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lunes, 25 de abril de 2011

¿Cómo amamos los hombres?





Esta pregunta surgió en una reunión de amigos… En el momento que me la hicieron, mi respuesta fue un largo silencio y al final dije “imagino que cada uno amará a su manera”. Nunca me había planteado esta cuestión. En cambio la respuesta femenina en esta misma reunión no se hizo esperar, rápida y contundente… “no sabéis expresar vuestras emociones”, “os cuesta hablar del amor”, “teméis al compromiso”, “os importa más el sexo que el amor”, “sois poco detallistas”, hasta que una se atrevió a decir en voz baja… “aman sin complicaciones y se hacen menos preguntas que nosotras”.

Pasión, ilusión, sentirnos aceptados, dar y ofrecer cariño y seguridad a la persona que tenemos al lado… A pesar de las diferencias educacionales, en materia de amor, los anhelos de hombres y mujeres son muy similares.

¿Qué esperamos los hombres del amor? Imposible generalizar. De hecho, probablemente hay tantas respuestas como hombres hay en el mundo, porque a pesar de ser un sentimiento en el que todos, hombres y mujeres, podemos reconocernos, cada uno vive el amor a su manera y lo dota de unas connotaciones distintas. Para cada persona el concepto de amor es distinto.

Las mujeres dicen que nosotros estamos desubicados y que somos incapaces de amar bien. ¿Es eso cierto? ¿Los hombres amamos mal o de forma distinta?

La expresión del amor entre hombres y mujeres es en diferentes canales. Las mujeres lo expresáis verbalmente y con cuidado, con detalles. En la mayoría de los casos, al no recibir nada por ese canal, interpretáis una incapacidad de amar por parte de nosotros los hombres. Los malentendidos vienen porque expresamos el amor de forma distinta.

Cada persona usa un canal afectivo para transmitir y recibir afecto, la funcionalidad del sexo en el hombre, nuestro componente afectivo, está por encima del de la mujer, lo que hace que para la mayoría de nosotros nuestro canal es corporal y puede dar pie a malentendidos. En cambio, el acercamiento físico es entendido por vosotras como: “¿Otra vez quiere sexo?” y eso genera alejamiento físico, que por el hombre como un rechazo emocional.

Mientras vosotras esperáis palabras bonitas y pequeños detalles inesperados, nosotros transmitimos nuestro amor a partir del contacto físico, y cada acercamiento no significa “tengo ganas de sexo”, sino que significa también “me gusta sentirte cerca” o “te quiero”.

Para nosotros los hombres no es sencillo adaptarnos a las nuevas mujeres, que nos queréis tiernos y emotivos, pero también fuertes y sólidos. He oído más de una mujer reprochar determinadas actitudes de los hombres, y luego esas mismas mujeres criticar su falta de iniciativa, coraje, de decisión. Es decir las virtudes clásicas de la masculinidad que hasta ese momento han estado criticando.

Simplificando, podría decir, que las mujeres analizáis más las relaciones pensando a largo plazo “¿Será un buen padre para mis hijos?”, “¿me imagino envejeciendo a su lado?”. Mientras que nosotros, normalmente, nos guiamos por la relación del momento actual sin proyecciones futuras, como un complemento a nuestras vidas y nos dejamos llevar por los acontecimientos que van surgiendo, sin pensar tanto en proyectos de futuro.

Los hombres esperamos del amor ilusión, energía, pasión… pero también la oportunidad de encontrar una persona que nos proporcione paz y serenidad, una compañera de viaje capaz de ofrecer apoyo y a la que a la vez nosotros podamos ofrecer protección.

Una de las quejas que más he oído en los hombres sobre la forma de amar de las mujeres es: “Te quiero mucho, pero ya te cambiaré antes o después”. Es el hecho de sentir que sentimos que no nos aceptáis plenamente, que siempre hay algo que queréis que cambiemos, parece que la mujer somete al hombre a un proceso de construcción y cambio continuo durante la relación de pareja, como queja intermitente sobre aspectos que le gustaría que su pareja cambiara

¿Qué esperamos los hombres de hoy en día del amor?

Anhelamos ternura, cuidados, comprensión, respeto, admiración, necesitamos una confidente, una compañera que nos entienda sin juzgarnos, que nos apoye, que nos valore y nos anime en los momentos más difíciles. ¿Son tan diferentes lo que anhelamos del amor, hombres y mujeres?

Afortunadamente, las posiciones se van acercando, y cada vez nos es más fácil adivinar los deseos del otro porque en ellos nos vemos también reflejados.

En esa misma reunión al final me vuelven a preguntar si he llegado a nueva conclusión y confieso que no me lo he planteado. Tal vez, eso sea ya en si una respuesta. Los hombres amamos sin necesidad de hacernos demasiadas preguntas…

Creo que nosotros estamos absolutamente perdidos y vosotras también. J J




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