Google+ Followers

domingo, 4 de septiembre de 2011

El colegio forma, pero los que educan son los padres.




Ahora que se acerca el inicio del nuevo curso escolar, es el momento de reflexionar sobre como educamos a nuestros hijos. En nuestra sociedad heterogénea, donde existen tantas culturas y maneras de criar los niños, cada familia espera un comportamiento diferente de sus hijos. El ayudar al niño a comportarse de una manera aceptable es una parte esencial de su crianza.

Dicen que hay tres formas de educar a los niños: la espontánea, que consiste en “dejar hacer” al educando, en no intervenir, ni orientar, ni estimular. El chico se mueve según sus propias normas de conducta. En ocasiones, detrás de esta actitud está el abandonismo y el dimitir de las responsabilidades de educador.

La otra forma es el voluntarismo, según la cual el niño se auto educa con esfuerzos personales, fortaleciendo su fuerza de voluntad. El alumno no se dirige a lo que le gusta o apetece, sino a lo que a la larga es mejor para él. Esta forma de educar es aconsejable, aunque sin caer en los excesos.

La tercera forma de educar sería la vía intermedia entre las dos anteriores. El chico conoce y vive unas normas de conducta claras en la familia, en la escuela y en la sociedad y a la vez desarrolla su libertad responsablemente. El niño se mueve entre la autoridad de los educadores y la libertad personal. Ambos elementos son necesarios. Podemos decir que educar es convertir a alguien en una persona más libre e independiente.

Ayer en la entrevista de La Contra en La Vanguardia Francisco Kovacs nos propone un método educativo.

Francisco Kovacs, médico. Tengo 47 años. Nací y vivo en Palma de Mallorca. Soltero. Presido la Fundación Kovacs dedicada a la investigación médica. Cuando un país tiene un nivel educativo muy bajo y una justicia que no es predecible, no es democrático aunque vote. Creo que en el humano está todo.


Victor-M Amela, Ima Sanchís, Lluís Amiguet
"No hay ninguna excusa para los padres vagos"
En un entorno global competitivo, o aseguramos la educación de las próximas generaciones o hablaremos todos chino rápidamente.

¿Y qué significa educar?
De acuerdo con el conocimiento científico tres cosas: el niño debe estar rodeado de un entorno que fomente al máximo todas las capacidades que su código genético permite. No se trata de hacer nada artificial sino permitir que esa potencialidad fructifique.

No idiotizarlo, vaya.
En segundo lugar hay que rodearlo de afecto. Y en tercer lugar hay que darle modelos de conducta que pueda imitar y que le transmitan los valores que socialmente queremos, véase el rigor, la disciplina, la meritocracia, la justicia, etcétera.

Entendido.
El conocimiento científico demuestra que, al nacer, la mayor parte de nuestras neuronas no están conectadas entre sí. Se conectan o no en función de los estímulos del entorno, y cuanto mayor es el sujeto más difícil. Con lo cual, quien debería fijar el calendario educativo es el desarrollo biológico del niño.

Es usted un poco determinista.
Hay tres estereotipos. El primero es el del salvaje feliz, lo de que hay que dejar al niño que brote espontáneamente como las lechugas. Una educación no intervencionista no es educación, es agricultura. Y condena al niño a ser un fracasado toda su vida. No hay ninguna excusa para los padres vagos.

Radical.
Una vez que el niño ya tiene cierta edad (entre los 10 y 14 años), y empieza a tener una vida cada vez más autónoma en la que la influencia de los padres es cada vez menor, se encuentra con situaciones que son contradictorias a aquellas en que lo han educado.

Póngame un ejemplo.
Si al niño lo han educado bien en su casa, tendrá un concepto claro de la justicia: yo puedo predecir qué voy a hacer y qué me va a pasar, en función de lo que haga, mis padres me van a premiar o castigar. Pero cuando sales al mundo te das cuenta que hay cosas que funcionaban en tu casa que en el ámbito macro no funcionan igual.

¿Entonces?
También es necesario dotar en cuanto es posible al niño de un criterio propio, sólido y fundamentado para que pueda resistir el contacto con la realidad sin considerarse idiota ni abjurar de sus principios.

¿Y cómo se hace eso?
A través de tres claves: Formación, información y ejemplo. No basta con decirle al niño desde pequeño que la honradez es un valor positivo, debes predicar con el ejemplo. Si tú admiras a un ladrón porque preside un gran banco te estas contradiciendo.

Las contradicciones son inevitables.
Hay que darle información para que comprenda que no tiene que cuestionar sus principios sino sobrevivir en un entorno donde no siempre se aplican. Intentar aislar al niño en una burbuja es un suicidio, porque en cuanto el niño sale al mundo se lo comen.

Glups.
Hay que prepararle para que cuando tú ya no estés tan presente, sea capaz de autoeducarse constantemente. Es lo que deberíamos hacer todos los adultos.

Usted bombardea el sistema educativo.
Año tras año, cuando salen los resultados del informe Pisa, el director general de turno o la ministra, si las elecciones están cerca, hace dos declaraciones tópicas típicas y hasta el año próximo. Con este planteamiento el fracaso está garantizado.

¿Qué propone?
Volver a implantar valores y mecanismos educativos contrastadamente eficaces y dejarnos de experimentos pedagógicos. Por ejemplo deberíamos agrupar a los niños por nivel, no por edad biológica. Eso de que los niños crecen industrialmente y el que nació el 31 de diciembre le corresponde otro nivel del que nació al día siguiente es una aberración que sólo cabe en la cabeza de los que perpetraron la Logse.

¿Qué más?
Instalar mecanismos de premio y castigo (que no significa tortura y mimo) que es como funciona nuestro cerebro. Si tratas igual al que estudia que al que no lo hace, estas incentivando que todo el mundo suspenda.

Aboga por una educación tradicional.
Estamos en un entorno políticamente correcto y blandito que nos está llevando al hundimiento colectivo. Ahora por ejemplo la competitividad no está de moda. Pero vivimos en una sociedad globalizada, la competencia está y hay que aprender a manejarla. Aprender a competir es no abusar cuando ganas ni frustrarte cuando pierdes.

¿Qué pasó entre usted y su padre?
Me permitió hacer lo que yo quería siempre que estuviera a la altura: si quieres tocar el piano, te comprometes a hacerlo lo mejor que puedas. Si pretendes ser libre tienes que demostrar que eres digno de esa libertad y que la ejerces bien. No ganas derechos por el hecho de crecer biológicamente.

Interesante matiz.
Si el niño aprende a abjurar del esfuerzo no sólo lo conviertes en un vago, sino que mediatizas todas sus decisiones de futuro, siempre va a hacer lo que le sea más fácil.

Además de educadores, ¿podemos ser amigos de nuestros hijos?
Los padres pueden decidir ser amigos de sus hijos, pero tienen que ser conscientes de que los dejan huérfanos.



También te puede interesar:

3 comentarios:

  1. Un niño abandonado en su cuna y que luego no puede explorar a sus anchas, que es obligado:
    A comer aunque no tenga hambre.
    A dormir sólo sin estar preparado.
    A estar quieto
    A no molestar
    A no ensuciarse
    A cumplir protocolos y etiquetas para los cuales no está preparado pero sus padres lo requieren para quedar bien ante sus amigos, familiares y conocidos.
    A caminar antes de tiempo y luego a estar sentado
    Hablar antes de tiempo (terapeuta de lenguaje incluido), para luego callarle.
    En fin un niño a quien no se le permite vivir su infancia y es arrancado abruptamente de ella día a día, va acumulando rabia y malestar dentro de sí, y contrario a lo que se piensa no lo estamos preparando para la vida, le estamos quitando vida, una vida que le pertenece por derecho a la que nosotros hemos sido invitados y deberíamos engalanar con nuestros besos y caricias. Criar es un arte que no siempre es fácil y puede tener sus tramos empinados, pero al lograr pasar los escollos deberíamos hacer un alto, parar y observar-nos, de esa forma y probablemente veamos a nuestros hijos con ojos diferentes y estemos dispuestos a volcarnos a satisfacer sus necesidades reales de afecto y atención, acompañando su crecer en armonía, dejándolo pasar las etapas una a una, dejándolo crecer en libertad (que no es hacer lo que le de la gana, sino dejarlo ser)
    http://mamadameteta-grephypedon.blogspot.com/2011/02/el-apuro-de-la-independencia.html
    Un beso!!!!!!!

    ResponderEliminar
  2. Ya el título tan acertado que has buscado resume muy bien todo el contenido ....

    Desgraciadamente aún se oyen voces de padres que creen que con llevar a sus hijos al colegio ya cumplen como padres...

    El profesorado , que está licenciado en historia, literatuta o matemáticas, ahora se ve ante la disyuntiva de dar a sus alumnos los conocimientos necesarios o educar mínimamente a los chic@s en responsabilidad,... tolerancia,... e inculcarles un mínimo de ética en su comportamiento diario...

    No es de extrañar que la labor docente de un maestro se esté convirtiendo en una profesión d e riesgo...

    Nos hemos volcado a vivir tanto en la comodidad, que educar a nuestros propios hijos se nos hace cuesta arriba, y preferimos delegar tan importante misión en terceras personas aunque no sea cometido de ellas...

    Si luego resulta que nuestros hijos no salen como queríamos siempre podremos echarle la culpa a la sociedad, a los profesores, a cualquiera, menos a nosotros mismos.

    ResponderEliminar
  3. Gracias JANETH y CHARO por vuestros valiosos comentarios. Son dos puntos de vista sobre la educación, que aunque parezcan diferentes, son muy iguales.

    Siempre me he preguntado si estaba educando correctamente a mis hijos. Y tengo que decir que aún no lo sé. Es una de las tareas más difíciles a las que nos enfrentamos los padres. Considero que debemos educar a nuestros hijos para que aprendan a dar valor a sus conductas y comportamientos, eso les ayudará a convivir y a sentirse bien en todos los ambientes que le surjan a lo largo de su vida.

    ¿Cuáles creo que son esos valores? Amistad, comprensión, tolerancia, paciencia (esto me cuesta mucho que lo entiendan) solidaridad y sobre todo respeto a las otras personas y a si mismos.

    Pero lo más importante que no debemos olvidar es que los niños aprenden con el ejemplo. El ejemplo que dan sus padres, familiares, amigos en su forma de relacionarse con los demás, de pedir las cosas, de compartir, de cooperar, de ayudar a los demás, de defender, de reclamar, de tolerar y aceptar.

    Un abrazo,
    David

    ResponderEliminar

Las 10 gotas... más leídas en la última semana

Las 10 Gotas... más populares