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domingo, 9 de diciembre de 2012

¿Esperas la FELICIDAD?




Creo ver muchas personas esperando la felicidad sentados. Puedo ver sus ojos el anhelo de algo mágico que les cambie la vida.

domingo, 25 de noviembre de 2012

No tengas miedo a los cambios



Así como el hierro se oxida por falta de uso, también la inactividad destruye el intelecto.

Leonardo Da Vinci


A menudo nos sorprendemos a nosotros mismos repitiendo una y otra vez un mismo tipo de  comportamiento sin que podamos evitarlo.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Hay mujeres maltratadas por mujeres





¿Por qué entre vosotras os tratáis así de mal?

Muchas veces me hago esta pregunta. Y antes de todo, quiero dejar claro que no quiero generalizar, no todos los hombres ni mujeres somos iguales. Pero sí que observo, con excepciones, comportamientos bastante habituales.

domingo, 11 de noviembre de 2012

¿Qué tiene el número 7?



Hoy es domingo, tradicionalmente el séptimo día de la semana en la mayoría de los países de habla hispana. Siete son los días de la semana, el 7 es el número místico y mágico por excelencia, recibe el nombre de ‘la cifra de las cifras”. 

domingo, 4 de noviembre de 2012

La necesidad del afecto




William Faulkner en su novela “Las Palmeras Salvajes” hizo decir a uno de sus personajes: “Si tuviera que elegir entre el dolor y la nada, elegiría el dolor”. Quizás la sensación de no saberse amado, de no tener nada, de vivir en un vacío emocional, intelectual y sensorial es mucho peor que el dolor que, de alguna manera, nos significa que estamos vivos.

domingo, 28 de octubre de 2012

domingo, 21 de octubre de 2012

Una estrella con parálisis cerebral







Hace unos días leí en El PAIS un artículo que me impactó por la historia de superación, lo escribió la periodista Natalia Horstmann que compartió en su época de estudiante piso con Mercedes García Laso. Nos cuenta una historia que nos hace reflexionar sobre el poder de superación pese a todos los obstáculos que nos plantea la vida.

domingo, 14 de octubre de 2012

Empatía y Compasión





No hay que confundir la empatía con la compasión. La empatía implica una comprensión profunda del sufrimiento o emoción por la que está pasando la persona, una identificación afectiva con el dolor ajeno. En cambio, la compasión es un sentimiento más distante e impersonal.

sábado, 6 de octubre de 2012

domingo, 30 de septiembre de 2012

miércoles, 26 de septiembre de 2012

domingo, 23 de septiembre de 2012

¿Te sientes valioso? La autoestima




Sólo si me siento valioso por ser como soy, puedo aceptarme, puedo ser auténtico, puedo ser verdadero.
Jorge Bucay (1949-?) Escritor y psicoterapeuta argentino.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Del Yo al Nosotros





Dar y después recibir, este es nuestro punto de partida en el camino del Yo al Nosotros, en este viaje de solidaridad y empatía que, más que nunca, debemos emprender. La historia siguiente nos lo ilustra.

domingo, 16 de septiembre de 2012

martes, 11 de septiembre de 2012

Un mundo digno para nuestros hijos




Hoy me gustaría compartir una magnífica  reflexión que el violoncelista Pau Casals dejó escrita en un testamento. (En su versión original en catalán y más abajo su traducción al español)

domingo, 9 de septiembre de 2012

Los sentimientos causan decepciones




En principio, se suele depositar en la pareja un nivel de expectativas que difícilmente cumplirá. Al no hacerlo, aparecen las primeras decepciones. En el inicio de una relación, enturbiados por la magia del enamoramiento y la pasión, parece la felicidad está garantizada. 

miércoles, 5 de septiembre de 2012

¿Tienes tristeza y apatía? ¿Es depresión?





La depresión es el llamado “mal del alma”. Afecta a más mujeres que a hombres, y en España es el trastorno mental más frecuente, y afecta entre el 5 y el 10%, aunque hay expertos que opinan que podría haber hasta seis millones de afectados, la mitad de los cuales no están diagnosticados.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Amor interracial




Hoy estoy contento de dedicarle este post en Gotas de Armonía a aquellos de nuestros lectores(as) cuyas historias de pareja no entienden de fronteras.

domingo, 19 de agosto de 2012

¿Somos tolerantes?




Cuando conozco a alguien no me importa si es blanco, negro, judío o musulmán. Me basta con saber que es un ser humano.
Walt Whitman

¿A qué nos referimos cuando hablamos de tolerancia? ¿Qué tipo de acción esperamos de aquél al que llamamos tolerante o de quien exigimos tolerancia?

domingo, 12 de agosto de 2012

sábado, 11 de agosto de 2012

¡Tres años juntos!




¿Sabes que hoy, se cumplen tres años desde que empecé el blog, que es lo mismo que decir que hace más de 1.000 días que nos conocemos? Mogollón  ¿no?

miércoles, 8 de agosto de 2012

La dama y la muerte




En este cortometraje de animación en clave de humor (pero con cierta ironía), seguimos la historia de una anciana que ha perdido su amor y sueña en el día cuando podrá ver a su esposo otra vez.

domingo, 5 de agosto de 2012

Llevando la familia en solitario





Hoy en día las familias mono parentales ya no son una excepción. Su número ha crecido en los últimos años, sobre todo debido a separaciones y divorcios.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Mi trozo de cielo – Rosana -





Nadie tiene la vida comprada
ni guapos ni feos
ni el que tiene dinero pa'mas que comprar agujeros
aunque se que en la calle esperanza se alquilan consuelos
es mejor no tragar agonías

domingo, 29 de julio de 2012

miércoles, 25 de julio de 2012

Recordar es vivir



De lo que no hay duda es de que gracias a los recuerdos, o aquellas cosas que ya no recordamos, pero que nos cuentan los demás, viajamos a través de

domingo, 22 de julio de 2012

El cáncer de mama y la autoestima




Tumor, cáncer, metástasis… son palabras que asustan. El descubrir ese bultito  en el pecho supone una avalancha de sentimientos: incertidumbre, inseguridad, miedo, angustia…

lunes, 16 de julio de 2012

Humillaciones "inocentes"





Bullying es una palabra inglesa que significa intimidación o acoso. Si sospechas que tu hijo ha sufrido algún tipo de agresión o humillación en la escuela u otro sitio donde se desenvuelva, debes tener cuidado. Puede tratarse de bullying.

Hoy os quiero presentar el trabajo de investigación de Carla Herrero, una chica que, después de haber sido víctima del Bullying (acoso escolar), decidió dedicar su trabajo a esta lacra y convertirlo en su caballo de batalla. Su vídeo, que complementó el trabajo, es un montaje con fragmentos de otros vídeos de adolescentes de todo el mundo que han denunciado sus casos a través de la red.

Con 17 años ha empleado dos años para realizar este magnífico estudio y lo podréis encontrar en catalán aquí (http://premisrecerca.udg.edu/Portals/0/CS/premis2012/56-a-la-recerca-de-la-propia-identitat.pdf)

Me he permitido traducir un pequeño fragmento de su trabajo e insertar el vídeo que lo complementa que me gustaría que vierais.

Cada día se mediatiza y se debate en los medios de comunicación noticias de adolescentes los cuales inducidos por su grupo, hacen cualquier cosa que les mandan para poder encajar. Partiendo de peleas y palizas a los compañeros y profesores, hasta llegar a extremos como humillaciones a personas débiles, como por ejemplo, indigentes.

Según un estudio vivimos la era menos violenta, la más solidaria y altruista, pero eso, en cuanto edades adultas. En cambio, es la época más cruel en cortas edades.

Alguien se ha preguntado ¿qué pasa?  ¿Por qué las mentes perversas, crueles y maquiavélicas las poseen muchos de los adolescentes actuales?

No he vivido temas de violencia o faltas graves de respeto a tocar de piel.

Tampoco he vivido acoso físico durante años de convivencia con mis compañeros, pero lo que sí he vivido desde pequeña en la escuela ha sido el acoso psicológico tanto con los compañeros de escuela, como con el grupo de amistades del que formé parte años más tarde.

Empezando por humillaciones "inocentes" de adolescentes. A veces, desde la visión adulta, puede parecer que la introducción a un grupo parte de la "inocencia" de unas jóvenes de tan solo 11 años, que pretenden sólo formar un círculo de amistades cerrado, y no serán capaces de hacer algo cruel, pero pueden desenlazar hacia un final bastante indeciso...

Es fantástico poder compartir intereses y formar parte de un grupo de personas que crees que te comprenden y te apoyan pero qué pasa cuando te das cuenta de mentiras, engaños, humillaciones y tanta infelicidad, bien, de eso si te das cuenta. ¿Qué pasa cuando el grupo pierde la inocencia y coge un cariz violento? Que el líder utiliza cualquier medio para ser popular.

Cuando la vital importancia recae en la reputación del grupo, la identidad y el aspecto físico.  Pero lo más importante si nos encontramos en esta situación, ¿qué nos pasa?

En mi caso, me di cuenta de que el trato que recibía por parte del grupo no era normal. Nadie me había enseñado en la escuela que era la amistad, el amor, o una sonrisa, por tanto, pensaba que era lógico que los amigos se rieran de ti, te asediaran, te amenazaran, que vivieran por ti, pero no, no era eso la definición de amistad y todos sus sinónimos.

La permanencia en aquel grupo hizo que me convirtiera en un clon de la colectividad, como un autómata. Me di cuenta de que compartía la identidad y me comportaba igual, y eso no me hizo ninguna gracia.

Todavía estoy agradecida y siempre lo estaré a la persona que me abrió los ojos a tiempo. Es curioso que me diera cuenta cuando cursaba tercero de secundaria, el día que me preguntaron qué quería hacer al terminar mis estudios. Me invadió un sentimiento repentino de inutilidad. Un sentimiento extraño que se repetía en mi mente diciendo: "Tú en la vida, no harás nada”. Era la concepción errónea de que me había creado el grupo.

Por lo tanto, a partir de entonces, me platee mi futuro como persona capaz de cambiar las concepciones de la realidad de los otros, huyendo del pesimismo y otros sentimientos falsos que la sociedad crea en nosotros, para poder intervenir en las influencias negativas que hacen desviar el camino de tantos jóvenes. Ahora, he aprendido que esta capacidad de superación tiene un nombre, y que no soy la única que se siente así, no estoy sola.

Los adolescentes actuales, se sienten perdidos, desamparados, solos, pero no se dan cuenta, no hacen nada para cambiarlo. Muchos de sus padres no les prestan atención, o los permiten una inimaginable libertad impropia de su edad, dejándolos expuestos a cualquier peligro que puede llegar a destrozar sus vidas.

Pero lo más relevante de este trabajo, ha sido poder comprobar objetivamente como era el grupo donde formaba parte años atrás y lo más importante, entenderlo.

Les pasé un formulario, y lo que me sorprendió fue que la mayoría se sentía solo, y había sido humillado por el grupo. Pero ahora vuelvo a la pregunta inicial: ¿POR QUÉ? ¿Qué necesidad tienen muchos adolescentes de pertenecer a una identidad común, pasando por humillaciones tan graves? ¿Por qué? ¿Qué necesidad hay de ser infeliz? De no saber quién eres ni qué quieres en la vida? ¿Qué necesidad hay de esconder la cabeza bajo el ala, y no tomar decisiones por uno mismo? ¿Por qué tenemos miedo de mostrar quiénes somos o qué pensamos?

Carla Herrero


Video: The silent pain





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domingo, 15 de julio de 2012

La prisión del odio




Dos hombres habían compartido injusta prisión durante largo tiempo en donde recibieron todo tipo de maltratos y humillaciones.

Una vez libres, volvieron a verse años después.

Uno de ellos preguntó al otro.

-¿Alguna vez te acuerdas de los carceleros?

-No, gracias a Dios ya lo olvidé todo contestó. ¿Y tú?

-Yo continúo odiándolos con todas mis fuerzas -respondió el otro.

Su amigo lo miró unos instantes, luego dijo.

-Lo siento por ti. Si eso es así, significa que aún te tienen preso.


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miércoles, 11 de julio de 2012

Katie Melua - When you taught me how to dance





”Cuando me enseñaste a bailar” es una de las canciones de la banda sonora de la película Miss Potter.

Esta película cuenta la historia de Beatrix Potter, la famosa escritora del mundo de Pedro el Conejo y sus amigos.


Cuando me enseñaste a bailar

Cuando me enseñaste a bailar
años atrás con los ojos empañados,
en cada paso y con miradas silenciosas,
en cada movimiento, una dulce sorpresa.

Alguien debe haberte enseñado bien,
a seducir y a encantar,
para que aquella noche lanzaras tu hechizo,
y tú me enseñaras cómo bailar.

El reflejo de la luz en el lago
me recuerda que estuve antes,
como dí, aprenderé a tomar,
y a no estar sola nunca más.

Otras luces pueden alumbrar mi camino,
podría incluso encontrar un romance,
pero no puedo olvidar aquella noche,
cuando me enseñaste como bailar.

Vientos fríos soplan,
pero sobre esas colinas me encontrarás,
y yo sé,
que tu vienes siguiéndome.

Cuando me enseñaste a bailar
años atrás con los ojos empañados,
en cada paso y con miradas silenciosas,
en cada movimiento, una dulce sorpresa.

Alguien debe haberte enseñado bien,
a seducir y a encantar,
para que aquella noche lanzaras tu hechizo,
y tú me enseñaste cómo bailar.



Vídeo: Katie Melua - When you taught me how to dance




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domingo, 8 de julio de 2012

Estar bien




Solemos iniciar un encuentro entre amigos o conocidos con una pregunta tópica: "¿cómo estás?" Solemos responder con un "bien" de compromiso, un bien que nos supone otra cosa que el acto cortés de atender el saludo recibida. Sin embargo, tanto la pregunta como la respuesta podrían efectuarse desde el interés de uno por saber cómo está el otro y de éste para informarle de su estado.

Entre personas que tienen una relación de estima no debería ser extraño que hubiera interés por el estado del otro. También sería normal que la respuesta se acercara a lo que se siente. Nos hemos acostumbrado a formular la pregunta sin darnos cuenta de lo que pedimos y a contestar sin entretenernos a preguntarnos a nosotros mismos sobre la verosimilitud de la respuesta. Suele haber un “bien” salido de la cortesía y otro del cual no nos atrevemos a adivinar el tono. Las respuestas tendrían una gran cantidad de matices: “mal”, “no tan bien como quisiera”, “hay cosas que van bien y otras que no”, y hasta sería posible un “no lo sé”.

El caso es que, dándonos cuenta o no, podemos sentirnos bien con nuestra realidad o sentirnos mal. Entre un extremo y el otro hay muchas tonalidades que cogen aspectos diversos de nuestros intereses, sentimientos, proyectos, anhelos, gratificaciones, maneras de contemplar el entorno y como estas nos afectan. Hay muchas cosas que nos ayudan a sentirnos bien y muchas otras que nos conducen al malestar.

En la experiencia del vivir: amamos, hacemos, pensamos, sufrimos, decidimos, esperamos, dependemos, consumimos, añoramos, deseamos, aprendemos, educamos, nos adaptamos, envejecemos, reímos, nos divertimos, nos comprometemos, nos decepcionamos, nos ilusionamos, comemos, dormimos y muchas cosas más. De cómo se desarrollan todas estas cosas depende de cómo nos sentimos, de cómo nos encontramos. Todos estos aspectos visten nuestro ánimo, pero aquello que le da soporte es lo que somos y como lo sabemos utilizar.

Tendemos a depositar en las circunstancias ajenas a nosotros mismos nuestro bienestar emocional. Sin dejar de negar que aquello que nos sucede tiene un papel en el estado de ánimo, hay que darse cuenta que nos hemos de sentir propietarios. Las riendas de nuestra realidad nos pertenecen y no habrían de ser débiles, en el momento de permitir que todo nos afecte más de lo que nos habría de afectar. Nuestro bienestar es algo demasiado importante para depositarlo en manos de lo nos puedan hacer los otros.

No se trataría de encajonarse dentro de una coraza impenetrable a todo aquello que viene de fuera. Al contrario, podemos estar abiertos a eventos que nos rodean, los podemos recibir sin restricciones, implicándonos y viviéndolos apasionadamente. Nos pueden alegrar, animar o frustrar y hacer sufrir, también nos pueden conmover o provocar una verdadera pena. Todo ello es vivir. Renunciarlo nunca será la manera de estar bien, como mucho será una forma de buscar la tranquilidad.

Los eventos que nos ofrece la vida se convierten en el núcleo fundamental del estado de ánimo, si lo que somos no flota por encima de las circunstancias o, al menos, lo intenta. Está en nuestro alcance sentirnos amos de nosotros mismos, más o menos felices, pero sin renunciar a sentirnos lo mejor posible. En todo caso, la conciencia de ser quien gobierna el timón de la propia vida se convierte en el condicionante fundamental en el momento de contestar “estoy bien

Del libro: Bienestar emocional – Dr. Joan Corbella.



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miércoles, 4 de julio de 2012

Desde donde estoy veo la luna - Maud Lethielleux





Desde donde estoy veo la luna - Maud Lethielleux

Hoy es presento un libro que habla de la historia de Moon, una joven que vive en la calle vendiendo sonrisas y que encuentra su mayor evasión en la escritura.

Moon tiene la cara tan redonda y blanca como la luna, y sus cabellos del color de la noche envuelven su expresión de niña.

Con diecinueve años ya lleva tres durmiendo en la calle, cerca de un puesto de flores, porque Moon ha elegido ser libre y que su imaginación vuele con la escritura, su mayor pasión. Moon se gana la vida obsequiando con un instante de fugaz felicidad a los transeúntes a cambio de unas monedas: ofrece sonrisas, tímidas o de oreja a oreja, disimuladas o burlonas, pero raramente forzadas.

Y para completar os copio la entrevista que le hicieron a Maud Lethielleux en La Contra de La Vanguardia.




Maud Lethielleux, escritora, artista musical y escenógrafa. Tengo 39 años, ¿no me dice que parezco más joven? Nací en una pequeña ciudad francesa y vivo entre Nantes y Marruecos. Vivo en pareja y tengo tres hijos, de 20 años, de 8, y de 5 meses. Tengo conciencia ecológica y social, pero no me gustan los políticos. Simpatizo con el budismo.

"Viviendo en la calle descubrí la solidaridad"


A los 17 años dejé los estudios y acabé viviendo en la calle con mi compañero, del que estaba embarazada.

¿Por qué en la calle?
Vengo de una familia hippy, vivíamos en la naturaleza, sin agua, electricidad ni calefacción. Entre nosotros había una relación muy estrecha. En el instituto no hallé esa intensidad y la busqué en la calle, donde se crean pequeñas comunidades.

Por muy hippies que sean sus padres, no entiendo por qué acabó en la calle.
Vivía en un piso con mi hermana y cuando le dije a mi madre que abandonaba los estudios me dijo que me buscara la vida.

Y se buscó la vida.
Sí, tenía ansias de libertad. Pero mi compañero era toxicómano y a medida que avanzaba el embarazo se volvía más violento. Estaba muy apegada a él, pero conseguí dejarle.

¿Qué aprendió de su vida en la calle y de esa situación?
Entendí la debilidad; pero lo que me ha quedado es alegría interior.

Eso es sorprendente.
En la calle descubrí una solidaridad muy intensa, y me gustaba esa estrecha relación con las condiciones climáticas y físicas, que te hacen estar muy presente en el cuerpo, no te queda energía para divagaciones mentales. Y aprendí algo fundamental: que nunca hay que posicionarse como víctima.

¿Qué fue de usted?
Acabé en un hogar de mujeres maltratadas, y allí me sentí muy sola; pero cuando nació mi hija me invadió una gran energía, la de una superviviente. Me saqué el bachillerato, el permiso de conducir y seguí viajando.

¿Qué comprendió sobre la mente de las mujeres maltratadas?
Mi compañero murió en la cárcel a los 23 años y todavía sueño con él, los sentimientos pueden ser muy irracionales.

¿Consiguió tener un oficio?
Creé una compañía de teatro en la que participaban jóvenes marginales que se reinsertaban en la sociedad a través del arte y daba clases en prisiones. Estaba por fin al otro lado, pudiendo ayudar con mi experiencia.

¿Siempre en comunidad?
Sí, la relación humana es el centro de mi vida, pero nunca he dejado de viajar: haciendo teatro en la calle en Israel, tocando música en la calle en Australia y Nueva Zelanda. En India, mi hija y yo caímos enfermas.

¿Y qué buscaba en el viaje?
Estar en desequilibrio, forzarme a estar presente. En situaciones de confort te bastas a ti mismo y eso te lleva a estar desconectado de tu cuerpo y de tu verdadero yo.

¿No temía por la estabilidad de su hija?
No, porque era una niña feliz. Tuvimos experiencias muy ricas y una relación estrechísima, la veía bien. Con el tiempo he entendido que aunque un niño rodeado de amor siempre es feliz, eso no significa que todo lo que se le impone sea conveniente. Ahora ella va siempre bien peinada y con tacones, pero nos parecemos, también es muy intensa.

Toda su familia parece serlo.
Sí, como si la necesidad de buscar formas intensas de vivir se heredara. Es una chica muy centrada y tiene una gran alegría interior, pero igual que mis padres y yo, abandonó el bachillerato y fue muy precoz.

Usted era su ejemplo.
Hay gente desgraciada que dice no haber podido hacer lo que quería por los hijos. Para mí, ser responsable es ser una madre feliz y transmitir a los hijos esa felicidad. Mis padres fueron alegres y felices, y eso nos dio una estabilidad que no tuvieron otros niños que vivieron como nosotras.

¿Cuándo llegó su segundo hijo?
Estaba en pareja pero no quería más hijos porque temía no quererlos tanto como a la primera, y me daba miedo tener una relación demasiado seria con un hombre por las circunstancias que había vivido con el primero. O sea, que pese a que las circunstancia materiales eran mucho más favorables, no lo eran las psicológicas.

Miedo al compromiso.
Sí, pero diez años después seguimos juntos y acabamos de tener otro hijo. No creo en el matrimonio, no conozco ninguno feliz. Así que prefiero construir día a día y no hacer proyecciones mentales.

¿Cuándo comenzó a escribir y por qué?
En el 2006 sufrí crisis de angustia por exceso de trabajo y tuve que parar. Entonces escribí una novela para mi hija que trataba sobre su padre. Así pasé de la dispersión de los grupos de teatro a la concentración.

Entiendo...
Cuando dejo que mis personajes se desarrollen por sí solos la calidad de la escritura es mucho más alta, y eso es algo que quiero aplicar en mi vida: poner menos intención en mis acciones y más presencia y escucha, no tratar de controlar con la cabeza.

¿Es usted fruto de la vida que tuvo con sus padres?
Es muy interesante: mi hermana y yo, que vivimos la misma infancia, somos totalmente distintas: ella es profesora de matemáticas, tiene cuatro hijos y una vida previsible. Yo vivo improvisando. Ella sufrió en su infancia y se construyó de manera opuesta, yo disfruté aquella espontaneidad.

Con cierta tendencia a la marginalidad.
Lo que me hace marginal es la agresividad, el mal humor general y la falta de espontaneidad. La gente contesta e-mails, pero no recorre cinco kilómetros para ver a un amigo enfermo. Las relaciones que no aportan nada material no se valoran, y son lo mejor de la vida.




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domingo, 1 de julio de 2012

Los beneficios del baile




“Quien baila y canta, su mal espanta”

A lo largo de todas las épocas, la danza ha sido un aspecto importante de todas las culturas. Entre las culturas primitivas, el baile fue una de las formas principales de expresión social y ritual religioso.

Los hombres y las mujeres bailaban para ganarse los favores de los dioses, quienes proporcionaban el alimento, el refugio, la salud y la seguridad. Bailaban para expresar su alegría en los nacimientos, su felicidad en el amor, su valor en la guerra y su tristeza frente a la muerte.

Hoy en día, además, es una buena opción para reducir el estrés y superar la timidez, el baile estimula la circulación sanguínea y mejora la flexibilidad y la resistencia.

Sin duda, no hay mejor fuente de salud que el baile. Su inclusión debe realizarse en lo que los médicos llaman 'estilos de vida cardiosaludables' como un integrante que va a contribuir a mejorar la salud física, y sobre todo en determinados grupos, como los ancianos.

Está claro que este ejercicio no entiende de edades, ni de clases sociales, ni distingue entre hombres y mujeres, ni tampoco de profesiones Todos podemos practicar esta sana diversión.

Cada baile tiene sus propiedades. Así, la danza del vientre es muy efectiva para las mujeres. Sus movimientos suaves y ondulantes no sólo hacen desaparecer cualquier tensión física o psíquica, sino que favorecen el buen funcionamiento del aparato reproductor: fortalece los músculos de la vagina y mejora las molestias de la menstruación y la menopausia. Aunque hay que informarse, por tanto, antes de ponerse 'manos a la obra'. Los especialistas desaconsejan, por ejemplo, el flamenco en casos de desviación de columna, debido a los perjuicios que supone la vibración de los taconeos.

¿Y qué beneficios nos aporta bailar?


Físicos:

·         Beneficio cardiovascular: Bailar estimula tu circulación sanguínea y por tanto todo tu organismo mejorará. Tu piel se verá más tersa y luminosa. Tu sistema respiratorio y vascular también se beneficiarán del baile.
·         Mejora tu imagen: El baile favorece el drenaje de líquidos y toxinas de tu cuerpo y la eliminación del exceso de grasas. Es una buena forma de quemar calorías. Combate el sobrepeso, la obesidad y los niveles elevados de colesterol.
·         Corrige malas posturas: Bailar te ayuda a corregir las malas posturas derivadas de la vida diaria, en el trabajo y por falta de ejercicio. Conseguirás un porte más elegante y armonioso, con la cabeza más erguida.
·         Fortalece tus músculos: Fortalece distintos grupos musculares y aumenta tu flexibilidad, tu fuerza y tu resistencia. Es muy positivo para personas que sufren de patologías del hueso y rigidez de articulaciones.
·         Potencia tu coordinación: Con el baile mejorará tu agilidad y coordinación de movimientos, así como tu equilibrio. Es un buen ejercicio para tu cerebro, mejora tu concentración y tu memoria
.

Mentales:


·         Mejora tus relaciones personales: Bailar es una excelente forma de superar la soledad y la timidez y establecer nuevas relaciones.
·         Reduce tu estrés: El baile te permitirá relajarte y liberar tensiones.
·         Potencia tu autoestima: Al son de la música se reduce el estrés, la ansiedad y la depresión, ya que te ayuda a expresar tus emociones y canalizar la adrenalina. Bailar te levanta el ánimo.
·         Fortalece tu confianza: Fomenta la confianza en uno mismo y la claridad de pensamiento.
·         Diviértete a tope: además de todos los beneficios físicos y mentales expuestos, lo mejor del baile es la diversión. Es prácticamente imposible bailar sin sonreír. La música consigue que expreses tus sentimientos y te dirige a un estado de alegría duradera.

¡Sonríe a la vida y la vida te sonreirá a ti!


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