movimiento en
Europa llamado Slow Food. La Slow Food International Association, cuyo símbolo
es un caracol, tiene su central en Italia (el site en la Internet es muy
interesante, visítalo). Lo que el movimiento Slow Food predica es que las
personas deben comer y beber lentamente, dándose tiempo para saborear los
alimentos, disfrutando de la preparación, en convivencia con la familia, con
los amigos, sin prisa y con calidad.
La idea es contraponerse al
espíritu del Fast Food y lo que éste representa como estilo de vida. La
sorpresa, por tanto, es que ese movimiento de Slow Food está sirviendo de base
para un movimiento más amplio llamado Slow Europe como resaltó la revista Business
Week en una de sus últimas ediciones europeas.
La base de todo está en el cuestionamiento de
la prisa; y de la locura generada por la globalización, por el deseo de tener
en cantidad (nivel de vida) en contraposición al de tener en calidad, calidad de
vida o calidad del ser.
Según la Business Week, los
operarios franceses, aunque trabajen menos horas (35 horas por semana) son más
productivos que sus colegas estadounidenses o británicos. Y los alemanes, que
en muchas empresas ya implantaron la semana de 28,8 horas de trabajo, vieron su
productividad aumentar en un elogiable 20%.
Esa llamada slow attitude está llamando la atención hasta
de los estadounidenses, discípulos del
fast (rápido) y del do it now (¡Hágalo ya!). Por tanto, esa actitud sin prisa
no significa hacer menos ni tener menor productividad.
Significa sí, trabajar y
hacer las cosas con más calidad y más productividad, con mayor perfección, con
atención a los detalles y con menos estrés. Significa retomar los valores de la
familia, de los amigos, del tiempo libre, del placer del buen ocio, y de la
vida en las pequeñas comunidades.
Del presente y concreto, en contraposición contra
lo mundial indefinido y anónimo. Significa retomar los valores esenciales del
ser humano, de los pequeños placeres de lo cotidiano, de la simplicidad de
vivir y convivir, y hasta de la religión y de la fe.
SIGNIFICA UN AMBIENTE DE TRABAJO MENOS
COERCITIVO, MÁS ALEGRE, MÁS LEVE Y POR LO TANTO, MÁS PRODUCTIVO, DONDE LOS
SERES HUMANOS REALIZAN, CON PLACER, LO QUE MEJOR SABEN HACER
Es saludable pensar detenidamente en todo
esto. ¿Será posible que los antiguos refranes: Paso a paso se va lejos y; La
prisa es enemiga de la perfección, merezcan nuevamente nuestra atención en
estos tiempos de locura desenfrenada? ¿Acaso no sería útil que las empresas de
nuestra comunidad, ciudad, Estado o país, empiecen ya a pensar en desarrollar
programas serios de calidad sin prisa hasta para aumentar la productividad y
calidad de los productos y servicios sin necesariamente perder calidad del ser?
En la película Perfume de
Mujer hay una escena inolvidable en la que el ciego (interpretado por Al
Pacino) invita a una muchacha a bailar y ella responde: No puedo, pues mi novio
va a llegar en pocos minutos. A lo que el ciego responde: Pero es que en un
momento, se vive una vida, y la saca a bailar un tango. El mejor momento de la
película es esta escena de sólo dos o tres minutos.
Muchos viven corriendo detrás
del tiempo, pero sólo lo alcanzan cuando mueren, ya sea de un infarto o un
accidente en la autopista por correr para llegar a tiempo. O para otros que
están tan ansiosos por vivir el futuro que se olvidan de vivir el presente, que
es el único tiempo que realmente existe.
Todos en el mundo tenemos
tiempo por igual, pues nadie tiene ni más ni menos de 24 horas por día. La
diferencia está en el empleo que cada uno hace de su tiempo. Necesitamos saber
aprovechar cada momento, porque, como dijo John Lennon: La vida es aquello que
sucede mientras planeamos el futuro.
Felicitaciones por haber conseguido leer este
mensaje hasta el final. Hay muchos que lo habrán dejado por la mitad para no
perder tiempo tan valioso en este mundo globalizado. ¡Te deseo que tengas un
excelente día!
(Gracias Cynthia por enviarme esta nota)
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