Ahora que se acerca el inicio del nuevo curso escolar, es el momento de reflexionar sobre como educamos a nuestros hijos. En nuestra sociedad heterogénea, donde existen
tantas culturas y maneras de criar los niños, cada familia espera un
comportamiento diferente de sus hijos. El ayudar al niño a comportarse de una
manera aceptable es una parte esencial de su crianza.
Dicen que hay tres formas
de educar a los niños: la espontánea, que consiste en “dejar hacer” al
educando, en no intervenir, ni orientar, ni estimular. El chico se mueve según sus propias normas
de conducta. En ocasiones, detrás de esta actitud está el abandonismo y el
dimitir de las responsabilidades de educador.
La otra forma es el
voluntarismo, según la cual el niño se auto educa con esfuerzos personales,
fortaleciendo su fuerza de voluntad. El alumno no se dirige a lo que le gusta o
apetece, sino a lo que a la larga es mejor para él. Esta forma de educar es
aconsejable, aunque sin caer en los excesos.
La tercera forma de
educar sería la vía intermedia entre las dos anteriores. El chico conoce y vive
unas normas de conducta claras en la familia, en la escuela y en la sociedad y
a la vez desarrolla su libertad responsablemente. El niño se mueve entre la
autoridad de los educadores y la libertad personal. Ambos elementos son
necesarios. Podemos decir que educar es convertir a alguien en una persona más
libre e independiente.
Ayer en la entrevista
de La Contra en La Vanguardia Francisco Kovacs nos propone un método educativo.
Francisco
Kovacs, médico. Tengo 47 años. Nací y vivo en Palma de
Mallorca. Soltero. Presido la Fundación Kovacs dedicada a la investigación médica.
Cuando
un país tiene un nivel educativo muy bajo y una justicia que no es predecible,
no es democrático aunque vote. Creo que en el humano está todo.
Victor-M
Amela, Ima Sanchís, Lluís Amiguet
"No hay ninguna excusa para los padres
vagos"
En un entorno global competitivo, o aseguramos la educación de las
próximas generaciones o hablaremos todos chino rápidamente.
¿Y qué
significa educar?
De acuerdo con el conocimiento científico tres
cosas: el niño debe estar rodeado de un entorno que fomente al máximo todas las
capacidades que su código genético permite. No se trata de hacer nada
artificial sino permitir que esa potencialidad fructifique.
No
idiotizarlo, vaya.
En segundo lugar hay que rodearlo de afecto. Y en
tercer lugar hay que darle modelos de conducta que pueda imitar y que le
transmitan los valores que socialmente queremos, véase el rigor, la disciplina,
la meritocracia, la justicia, etcétera.
Entendido.
El conocimiento científico demuestra que, al
nacer, la mayor parte de nuestras neuronas no están conectadas entre sí. Se
conectan o no en función de los estímulos del entorno, y cuanto mayor es el
sujeto más difícil. Con lo cual, quien debería fijar el calendario educativo es
el desarrollo biológico del niño.
Es usted
un poco determinista.
Hay tres estereotipos. El primero es el del
salvaje feliz, lo de que hay que dejar al niño que brote espontáneamente como
las lechugas. Una educación no intervencionista no es educación, es
agricultura. Y condena al niño a ser un fracasado toda su vida. No hay ninguna
excusa para los padres vagos.
Radical.
Una vez que el niño ya tiene cierta edad (entre
los 10 y 14 años), y empieza a tener una vida cada vez más autónoma en la que
la influencia de los padres es cada vez menor, se encuentra con situaciones que
son contradictorias a aquellas en que lo han educado.
Póngame
un ejemplo.
Si al niño lo han educado bien en su casa, tendrá
un concepto claro de la justicia: yo puedo predecir qué voy a hacer y qué me va
a pasar, en función de lo que haga, mis padres me van a premiar o castigar.
Pero cuando sales al mundo te das cuenta que hay cosas que funcionaban en tu
casa que en el ámbito macro no funcionan igual.
¿Entonces?
También es necesario dotar en cuanto es posible
al niño de un criterio propio, sólido y fundamentado para que pueda resistir el
contacto con la realidad sin considerarse idiota ni abjurar de sus principios.
¿Y cómo
se hace eso?
A través de tres claves: Formación, información y
ejemplo. No basta con decirle al niño desde pequeño que la honradez es un valor
positivo, debes predicar con el ejemplo. Si tú admiras a un ladrón porque
preside un gran banco te estas contradiciendo.
Las
contradicciones son inevitables.
Hay que darle información para que comprenda que
no tiene que cuestionar sus principios sino sobrevivir en un entorno donde no
siempre se aplican. Intentar aislar al niño en una burbuja es un suicidio,
porque en cuanto el niño sale al mundo se lo comen.
Glups.
Hay que prepararle para que cuando tú ya no estés
tan presente, sea capaz de autoeducarse constantemente. Es lo que deberíamos
hacer todos los adultos.
Usted
bombardea el sistema educativo.
Año tras año, cuando salen los resultados del informe
Pisa, el director general de turno o la ministra, si las elecciones están
cerca, hace dos declaraciones tópicas típicas y hasta el año próximo. Con este
planteamiento el fracaso está garantizado.
¿Qué
propone?
Volver a implantar valores y mecanismos
educativos contrastadamente eficaces y dejarnos de experimentos pedagógicos.
Por ejemplo deberíamos agrupar a los niños por nivel, no por edad biológica.
Eso de que los niños crecen industrialmente y el que nació el 31 de diciembre
le corresponde otro nivel del que nació al día siguiente es una aberración que
sólo cabe en la cabeza de los que perpetraron la Logse.
¿Qué más?
Instalar mecanismos de premio y castigo (que no
significa tortura y mimo) que es como funciona nuestro cerebro. Si tratas igual
al que estudia que al que no lo hace, estas incentivando que todo el mundo
suspenda.
Aboga por
una educación tradicional.
Estamos en un entorno políticamente correcto y
blandito que nos está llevando al hundimiento colectivo. Ahora por ejemplo la
competitividad no está de moda. Pero vivimos en una sociedad globalizada, la
competencia está y hay que aprender a manejarla. Aprender a competir es no
abusar cuando ganas ni frustrarte cuando pierdes.
¿Qué pasó
entre usted y su padre?
Me permitió hacer lo que yo quería siempre que
estuviera a la altura: si quieres tocar el piano, te comprometes a hacerlo lo
mejor que puedas. Si pretendes ser libre tienes que demostrar que eres digno de
esa libertad y que la ejerces bien. No ganas derechos por el hecho de crecer biológicamente.
Interesante
matiz.
Si el niño aprende a abjurar del esfuerzo no sólo
lo conviertes en un vago, sino que mediatizas todas sus decisiones de futuro,
siempre va a hacer lo que le sea más fácil.
Además de
educadores, ¿podemos ser amigos de nuestros hijos?
Los padres pueden decidir ser amigos de sus
hijos, pero tienen que ser conscientes de que los dejan huérfanos.
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Un niño abandonado en su cuna y que luego no puede explorar a sus anchas, que es obligado:
ResponderSuprimirA comer aunque no tenga hambre.
A dormir sólo sin estar preparado.
A estar quieto
A no molestar
A no ensuciarse
A cumplir protocolos y etiquetas para los cuales no está preparado pero sus padres lo requieren para quedar bien ante sus amigos, familiares y conocidos.
A caminar antes de tiempo y luego a estar sentado
Hablar antes de tiempo (terapeuta de lenguaje incluido), para luego callarle.
En fin un niño a quien no se le permite vivir su infancia y es arrancado abruptamente de ella día a día, va acumulando rabia y malestar dentro de sí, y contrario a lo que se piensa no lo estamos preparando para la vida, le estamos quitando vida, una vida que le pertenece por derecho a la que nosotros hemos sido invitados y deberíamos engalanar con nuestros besos y caricias. Criar es un arte que no siempre es fácil y puede tener sus tramos empinados, pero al lograr pasar los escollos deberíamos hacer un alto, parar y observar-nos, de esa forma y probablemente veamos a nuestros hijos con ojos diferentes y estemos dispuestos a volcarnos a satisfacer sus necesidades reales de afecto y atención, acompañando su crecer en armonía, dejándolo pasar las etapas una a una, dejándolo crecer en libertad (que no es hacer lo que le de la gana, sino dejarlo ser)
http://mamadameteta-grephypedon.blogspot.com/2011/02/el-apuro-de-la-independencia.html
Un beso!!!!!!!
Ya el título tan acertado que has buscado resume muy bien todo el contenido ....
ResponderSuprimirDesgraciadamente aún se oyen voces de padres que creen que con llevar a sus hijos al colegio ya cumplen como padres...
El profesorado , que está licenciado en historia, literatuta o matemáticas, ahora se ve ante la disyuntiva de dar a sus alumnos los conocimientos necesarios o educar mínimamente a los chic@s en responsabilidad,... tolerancia,... e inculcarles un mínimo de ética en su comportamiento diario...
No es de extrañar que la labor docente de un maestro se esté convirtiendo en una profesión d e riesgo...
Nos hemos volcado a vivir tanto en la comodidad, que educar a nuestros propios hijos se nos hace cuesta arriba, y preferimos delegar tan importante misión en terceras personas aunque no sea cometido de ellas...
Si luego resulta que nuestros hijos no salen como queríamos siempre podremos echarle la culpa a la sociedad, a los profesores, a cualquiera, menos a nosotros mismos.
Gracias JANETH y CHARO por vuestros valiosos comentarios. Son dos puntos de vista sobre la educación, que aunque parezcan diferentes, son muy iguales.
ResponderSuprimirSiempre me he preguntado si estaba educando correctamente a mis hijos. Y tengo que decir que aún no lo sé. Es una de las tareas más difíciles a las que nos enfrentamos los padres. Considero que debemos educar a nuestros hijos para que aprendan a dar valor a sus conductas y comportamientos, eso les ayudará a convivir y a sentirse bien en todos los ambientes que le surjan a lo largo de su vida.
¿Cuáles creo que son esos valores? Amistad, comprensión, tolerancia, paciencia (esto me cuesta mucho que lo entiendan) solidaridad y sobre todo respeto a las otras personas y a si mismos.
Pero lo más importante que no debemos olvidar es que los niños aprenden con el ejemplo. El ejemplo que dan sus padres, familiares, amigos en su forma de relacionarse con los demás, de pedir las cosas, de compartir, de cooperar, de ayudar a los demás, de defender, de reclamar, de tolerar y aceptar.
Un abrazo,
David