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domingo, 15 de mayo de 2011

¿PORQUÉ CUESTA TANTO ROMPER?








Tomar una decisión de de terminar una relación puede ser muy doloroso. Significa que reconocer que nuestras ilusiones, expectativas y proyectos de vida con otra persona no se han logrado y no se van a lograr.

Porque sentimos que tiramos por la borda tiempo y sentimientos. Porque nos hemos acostumbrado a las rutinas con la otra persona.

Superar una separación amigable es más fácil que remontar una ruptura brusca. Si ambas partes han hablado, analizado y observado que la relación no funciona desde hace tiempo, es más fácil asumir que se ha acabado.

Para algunos, la ruptura, es una liberación, para otros una condena. La ruptura amorosa permite prepararse para comenzar desde cero. Es todo un reto del cuál es posible salir fortalecido.

Cuando hay una ruptura la persona se somete diferentes estados ligados a distintas emociones. Al principio, sentirá sobre todo dolor, angustia, confusión. Luego se entra en una fase de soledad, tristeza, culpa y rencor hacia la pareja. Después llegan las fases en que se asumen parte de la responsabilidad en la situación, para poco a poco llegar al perdón.

Cuando se es consciente de que la relación va mal, la intensidad de las emociones resulta menor. Una separación inesperada genera desorientación en la persona, generando dolor en el presente y mostrando el futuro como una fuente de inseguridad y confusión. Es necesario darse un tiempo para superar el desconcierto inicial, para desahogarse, para llorar y expresar la rabia.

Desahogarse no sólo es bueno, sino necesario. Sin embargo para avanzar hacia una nueva vida hay que evitar anclarse en la queja.

Cuando la persona está recordando o hablando constantemente de un recuerdo doloroso, lo está fortaleciendo, por lo que el dolor, el malestar y todas las emociones negativas asociadas a él también se intensifican.

Saber elegir con quien desahogarse es muy importante, lo ideal es hablar con una persona externa, totalmente neutra, que no tome partido, que se limite a escuchar sin dar consejos, a mostrar su apoyo y comprensión. Es importante evitar los consejos, siempre con muy buena intención, que pretenden que la persona salga y se divierta a toda costa. Lo mejor es escuchar al que sufre, sin fomentar su obsesión. Si se quiere ayudar a quien está pasando por este trance, lo más acertado es acompañarle y guiarle hacia la normalidad. Animarle a realizar actividades que le resulten atractivas y que le mantengan ocupado.

Lo mejor para superar una ruptura es la aceptación y el perdón. En cambio intentar olvidar implica no recordar, y eso genera un bloqueo emocional que estará siempre presente y no dejará crecer a la persona.

1 comentario:

  1. Yo afirmaría que tomar la decisión de romper siempre es doloroso, sea esta amigable o no.....
    Con el tiempo aceptas que era la decisión adecuada, pero dentro de ti.... queda esa sensación de fracaso, ... de no haber sido capaz, o capaces, los dos son responsables, de llevar a buen término esas promesas hechas en un principio...

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