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domingo, 29 de agosto de 2010

EL EQUILIBRIO DE CUERPO Y MENTE…





La palabra ayurveda significa “La ciencia de la vida larga y feliz”. Es un arte que se practica en India desde hace más de 5000 años de forma ininterrumpida. El ayurveda es una medicina viva que por su concepción y metodología se integra con la medicina moderna complementándose.

Acepta y promueve la observación y la investigación científica, la cual ha permitido corroborar muchos de sus postulados y recomendaciones. Es efectiva en la prevención y la cura de enfermedades, la preservación de la salud y la promoción de la longevidad.

El ayurveda nació para que los seres humanos podamos descubrir nuestra realidad interna. La salud es la base para poder cumplir esta meta. El ayurveda ayuda a la persona sana a conservar la salud y al enfermo a obtenerla.

Algunas de sus características son:

Es capaz de tratar la causa de la enfermedad en vez de atender meramente los síntomas.
Utiliza una multitud de recursos terapéuticos, usualmente desatendidos, de la propia persona.
La terapéutica específica se realiza fundamentalmente con remedios de origen natural.
Está orientada a lograr el rejuvenecimiento y a restablecer el equilibrio corporal
Depura las toxinas acumuladas a través de las técnicas de Panchakarma

Me pregunto si el Dr. Bach en algún momento sintió alguna influencia “ayurvédica” cuando estudió los remedios florales. ¿No notáis muchas similitudes entre las dos medicinas?

Me gustaría que leyerais la entrevista aparecida en La Contra de La Vanguardia a Prachiti Kinikar-Patwardhan, doctora ayurvédica.




Prachiti Kinikar-Patwardhan, doctora ayurvédica. Tengo 37 años. Nací en Bombay y vivo en Pune, donde tengo una clínica ayurvédica. También paso consulta en Japón, Australia y España, y enseño medicina ayurvédica. Estoy casada y tengo un hijo de 10 años. Abogo por la igualdad y estoy en contra de las castas. Soy hindú.

¿Hija de médico? 

No, mi padre es banquero y mi madre  ama de casa. Crecí muy protegida en una familia de clase adinerada.

Entonces, ¿por qué le dio por la medicina tradicional india? 

Mi tío era un médico muy famoso en Pune y en la escuela siempre me preguntaban si era su hija, lo hacían con tal entusiasmo que desde muy niña decidí que quería ser como él.

¿Médico ayurvédico? 

En la universidad, tras dos años comunes de ciencia, eliges entre medicina alopática, que era mi elección, o ayurvédica. En aquella época la medicina que más en serio se tomaba la sociedad era la occidental.

¿Qué pasó? 

Conocí a un médico ayurvédico que me propuso que al salir de la universidad fuera a su clínica a observar y escuchar. Daba clases gratuitas, una mezcla de filosofía y práctica, me entusiasmó.

¿Cuál es la filosofía del ayurveda? 

El hombre no es más que un pedazo del universo, vive, evoluciona y muere en él y como él. Las tres energías que hay en el universo, vata (aire), pitta (el fuego) y kaphna (tierra/ agua), funcionan en todo lo vivo.

¿Entiende la energía del universo? 

Basta con observar: la energía solar, el fuego, responsable de todo lo que sea conversión, es la que hace madurar el fruto, y en su cuerpo es la responsable de que el alimento que ingiere llegue a todas sus células.

¿Todos los cuerpos funcionan igual? 

Esas tres energías están en cada uno de nosotros en proporciones distintas, por lo tanto cada persona necesita su dieta. Cualquier desarreglo, una colitis, un dolor de huesos, tiene en cada persona un tratamiento.

¿Y cuando nos ataca un virus? 

En cada uno actúan distinto. La medicina ayurvédica trata a la persona en su conjunto y es sobre todo una medicina preventiva.

¿Se trata de una manera de vivir? 

Exacto. A diario debes alimentarte de esas cosas que son buenas para tu organismo según tu composición de vata, pitta y kaphna; debes aplicarte aceite y hacer una serie de ejercicios específicos para ti. En general hay que levantarse con el sol y cenar pronto para evitar el ama.

¿Ama?

Se podría definir como lo que se deriva de una mala digestión, lo que provoca toxicidad en el cuerpo y en la mente.

¿En la mente? 

La buena o mala digestión no sólo depende del alimento que ingerimos, sino también de cómo lo ingerimos. Si comemos deprisa, ausentes y llenos de pensamientos negativos, produciremos ama,que acabará desajustando las funciones fisiológicas de nuestro cuerpo y produciéndonos alguna enfermedad. La ira puede ser tan perjudicial para nuestro hígado como el exceso de alcohol.

Parece lógico. 

Según con qué energía manipulemos los alimentos tendrán un efecto u otro cuando los comamos.

Mejor cocinar cantando. 

Los pensamientos negativos son energía y tienen la capacidad de cambiar la bioquímica de nuestra piel. Unas manos secas y frías o sudorosas y calientes tendrán efectos energéticos diferentes sobre los alimentos que cocinamos.

Una idea sorprendente. 

Si empezamos a prestar atención a todas las señales que el cuerpo nos envía, comprobaremos que afectan a nuestro humor, conducta, gustos, percepción, talentos... A cada acontecimiento que se produce en la mente le corresponde uno en el cuerpo.

¿La salud es una cuestión de energías? 
Sí, energías equilibradas a través de la alimentación, el yoga, la meditación, el masaje, el uso de las hierbas, la dieta, la desintoxicación y purificación, y el panchakarma.

¿En qué consiste el panchakarma?

Es el método de rejuvenecimiento y desintoxicación más importante del ayurveda, y tradicionalmente incluye enemas y vómitos, pero en Occidente utilizamos técnicas de masaje con distintos aceites medicinales con hierbas.

¿Los masajes tienen efectos curativos?

 
Aumentan la circulación y remueven los desechos de los tejidos, mejorando su nutrición. Aplacan el insomnio y mejoran la vista. Rejuvenecen, relajan y vigorizan los músculos, las fibras, los tendones, los huesos y la piel. Estimulan el sistema inmunitario y afirman la autoestima.

¿Un masaje incide en la autoestima? 

Investigaciones de importantes universidades muestran que existen interacciones entre la mente, el cerebro, y el cuerpo a nivel molecular y orgánico que influyen en la salud y la calidad de vida de los individuos.

Somos un todo comunicado. 

Sí, y por tanto el masaje al ampliar la conciencia hacia el cuerpo incrementa la concentración y efectúa una limpieza emocional, liberando emociones bloqueadas.

¿Atrincheradas en el cuerpo? 

... En forma de toxinas en el tejido conjuntivo, y a través del masaje con los aceites adecuados afloran. Mucha gente durante un masaje explota en un llanto incontenido y aparentemente sin motivo. Cuando ocurre eso yo me alegro mucho.

¿? 

Tras ese desbloqueo emerge de dentro un sentimiento de felicidad. El equilibrio de cuerpo y mente es el secreto de la felicidad. 

Pasado el furor de la medicina alopática en la India, la gente ha vuelto a su medicina milenaria: el buen doctor de cabecera que sabe cuántas horas duermes, de qué color son tus heces y en qué lugar te duele del alma. 

El ayurveda es el sistema curativo natural más antiguo del mundo. Según estudios norteamericanos, sus procesos de desintoxicación y el reequilibrio mediante la dieta han reducido el colesterol y la ansiedad en enfermos cardiacos y han ayudado a personas con úlceras de estómago, asma, alergias respiratorias, afecciones de la piel, hepatitis, ansiedad e insomnio. Prachiti imparte cursos y visita a sus pacientes de Japón, Australia y España: Málaga, Santander y Barcelona. 


viernes, 27 de agosto de 2010

ADIÓS RAIMÓN PANIKKAR


El filósofo y escritor Raimon Panikkar i Alemany falleció ayer jueves en su casa de Tavertet en las estribaciones del Pirineo catalán a los 91 años de edad.

La muerte de Raimon Panikkar nos entristece. Siempre que una persona sabia muere, perdemos una parte de nosotros y no podemos quedar indiferentes. Panikkar valoraba el diálogo y lo consideraba vital para el buen funcionamiento del mundo. Un hombre que ha conocido diferentes civilizaciones y que ha trabajado para conseguir el diálogo entre todos.

El hecho de que desde finales de los ochenta se recluyan en Tavertet, donde hay una pequeña parte de la historia familiar, llama la atención. No es habitual que una persona reconocida mundialmente, habite en un rincón de mundo, desconocido para muchos, con una calma que los más activos pueden considerarse enfermiza.

Panikkar ha sido y sus palabras seguirán siendo un referente para la vida de muchos que hemos creído en el diálogo como única fuerza para conseguir avanzar en este mundo diverso, y debemos alegrarnos de haber tenido la suerte de coincidir con la existencia de un filósofo como Raimon Panikkar.

De padre hindú y madre catalana y católica, Panikkar nació en Barcelona el 1918 y fue ordenado sacerdote en 1946.

A lo largo de su vida publicó más de ochenta libros en los que defendió siempre el diálogo entre personas y religiones.

Las diferentes religiones de sus padres, así como el hecho de haber vivido también en Roma, Estados Unidos y la India, favorecieron su mensaje tolerante y su defensa de la paz y el consenso.

Hermano del también filósofo Salvador Panikkar, Raimon siempre fue un enamorado de la India y nunca perdió el contacto con el país asiático desde que en 1955 lo visitase por primera vez.

"Me fui cristiano, me descubrí hindú y vuelvo budista, sin haber dejado de ser cristiano", solía decir el filósofo en una aplicación práctica de su defensa de la convivencia entre religiones.

En 1966 fue nombrado profesor de la Harvard Divinity School, pasando 20 años a caballo entre los Estados Unidos e India. Entre 1971 y 1978 impartió clases de estudios religiosos en la Universidad de California, que más tarde creó un galardón con su nombre con el que cada año se premia al mejor estudiante en filosofía de las religiones.

En 1987 vuelve a Cataluña y se instala en Tavertet, donde ha permanecido hasta su muerte.

La labor de Panikkar fue reconocida, entre otros, con el Premio Español de Literatura en 1961 y con la Creu de Sant Jordi de la Generalitat en 1999.

Su trabajo fue galardonado también en el extranjero: el año 2000 recibió el título de 'Chevalier des Arts et des Letres' de manos del Gobierno francés, y en 2001 fue el Gobierno italiano quien le otorgó la Medalla de la Presidencia de la Republica Italiana.

miércoles, 25 de agosto de 2010

NO ME GUSTO EN LAS FOTOS



Frente al objetivo aparece la crispación y delante de la foto la decepción. Muchas personas cuando se miran en una foto, no se gustan, lo único que ven son defectos físicos ¿Por qué no nos gustamos en las fotos?

Muchas personas se sienten agredidas cuando se les intenta tomar una fotografía. La sensación que les invade es como si un extraño entrara en su alma, en su parte más intima, sin permiso. Se trata de personas a las que no les gusta mostrarse en situaciones personales, se sienten condicionadas por estar siendo fotografiadas y pierden espontaneidad.

Las fotos nos devuelven, como los espejos, una imagen de nosotros mismos realista. Una imagen que no coincide con la visión idealizada de nuestro aspecto, nuestra edad, o incluso nuestro estado de ánimo. Por ello, cuando alguien nos muestra en la pantalla de la cámara o del ordenador esa instantánea, le decimos automáticamente ¡Borra esa foto!

Esa forma de vernos en las fotografías tiene que ver con nuestra autoestima Sí nuestro concepto de nosotros mismos es saludable, ignoraremos la fotografía o buscaremos causas externas para nuestra poco agraciada aparición.

Cuando tenemos un problema de autoestima, es mucho más cruel, puesto que nuestra mirada no es objetiva, es crítica y destructiva, así, al vernos en una fotografía focalizamos nuestra atención en nuestros defectos, maximizándolos e ignorando nuestros rasgos positivos.

La gran mayoría de de las fotos que nos hacemos, reflejan un instante de nuestras vidas, no una realidad constante, y ese momento concreto es posible que no sea el mejor, al menos en cuanto a nuestra imagen. Sin embargo deberíamos tener presente que el principal objetivo de hacer una fotografía, es recordar experiencias y situaciones agradables, no evaluarnos físicamente.






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domingo, 22 de agosto de 2010

EL AMOR JUNTO AL TRIGO de PABLO NERUDA




Hoy en este día caluroso de verano me he acordado de una preciosa historia de amor escrita por Pablo Neruda, EL AMOR JUNTO AL TRIGO.


Confieso que he vivido son las memorias escritas en una bellísima prosa por el poeta chileno Pablo Neruda (1904-1973). Publicadas póstumamente en 1974, en ellas podemos comprobar la unión indisoluble que existió entre las experiencias vitales del poeta y su obra literaria, siendo estas memorias por tanto un material indispensable para entender y profundizar en su poesía.

Confieso que he vivido – Pablo Neruda





EL AMOR JUNTO AL TRIGO

Llegué al campamento de los Hernández antes del mediodía, fresco y alegre. Mi cabalgata solitaria por los caminos desiertos, el descanso del sueño, todo eso refulgía en mi taciturna juventud.

La trilla del trigo, de la avena, de la cebada, se hacía aún a yegua. No hay nada más alegre en el mundo que ver girar las yeguas, trotando alrededor de la parva del grano, bajo el grito acucioso de los jinetes.

Había un sol espléndido, y el aire era un diamante silvestre que hacía brillar las montañas. La trilla es una fiesta de oro. La paja amarilla se acumula en montañas doradas; todo es actividad y bullicio; sacos que corren y se llenan; mujeres que cocinan; caballos que se desbocan; perros que ladran; niños que a cada instante hay que librar, como si fueran frutos de la paja, de las patas de los caballos.

Los Hernández eran una tribu singular. Los hombres despeinados y sin afeitarse, en mangas de camisa y con revólver al cinto, estaban casi siempre pringados de aceite, de polvo cereal, de barro, o mojados hasta los huesos por la lluvia. Padres, hijos, sobrinos, primos eran todos de la misma catadura.


Permanecían horas enteras ocupados debajo de un motor, encima de un techo, trepados a una máquina trilladora. Nunca conversaban. De todo hablaban en broma, salvo cuando se peleaban. Para pelear eran unas trombas marinas; arrasaban con lo que se les ponía por delante. Eran también los primeros en los asados de res a pleno campo, en el vino tinto y en las guitarras plañideras.



Eran hombres de la frontera, la gente que a mí me gustaba. Yo, estudiantil y pálido, me sentía disminuido junto a aquellos bárbaros activos; y ellos, no sé por qué, me trataban con cierta delicadeza que en general no tenían para nadie.

Después del asado, de las guitarras, del cansancio cegador del sol y del trigo, había que arreglárselas para pasar la noche. Los matrimonios y las mujeres solas se acomodaban en el suelo, dentro del campamento levantado con tablas recién cortadas. En cuanto a los muchachos, fuimos destinados a dormir en la era. La era elevaba su montaña de paja y podía incrustarse un pueblo entero en su blandura amarilla.

Para mí todo aquello era una inusitada incomodidad. No sabía cómo desenvolverme. Puse cuidadosamente mis zapatos bajo una capa de paja de trigo, la cual debía servirme como almohada. Me quité la ropa, me envolví en mi poncho y me hundí en la montaña de paja. Quedé lejos de todos los otros que, de inmediato y en forma unánime, se consagraron a roncar.

Yo me quedé mucho tiempo tendido de espaldas, con los ojos abiertos, la cara y los brazos cubiertos por la paja. La noche era clara, fría y penetrante. No había luna pero las estrellas parecían recién mojadas por la lluvia y, sobre el sueño ciego de todos los demás, solamente para mí titilaban en el regazo del cielo.

Luego me quedé dormido. Desperté de pronto porque algo se aproximaba a mí, un cuerpo desconocido se movía debajo de la paja y se acercaba al mío. Tuve miedo. Ese algo se arrimaba lentamente. Sentía quebrarse las briznas de paja, aplastadas por la forma desconocida que avanzaba. Todo mi cuerpo estaba alerta, esperando. Tal vez debía levantarme o gritar. Me quedé inmóvil. Oía una respiración muy cercana a mi cabeza.

De pronto avanzó una mano sobre mí, una mano grande, trabajadora, pero una mano de mujer. Me recorrió la frente, los ojos, todo el rostro con dulzura. Luego una boca ávida se pegó a la mía y sentí, a lo largo de todo mi cuerpo, hasta mis pies, un cuerpo de mujer que se apretaba conmigo.


Poco a poco mi temor se cambió en placer intenso. Mi mano recorrió una cabellera con trenzas, una frente lisa, unos ojos de párpados cerrados, suaves como amapolas. Mi mano siguió buscando y toqué dos senos grandes y firmes, unas anchas y redondas nalgas, unas piernas que me entrelazaban, y hundí los dedos en un pubis como musgo de las montañas. Ni una palabra salía ni salió de aquella boca anónima.

Cuan difícil es hacer el amor sin causar ruido en una montaña de paja, perforada por siete u ocho hombres más, hombres dormidos que por nada del mundo deben ser despertados. Mas lo cierto es que todo puede hacerse, aunque cueste infinito cuidado. Algo más tarde, también la desconocida se quedó bruscamente dormida junto a mí y yo, afiebrado por aquella situación, comencé a aterrorizarme. Pronto amanecería, pensaba, y los primeros trabajadores encontrarían a la mujer desnuda en la era, tendida junto a mí. Pero también yo me quedé dormido. Al despertar extendí la mano sobresaltado y sólo encontré un hueco tibio, su tibia ausencia.

Pronto un pájaro empezó a cantar y luego la selva entera se llenó de gorjeos.

Sonó un pitazo de motor, y hombres y mujeres comenzaron a transitar y afanarse junto a la era y sus trabajos. El nuevo día de la trilla se iniciaba.

Al mediodía almorzábamos reunidos alrededor de unas largas tablas. Yo miraba de soslayo mientras comía, buscando entre las mujeres la que pudiera haber sido la visitante nocturna. Pero unas eran demasiado viejas, otras demasiado flacas, muchas eran jovencitas delgadas como sardinas. Y yo buscaba una mujer compacta, de buenos pechos y trenzas largas.

De repente entró una señora que traía un trozo de asado para su marido, uno de los Hernández. Esta sí que podía ser. Al contemplarla yo desde el otro extremo de la mesa creí notar que aquella hermosa mujer de grandes trenzas me miraba con una mirada rápida y me sonreía con una pequeñísima sonrisa. Y me pareció que esa sonrisa se hacía más grande y más profunda, se abría dentro de mi cuerpo.

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viernes, 20 de agosto de 2010

COME FLY WITH ME de MICHAEL BUBLE



Hoy os propongo escuchar a Michael Bublé, un cantante de Jazz que tiene ya una carrera musical a sus espaldas. Hay un disco recopilatorio que mezcla versiones de temas hechas por él con otras cantadas por Sinatra, que se llama The Kings of Swing, por lo que en muchas ocasiones se le puede ver como un imitador de Sinatra, pero su música va más allá de eso.

La lista de temas es variada, combinando estándares clásicos del Jazz con otros temas más modernos. Personalmente, me gusta mucho Come fly with me.

Vídeo: Come Fly With Me - MICHAEL BUBLE



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miércoles, 18 de agosto de 2010

LAS PALABRAS SON IMPORTANTES





Deepak Chopra, en su libro “Cuerpos sin edad, mentes sin tiempo”, dice

El sistema cuerpo-espíritu se organiza alrededor de las experiencias verbales, y las heridas verbales pueden dejar secuelas más graves que muchos traumatismos corporales. Nos creamos literalmente a nosotros mismos por medio del vocabulario.

Las palabras son algo más que símbolos: desencadenan reacciones biológicas. Algunas de ellas transmiten prejuicios”

Debemos vigilar cada una de las palabras que decimos, ser conscientes de lo que suponen y tener en cuenta unas reglas al comunicarnos.

Si quieres ser tratado con amabilidad, justicia y respeto, haz tú lo mismo.

Si quieres ser escuchado con atención y respeto, respira hondo antes de hablar y deja que los demás hablen cuanto quieran.

Si no quieres crearte enemigos, niégate a entrar en discusiones metafísicas y religiosas.

Y por último, no hables demasiado de ti ni de tus experiencias si no es en beneficio de los otros.

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domingo, 15 de agosto de 2010

HE JUGADO CON LOBOS de GABRIEL JANER



He jugado con lobos está basada en la historia real de Marcos, un hombre nacido en 1946 que durante 12 años de su niñez (de los 7 a los 19) vivió solo en las montañas de la Sierra Morena después de que su padre le vendiera a un pastor para que le ayudara a hacerse cargo del rebaño de cabras.

Tras la muerte del pastor, Marcos se queda solo, con la única compañía de los animales, con quien comienza una relación de amistad y de supervivencia. Gabriel Janer Manila ha convertido esta historia en un relato que destaca por la ternura y la sensibilidad que respira, pero también por la calidad de escritura del autor.

Hace unos días entrevistaron a su autor en La Contra de La Vanguardia.



Gabriel Janer Manila


Gabriel Janer Manila, escritor. Tengo 70 años que me han pasado volando. Soy mallorquín, de Algaida. He sido maestro de escuela y soy catedrático de Antropología de la Educación. Tengo cuatro hijos y tres nietos. ¿Política? Defender las causas justas. ¿Creencias? No soy ateo: yo querría creer...

"Sobrevivimos gracias a nuestra imaginación"

Usted ha tratado mucho con niños... 
He sido quince años maestro de escuela rural. Venían las madres y me decían: "Mi niño no vendrá mañana a clase: vamos a recoger olivas". Y yo les decía: "Pues lo lamento, porque tendré que denunciarla".

Inflexible. 
Me ofrecían dinero: "¿Y si le pago luego una clase particular de recuperación?". Pero no transigí en eso: ¡lo primero es la alfabetización, la instrucción!

¿Ha sido también maestro de sus hijos?

 
Quizá por contagio: me han visto leer y escribir... Todos tienen vocación creativa...

Su hija Maria de la Pau Janer es exitosa escritora... 
Pero yo le insistí todo lo que pude para que no se dedicase a eso.

¿Por qué?

 
Es un mundo de bandolerismo, rencores, envidias, zancadillas, maledicencias, capillas...

Ella se ha defendido bien. 
Ha conseguido lo que yo no: un público amplio y fiel sin abandonar una escritura con estilo propio, exigente.

¿Ha educado también a sus nietos?

 
Sí, he jugado mucho con ellos a juegos que nutran su imaginación, que alimenten su lenguaje expresivo. Les digo versos, aunque sean desbaratados, inventamos recetarios absurdos en un cuaderno, los ilustramos...

¿Por ejemplo? 

"Zapatos fritos con tomate y guarnición de relojes", "Gafas de abuelo hervidas con caracoles", y así… Si sus padres los llevan a Eurodisney, yo a un festival de marionetas...

¿Dónde nace su alma pedagógica? 

Mi niñez durante la miseria de la posguerra quizá me llevó a valorar más la educación...

¿Cuál es su mejor recuerdo infantil? 

Pese a crecer en una isla, ¡recuerdo el día en que me llevaron a ver el mar por primera vez! Subidos a un carro, desde el centro de la isla, fuimos hasta la costa: no he olvidado la primera visión de aquella línea azul...

¿Retener vivencias así es lo que le lleva a uno a escribir? 

Me encantaba escuchar historias, como unas que me contaba un superviviente de la guerra de Cuba... Hasta que accedí a los libros supervivientes de una vieja biblioteca de mi abuelo quemada en la guerra...

¿Qué libros se salvaron? 

Fausto (Goethe), Los miserables (Hugo), algo de Zola, Don Quijote y una Biblia. Me impactó una frase de san Juan: "Quien diga que está con Él, como Él debe caminar".

Y se puso a escribir. 

¡Y a caminar! Me gustan las caminatas por el campo, sentarme ante una piedra, sacar el bloc y el bolígrafo, y ver qué soy capaz de escribir sobre esa piedra.

¿Qué gana con eso? 

Lo interesante es regresar otro día y ver qué cosas nuevas puedes escribir sobre esa misma piedra. ¡Y a la décima vez es más interesante todavía! Ahí se amasa el escritor. Sirve igual un mercado o una discoteca en vez de una piedra...

¿O un niño salvaje? 

Lo dice por Marcos: tenía seis años cuando lo dejaron en un valle de Sierra Morena, junto a un corral de cabras. Vivió en esa soledad durante trece años, hasta que la Guardia Civil lo sacó de allí con 19 años...

¿Cómo le conoció usted? 

Marcos ya trabajaba en Palma de Mallorca como cuidador de ancianos, como camarero... Un amigo mío al que cuidaba me dijo: "Deberías venir y oír la historia que cuenta este tipo, es alucinante...". Fui, ¡y lo era!: convertí el caso de Marcos en mi tesis doctoral en Pedagogía. Y ahora la he novelado.

¿Qué le asombró más del caso de Marcos? 

Me espantó saber que su padre lo vendió a los seis años. Pero así fue. Él recordaba muy bien el terrible momento.

¿Quién compró al niño? 

Un terrateniente dueño de un rebaño de cabras. Al principio Marcos estaba con un pastor. Luego el pastor se fue. Y Marcos vivió solo. Su socialización quedó interrumpida.

¿Y cómo se apañó? 

Buscó con quien relacionarse, aparte de sus cabras. Y lo hizo con una culebra, una zorra, unos lobos, un águila, unos ciervos, un mochuelo y unas ratas.

¿Qué tipo de relación puede tener un niño con todos esos animales? 

Marcos relata que ellos le entendían y le ayudaban. Y él a ellos. ¡Lo dice convencido!

¿Y qué opina usted sobre eso? 

Yo le creo: es decir, creo que él dotó de sentido su interacción con esos animales... Puedo decirlo así: su imaginación le salvó. ¿Qué nos enseña esto? Que sobrevivimos gracias a nuestra imaginación.

Cuénteme algún episodio del apartado mundo de Marcos. 

Para tener animales cerca, en su cueva criaba ratas, alimentaba mochuelos, una culebra... ¡Y les reñía cuándo uno quería comerse a otro! Si cazaba un conejo o un ciervo, repartía la carne con los lobos, jugaba con ellos... Y dice que enseñó a esos lobos a no atacar a sus cabras. "Todos eran mis amigos, mi familia", me dijo.

¿Qué pasó al fin con Marcos? 

Lo cazaron como a un animal, le raparon, intentaron socializarle... Imposible: morirá inadaptado. La historia de otros niños salvajes enseña que ellos salen de la jungla, ¡pero la jungla no sale de ellos! Hace poco hablé con Marcos: "Allá estaba mejor", suspiró. 


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