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domingo, 31 de julio de 2011

Ojos azules / Ojos marrones





Jane Elliot, maestra en Riceville, Iowa, decide tras la muerte de Martin Luther King, dar a sus alumnos una clase que nunca olvidarían, una clase basada en el aprendizaje emocional, una clase en la que se tendrían que poner en la piel de otro y sentir lo que los otros sentían.

El experimento consistió en dividir la clase en dos grupos (ojos azules – ojos marrones) y establecer, desde el poder que su estatus de maestra le daba sobre los niños, la superioridad de un grupo sobre el otro. Los comportamientos de los niños cambiaron radicalmente (niños maravillosos se convirtieron en tiranos detestables), y también variaron los resultados académicos, la presión sobre el grupo discriminado hizo que estos se sintieran torpes, incapaces de realizar las tareas que días anteriores hacían sin problema.

Para ello divide a los niños de la clase en dos grupos, dependiendo de si tienen los ojos azules o los ojos marrones. El primer día del ejercicio, la profesora les dirá que los chicos de ojos azules son más inteligentes, más buenos y que tienen más recreo y la posibilidad repetir comida, frente a los de ojos marrones, que son más torpes, más tontos y que no podrán usar las áreas de recreo.

Para reforzar esta idea les dará a los niños de ojos marrones unos pañuelos que deberán ponerse en torno al cuello, para que se identifiquen de manera más rápida. Al día siguiente los papeles se invertirán y serán los niños de ojos marrones los superiores frente a los de ojos azules.

Los resultados de este experimentos son sorprendentes y en cierto modo escalofriantes. Para este documental se reunió a esos niños, quince años después de ese experimento para comentar sus impresiones, las ideas y los sentimientos que tuvieron esos dos días.


Vídeos: Una clase dividida (6 vídeos)























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martes, 26 de julio de 2011

Amy Winehouse, se fue una vida de luces y sombras…






El pasado 23 de julio de 2011, el mundo de la música tuvo que despedirse forzosamente de la cantante Amy Winehouse, de tan solo 27 años.

Con ella, muere también una de las voces más desgarradoras del soul, un género en el cual era una privilegiada.  Es una pena que artistas con talento, privilegiados y con dones exclusivos terminen con sus vidas. La chica rebelde que dejó claro hasta en sus canciones que no estaba dispuesta a cambiar.

En memoria de Amy Winehouse.

Vídeo: Rehab - Amy Winehouse




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domingo, 24 de julio de 2011

¡Es hora de afilar el hacha!






Había una vez un leñador que se presentó a trabajar en una maderera.

El sueldo era bueno y las condiciones de trabajo mejores aún; así que el leñador se decidió a hacer un buen papel.

El primer día se presentó al capataz, quien le dio un hacha y le designó una zona. El hombre entusiasmado salió al bosque a talar. En un sólo día cortó 18 árboles.

Te felicito, dijo el capataz, sigue así. Animado por las palabras del capataz, el leñador se decidió a mejorar su propio desempeño al día siguiente; así esa noche se acostó bien temprano. A la mañana se levantó antes que nadie y se fue al bosque.

A pesar de todo el empeño, no consiguió cortar más que 15 árboles. Me debo haber cansado - pensó y decidió acostarse con la puesta de sol. Al amanecer se levantó y decidió batir su marca de 18 árboles. Sin embargo ese día no llegó ni a la mitad.

Al día siguiente fueron 7, luego 5 y el último día estuvo toda la tarde tratando de voltear su segundo árbol. Inquieto por el pensamiento del capataz, el leñador se acercó a contarle todo lo que le estaba pasando y a jurarle y perjurarle que se esforzaba al límite de desfallecer.

El capataz le preguntó: ¿Cuando afilaste tu hacha por última vez?

¿Afilar? No tuve tiempo de afilar, estuve muy ocupado cortando árboles dijo el leñador.

Es hora de tomarse esas merecidas vacaciones,  un descanso para afilar el hacha.

Sí decides pasar unos días de asueto en una playa paradisíaca o un fin de semana tirado en el sofá de casa, las vacaciones siempre empiezan en el mismo punto: en tu mente

Porque ahí se desarrolla el verdadero viaje. Un viaje en el que descansas de lo habitual y saboreas otras sensaciones, lo cual no sólo es saludable, sino necesario.

Y ¿Cómo hacerlo? Aquí os dejo unas pequeñas pistas…

Relájate respecto a tus rutinas habituales: Descansa un poco de horarios estrictos y de tareas inexcusables.

Relaja tu cuerpo: Camina más despacio, come más despacio, respira más despacio… Echa el freno.

Piensa en lo agradable: Céntrate en lo alegre, en lo tranquilo, en lo que te haga sentir bien.

Y, si no puedes ir de vacaciones, haz que las vacaciones vengan. No tienes que desplazarte a ningún lugar específico para disfrutar de unos días de descanso.


¡Disfruta de tus merecidas vacaciones!



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miércoles, 20 de julio de 2011

Simon & Garfunkel - I am a rock






Ya hace más de cuarenta años desde que el último álbum de estudio de Simon and Garfunkel vio la luz. El paso del tiempo ha conservado perfectamente la integridad de sus canciones.

El dúo tienen grandes canciones, pero ésta es mi preferida. Me gusta la diferencia entre la tristeza de la letra y la alegría de la música.



Vídeo: I am a rock -Simon & Garfunkel (subtitulado en Español)








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domingo, 17 de julio de 2011

LA AMISTAD, medicina para el corazón



La amistad es una de las relaciones interpersonales más importantes que la mayoría de los seres humanos tenemos.

La amistad es un sentimiento positivo entre dos personas que se inicia a través de una simpatía y estimación mutua. Es un estado afectivo, interior que nos empuja a buscar a esa persona. Se produce una especie de magnetismo, de atracción, que nos conduce con frecuencia a estar con ella, a dialogar y a compartir. Los sentimientos hacen de puente entre los instintos y la razón.

Un buen amigo o amiga puede ayudarnos a elevar el vuelo hacia lo mejor, descubriéndonos una parcela de la vida que nos había pasado desapercibida. Motivar es mover en positivo, empujarnos a mejorar.

El sentimiento positivo es una proximidad afectiva, nos sumergimos en la otra persona que nos llama la atención y con la que descubrimos el primer rasgo que define la amistad, “la afinidad”. Si nos fiamos de nuestros instintos podemos descubrir a una buena amistad en cualquier sitio. Cuando decimos “He conocido a una persona agradable, que merece la pena y con la que me he encontrado a gusto, he disfrutado. Ha habido conversación y un intercambio de opiniones y puntos de vista”. Ahí puede surgir una buena amistad.

En la red encontré una definición de la amistad que me gusta y deseo compartir con todos vosotros.

La amistad es una cajita de cristal. Pequeña, transparente, donde guardas allí dentro todos tus pensamientos, ideas, cariño y amor.

Un cristal fino donde te reflejas. Material en el que están hechos tus sueños. Son porciones de tu corazón que intentas que no se rayen nunca.

Un amigo es más que una persona. Algo que no es físico, algo que siempre llevas. Es eso que recoges por el camino y guardas en tu cajita de cristal, cuidadosamente acomodado en su interior de terciopelo. Todo eso en lo que crees, en lo que confías, en lo que sientes.

Eso que más allá del mundo encuentras. Eso que te abraza cuando piensas que no puedes más. Algo que lamentas no ver. Porque el amigo no se ve, no se toca, no se huele. Simplemente lo sientes. Y, aunque se encuentre sentado a tu lado, tú nunca lo ves como la materia física que es. Su esencia oculta entre los pliegues del terciopelo de tu cajita de cristal.

A veces lo miras a los ojos. A veces sientes su presencia.

Sin embargo, el amigo no es la persona que ves. Es la persona que sientes.

Es aquello por lo que darías todo. Menos tu cajita de cristal…

¿Te has planteado alguna vez una lista de personas de las que te hubiese gustado ser amigo?

Personas celebres o simplemente de tu entorno.

¿Con la que poder hablar con ellas de temas fundamentales de la vida?

¿Con las que te gustaría que el reloj no avanzara y disfrutar de cada minuto?


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jueves, 14 de julio de 2011

Esos locos bajitos – Joan Manuel Serrat





En cada adulto vive escondido un niño. Permanece un niño que no acaba de morir, que desea brillar con energías nuevas.

Todos llevamos un niño interior que hay que escucharle, darle cariño, permitirle expresarse, reír, llorar, jugar, dejarle que salga y haga locuras de vez en cuando…

Para todos vosotros os dejo esta canción de Joan Manuel Serrat “Esos locos bajitos”

A menudo los hijos se nos parecen,
y así nos dan la primera satisfacción;
ésos que se menean con nuestros gestos,
echando mano a cuanto hay a su alrededor.

Esos locos bajitos que se incorporan
con los ojos abiertos de par en par,
sin respeto al horario ni a las costumbres
y a los que, por su bien, (dicen) que hay que domesticar.

Niño,
deja ya de joder con la pelota.
Niño,
que eso no se dice,
que eso no se hace,
que eso no se toca.

Cargan con nuestros dioses y nuestro idioma,
con nuestros rencores y nuestro porvenir.
Por eso nos parece que son de goma
y que les bastan nuestros cuentos
para dormir.

Nos empeñamos en dirigir sus vidas
sin saber el oficio y sin vocación.
Les vamos trasmitiendo nuestras frustraciones
con la leche templada
y en cada canción.

Nada ni nadie puede impedir que sufran,
que las agujas avancen en el reloj,
que decidan por ellos, que se equivoquen,
que crezcan y que un día
nos digan adiós.




Video: Esos locos bajitos – Joan Manuel Serrat




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miércoles, 13 de julio de 2011

Un polvo de menos es mejor que uno de más





La pasión encendida al comienzo de toda relación de pareja tiene fecha de caducidad y tarde o temprano el sexo frecuente se torna en rutinario para terminar derivando en ocasional al cabo de cierto tiempo.

El sexo rutinario se limita a furtivos encuentros algún fin de semana o en pretendidas vacaciones que pierden su significado cuando la avalancha infantil ocupa todas las emociones.

Ayer en La Contra de La Vanguardia, Victor M. Amela entrevistó a Antonio Bolinches , psicólogo y sexólogo. El titulo de la entrevista  me ha sorprendido “Un polvo de menos es mejor que uno de más” ¿Curioso, no? Os recomiendo su lectura…


"Un polvo de menos es mejor que uno de más"



Antoni Bolinches, psicólogo y sexólogo. Tengo 63 años. Nací y vivo en Barcelona. Soy psicólogo desde hace 33 años, especializado en sexualidad y crecimiento personal. Tengo hijo, nieto y una pareja no convivencial. Soy un votante huérfano. Soy humanista, católico no practicante. La pareja es para el que se la trabaja.



Pareja no convivencial, me dice. ¿Qué quiere decir?
Que mi pareja y yo mantenemos una convivencia parcial: ella cría a sus tres hijos y yo llevo mis responsabilidades familiares derivadas de mi anterior pareja.

Situación hoy frecuente...
Cada uno vive en su casa, y convivimos durante los fines de semana.

¿Y lo llevan bien?
Es lo mejor en estos casos: ¡lo aconsejo! Sobre todo si hay hijos adolescentes por ambas partes: juntarlos hace brotar rivalidades. ¡Una convivencia parcial es muchísimo más sana que la suma de problemas y caos!

¿Tan problemática es la convivencia?
¿Lo duda? ¡Es un lío! La convivencia es lo que erosiona la pareja.

Pero ¿qué alternativa ve a la pareja?
Es la peor institución, descartadas las demás. No hay modelo mejor: la pareja estable favorece el amor, pero estropea el sexo.

¿Por qué estropea el sexo?
El deseo lleva a la pareja... pero la disponibilidad sexual en pareja difumina el deseo.

¡Dramática paradoja!
“El amor nace de nada... y muere de todo”, dijo A. Carr. El amor es una flor que nace en el campo, pero debe cultivarse en jardín.

¿Y cómo se hace eso?
Alimentando el deseo: masajitos, disfraces, cenas, juegos sexuales de inspiración parafílica… ¡La pareja es para el que se la trabaja!

¿Inspiración parafílica?
Sí: juegos voyeuristas, fetichistas, sadomasoquistas, atarse, dominación-sumisión... Todo de forma suave, con variaciones esporádicas, y así alejarás a uno de los dos mayores enemigos del deseo: la rutina.

¿Cuál es el segundo enemigo del deseo?
La saturación. En pareja, el sexo es tan accesible, que te saturas. Y, claro, decae el deseo sexual.

¿Solución?
¡El ahorro sexual!

¿Reprimir la actividad sexual?
Dosificarse. Le doy a elegir a usted: ¿deseo sin relación... o relación sin deseo?

¡Viva el deseo!
Pues ya está: ¡un polvo de menos es mejor que uno de más! Porque si el deseo se inhibe… ¡la pareja corre peligro! El deseo no acaba de golpe y porrazo... sino por exceso de porrazos y golpes (sexuales), ja, ja...

Su consejo sexual por excelencia es...
Elige pareja con buen acople sexual y juega y goza sin pensar en erección ni orgasmos.

¿Qué entiende por buen acople sexual?
Alguien que nos motive sexualmente. Es que el orgasmo coital es selectivo: una mujer puede ser anorgásmica coitalmente con un hombre y gozar con otro, ¡siendo este más limitado sexualmente que el primero!

Misterios del deseo, ¿eh?
¡El 35% de las mujeres no tiene orgasmo coital! Es su consulta sexológica más frecuente.

¿Qué les aconseja hacer?
Gozar del lance sin pensar en nada más.

¿Y qué consulta es la más frecuente entre hombres?
La impotencia psicógena. No es impotencia fisiológica, sino por sentirse “solo ante el peligro” ante la chica: cuanto más te interese ella y más activa sexualmente sea, ¡mayor será tu síndrome de “miedo al desempeño!”

¿Miedo a no “hacérselo bien”?
Ano estar a la altura de la supuesta expectativa sexual de ella. Cuando el hombre era cazador y la mujer presa, estaba claro: él se excitaba persiguiendo. Pero desde que la presa deja de serlo y pide satisfacción...

El deseo se arruga.
Ella demanda “y yo, ¿qué?”, y él se dice “y yo, ¿cómo?” ¡El hombre pasa a vivir el sexo como tarea! Y eso es trabajoso: es inhibidor del deseo, pues. Ya veo chicos hoy que, pudiendo tener lances sexuales, ¡los rehúyen!

Pavor al gatillazo, está claro.
El hombre se siente responsable del placer de la mujer, y desarrolla sentimiento de tarea. ¡Eso es fatal!

¿Qué consejo da a ese hombre?
Comparte, ¡no compitas! Si la erección se va, ¡déjala irse (que ya volverá)!

¿Y qué opina de la farmacopea?
Cada vez son más jóvenes los usuarios de Viagra: es una sexualidad farmacológica.

¿Y qué puede hacer un hombre si ve que su pareja es más fogosa que él?
El hombre de mediana edad jamás podrá estar a la altura de la sexualidad femenina: ¡el error es pretenderlo! ¿Solución? Habrá que ir acoplándose al deseo del que tiene menos, ¡y masturbación suplementaria!

O infidelidad complementaria...
El 60% de los hombres y el 40% de las mujeres son infieles a los 10 años de relación, y los porcentajes tienden hoy a igualarse. El ser humano es así: monógamo imperfecto.

¿Qué otro tipo de consultas atiende?
Las de crecimiento personal, aplicando mi método, la terapia vital.

¿En qué consiste?
En aprender de lo que vives. Los buenos momentos son para disfrutarlos, los malos son para aprender: ¡sufrimiento productivo!

No sé si sé sufrir productivamente...
Es un modo de sufrir por el que dejas de sufrir para aprender de lo que sufres.

¿Cómo nació su terapia?
Por ser muy bajito: ¡de joven estaba muy acomplejado! En un guateque ligué con dos chicas, y al volver a casa pensaba: “De ser más alto me hubiese ligado a cuatro”. Ahí vi que me estaba neurotizando. “¡Basta!”, me dije, y empecé a aceptarme... y a crecer.

Crecer... ¿en qué sentido?
No podía ser más alto, ¡pero sí mejor!



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