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martes, 1 de noviembre de 2011

¿Tienes la mente abierta?




Sí la pregunta que hice el viernes en el Café de Gotas de Armonía hubiera sido ¿Para qué sirve un lápiz?, la respuesta obvia de la mayoría de personas sería para escribir o colorear… Esto es lo que nos suele ocurrir cuando juzgamos las cosas o situaciones con nuestro mapa mental adquirido a lo largo de nuestros años. Vemos lo asimilado con el filtro de lo aprendido y creemos que es la única realidad.


Con la mente abierta a nuevas opciones, las respuestas fueron variadas, para mezclar el café, si lo muerdes te ayuda a controlar el estrés, delinear los ojos o los labios, para empezar un nuevo camino en tu vida, enrollar el pelo en un moño y clavarlo para sujetarlo, usarlo como bigote, para hacer cosquillas, para taladrar el papel, partirlo y hacer dos lápices, para apretar los minúsculos botones, para jugar a amasar en forma de rodillo, rodarlo por la cara como masaje, como instrumento musical, para rascarse la oreja y la cabeza, usarlo como regla, ensayar el desfile de "majorettes", como dardo, para hacer el agujero de las rosquillas, para medir, para marcar donde va un clavo, para poner un rollos de papel, decorarlo...  y supongo que si continuamos con la mente abierta se nos ocurrirán muchas más utilidades que darle a un simple lápiz.

Todo el mundo, con mente abierta o no, tiene una opinión al menos acerca de algún tema, pero eso no significa tener la razón, porque al igual que el lápiz todas las opciones son buenas.

El otro día leí en una página una nota, que por lo visto son de las que circulan por toda Internet y de la que desconozco al autor, pero que posiblemente cuando la escribió posiblemente estaría molesta…

Antes de juzgar mi vida o mi carácter, ponte en mis zapatos y recorre el camino que he recorrido. Vive mis penas, mis dudas, mis temores y mis amores. Recorre los años que he recorrido y allí donde yo tropecé, tropieza, y así como yo me levanté, levántate (si puedes); entonces ahí podrás juzgarme. Todos tenemos una historia.

Somos muy propensos a juzgar la vida de los demás, sin conocer el bagaje de su vida, la situación en que se encuentra y las razones porque se actúa de una forma y no de otra.


Muchas personas se horrorizarían si se les tachara de racistas o de machistas o de sentir rechazo hacia la gente mayor. Sin embargo, un test que se realizó en Internet, ha puesto en evidencia, lo que inconscientemente preferimos o rechazamos a pesar de nuestras buena intenciones.

Este sencillo test denominado Prueba de Asociacion Implícita (IAT son sus siglas en inglés) publicado en Internet ha abierto el debate.

La mitad de los encuestados negros valoraron más a los blancos. Muchas personas que completaron la prueba prefirieron implícitamente más a los jóvenes que a los ancianos, así como favorecieron inconscientemente a los hombres frente a las mujeres

De esta investigación se desprende que las personas no conocemos tan bien lo que albergamos bajo la capa visible de nuestra conciencia. Realizar el test sorprende: se rechaza la homosexualidad, se cree que los obesos son “malos” y se relaciona más al hombre que a la mujer con el pensamiento científico. Por fuera, sin embargo, creemos que estamos libres de cualquier tipo de prejuicio.

La web oficial del IAT permite probar las preferencias individuales en más de 90 temas, como mascotas, política, deporte, música o etnias.

Todo ello apunta a que, a pesar de lo que pensemos de nosotros mismos, existe una red inconsciente de valores que condiciona lo que creemos de los demás, y que esas creencias pueden salir a la luz en determinadas situaciones.

En sentido general una mente abierta es aquella que mantiene una actitud libre de prejuicios ante cualquier hipótesis o creencia aunque sean ajenas a su conocimiento.

En realidad, sabemos (lo que se dice “saber”) muy pocas cosas. En la mayoría de los asuntos nos limitamos a opinar con menor o mayor acierto. Elaboramos un dictamen acerca de algo o de alguien  (lo hagamos público o lo reservemos para nuestro uso interno) en base a muchos factores: si nos gusta el tema o no, si nos cae bien la persona o no, si nos han hablado bien de ese tema o de esa persona o, por el contrario, nos han contado las peores cosas, sobre el tema o sobre la persona.

Vídeo: Joss Stone – Right to be wrong (Tengo derecho a equivocarme)







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3 comentarios:

  1. Excelente entrada.
    Nadie somos quienes para juzgar a nadie pues no sabemos lo que ha pasado en su vida, aunque desgraciadamente, no es algo que se tienda a respetar, y aunque se habla mucho del amor incondicional, el no juzgar y demás, creo que nos queda mucho por aprender al respecto. No en vano estamos aquí y a eso vinimos, a aprender.
    Gracias por la entrada y un fuerte abrazo

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  2. Gracias Mari Carmen por tus palabras, estas me han recordado una frase de Aldous Huxley...

    "Hacia donde miremos, encontraremos que los verdaderos obstáculos para la paz son la voluntad y los sentimientos de los hombres, las convicciones humanas, los prejuicios y las opiniones. Si queremos librarnos de las guerras, tendremos antes que librarnos de todas sus causas psicológicas."

    Un abrazo, David

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  3. Pues sí, efectivamente así es David. Tarea a trabajar y de la que aprender.
    Otro fuerte abrazo

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