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lunes, 6 de junio de 2011

¿Eres exigente?







Hoy os cuento un cuento (valga la redundancia).

Es extraído del libro Cuentos para aprender a aprender de José María Doría.

"Erase una vez una muchacha de nombre Nadia cuya belleza atraía a todos los hombres que la conocían. Sin embargo, se encontraba sola y turbada. Sucedía que tras las primeras alegrías del encuentro con sus encantadoras parejas, no tardaba en encontrarles defectos tan evidentes que decidía postergar la entrega definitiva. Y así pasaba el tiempo sin que Nadia, por una u otra razón, lograra satisfacer su deseo más ferviente: crear una familia feliz.

Algunas personas le decían que ello no dependía tanto de las cualidades de sus parejas, sino que el problema estaba en ella. Sin embargo, Nadia no podía creerlo. Un día oyó hablar de un sabio que, según se decía, a todos conmovía por el consejo y lucidez que encerraban sus palabras. Nadia decidió acudir a su presencia y, una vez allí le dijo:

- Necesito encontrar una pareja perfecta, y llevo muchos intentos frustrados ¿Qué podéis decirme? Supongo que una persona de vuestra fama y cultura, sin duda habrá encontrado la pareja perfecta.

Aquel anciano, con un brillo intenso en sus ojos, le dijo:

-Bueno, te contaré mi historia. A decir verdad, pasé también mi juventud buscando a la mujer perfecta. En Egipto, a orillas del Nilo, encontré a una mujer bella e inteligente, pero desgraciadamente era muy inconstante y egoísta. A continuación viví en Persia, y allí conocí a una mujer que tenía un alma buena y generosa, pero no teníamos aficiones en común. Y así, una mujer tras otra. Fueron transcurriendo los años hasta que un día-dijo el anciano haciendo una emocionada pausa-, la vi resplandeciente y bella. Allí estaba la mujer que yo había buscado durante toda mi vida...Era inteligente, atractiva, generosa y amable. Lo teníamos todo en común.

-¿Y qué pasó? ¿Te casaste con ella?-replicó la joven.

-Bueno...-contestó el anciano-, es algo muy paradójico...La unión no pudo llevarse a cabo.

-¿Por qué?, ¿por qué?, dijo incrédula la muchacha.

-Porque al parecer- dijo el anciano con mucho más brillo en sus ojos-, ella buscaba la pareja perfecta."

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