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domingo, 15 de agosto de 2010

HE JUGADO CON LOBOS de GABRIEL JANER



He jugado con lobos está basada en la historia real de Marcos, un hombre nacido en 1946 que durante 12 años de su niñez (de los 7 a los 19) vivió solo en las montañas de la Sierra Morena después de que su padre le vendiera a un pastor para que le ayudara a hacerse cargo del rebaño de cabras.

Tras la muerte del pastor, Marcos se queda solo, con la única compañía de los animales, con quien comienza una relación de amistad y de supervivencia. Gabriel Janer Manila ha convertido esta historia en un relato que destaca por la ternura y la sensibilidad que respira, pero también por la calidad de escritura del autor.

Hace unos días entrevistaron a su autor en La Contra de La Vanguardia.



Gabriel Janer Manila


Gabriel Janer Manila, escritor. Tengo 70 años que me han pasado volando. Soy mallorquín, de Algaida. He sido maestro de escuela y soy catedrático de Antropología de la Educación. Tengo cuatro hijos y tres nietos. ¿Política? Defender las causas justas. ¿Creencias? No soy ateo: yo querría creer...

"Sobrevivimos gracias a nuestra imaginación"

Usted ha tratado mucho con niños... 
He sido quince años maestro de escuela rural. Venían las madres y me decían: "Mi niño no vendrá mañana a clase: vamos a recoger olivas". Y yo les decía: "Pues lo lamento, porque tendré que denunciarla".

Inflexible. 
Me ofrecían dinero: "¿Y si le pago luego una clase particular de recuperación?". Pero no transigí en eso: ¡lo primero es la alfabetización, la instrucción!

¿Ha sido también maestro de sus hijos?

 
Quizá por contagio: me han visto leer y escribir... Todos tienen vocación creativa...

Su hija Maria de la Pau Janer es exitosa escritora... 
Pero yo le insistí todo lo que pude para que no se dedicase a eso.

¿Por qué?

 
Es un mundo de bandolerismo, rencores, envidias, zancadillas, maledicencias, capillas...

Ella se ha defendido bien. 
Ha conseguido lo que yo no: un público amplio y fiel sin abandonar una escritura con estilo propio, exigente.

¿Ha educado también a sus nietos?

 
Sí, he jugado mucho con ellos a juegos que nutran su imaginación, que alimenten su lenguaje expresivo. Les digo versos, aunque sean desbaratados, inventamos recetarios absurdos en un cuaderno, los ilustramos...

¿Por ejemplo? 

"Zapatos fritos con tomate y guarnición de relojes", "Gafas de abuelo hervidas con caracoles", y así… Si sus padres los llevan a Eurodisney, yo a un festival de marionetas...

¿Dónde nace su alma pedagógica? 

Mi niñez durante la miseria de la posguerra quizá me llevó a valorar más la educación...

¿Cuál es su mejor recuerdo infantil? 

Pese a crecer en una isla, ¡recuerdo el día en que me llevaron a ver el mar por primera vez! Subidos a un carro, desde el centro de la isla, fuimos hasta la costa: no he olvidado la primera visión de aquella línea azul...

¿Retener vivencias así es lo que le lleva a uno a escribir? 

Me encantaba escuchar historias, como unas que me contaba un superviviente de la guerra de Cuba... Hasta que accedí a los libros supervivientes de una vieja biblioteca de mi abuelo quemada en la guerra...

¿Qué libros se salvaron? 

Fausto (Goethe), Los miserables (Hugo), algo de Zola, Don Quijote y una Biblia. Me impactó una frase de san Juan: "Quien diga que está con Él, como Él debe caminar".

Y se puso a escribir. 

¡Y a caminar! Me gustan las caminatas por el campo, sentarme ante una piedra, sacar el bloc y el bolígrafo, y ver qué soy capaz de escribir sobre esa piedra.

¿Qué gana con eso? 

Lo interesante es regresar otro día y ver qué cosas nuevas puedes escribir sobre esa misma piedra. ¡Y a la décima vez es más interesante todavía! Ahí se amasa el escritor. Sirve igual un mercado o una discoteca en vez de una piedra...

¿O un niño salvaje? 

Lo dice por Marcos: tenía seis años cuando lo dejaron en un valle de Sierra Morena, junto a un corral de cabras. Vivió en esa soledad durante trece años, hasta que la Guardia Civil lo sacó de allí con 19 años...

¿Cómo le conoció usted? 

Marcos ya trabajaba en Palma de Mallorca como cuidador de ancianos, como camarero... Un amigo mío al que cuidaba me dijo: "Deberías venir y oír la historia que cuenta este tipo, es alucinante...". Fui, ¡y lo era!: convertí el caso de Marcos en mi tesis doctoral en Pedagogía. Y ahora la he novelado.

¿Qué le asombró más del caso de Marcos? 

Me espantó saber que su padre lo vendió a los seis años. Pero así fue. Él recordaba muy bien el terrible momento.

¿Quién compró al niño? 

Un terrateniente dueño de un rebaño de cabras. Al principio Marcos estaba con un pastor. Luego el pastor se fue. Y Marcos vivió solo. Su socialización quedó interrumpida.

¿Y cómo se apañó? 

Buscó con quien relacionarse, aparte de sus cabras. Y lo hizo con una culebra, una zorra, unos lobos, un águila, unos ciervos, un mochuelo y unas ratas.

¿Qué tipo de relación puede tener un niño con todos esos animales? 

Marcos relata que ellos le entendían y le ayudaban. Y él a ellos. ¡Lo dice convencido!

¿Y qué opina usted sobre eso? 

Yo le creo: es decir, creo que él dotó de sentido su interacción con esos animales... Puedo decirlo así: su imaginación le salvó. ¿Qué nos enseña esto? Que sobrevivimos gracias a nuestra imaginación.

Cuénteme algún episodio del apartado mundo de Marcos. 

Para tener animales cerca, en su cueva criaba ratas, alimentaba mochuelos, una culebra... ¡Y les reñía cuándo uno quería comerse a otro! Si cazaba un conejo o un ciervo, repartía la carne con los lobos, jugaba con ellos... Y dice que enseñó a esos lobos a no atacar a sus cabras. "Todos eran mis amigos, mi familia", me dijo.

¿Qué pasó al fin con Marcos? 

Lo cazaron como a un animal, le raparon, intentaron socializarle... Imposible: morirá inadaptado. La historia de otros niños salvajes enseña que ellos salen de la jungla, ¡pero la jungla no sale de ellos! Hace poco hablé con Marcos: "Allá estaba mejor", suspiró. 


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5 comentarios:

  1. Interesante historia, muy conmovedora. Porqué no volvería a su vida con los lobos? ¿Se lo impidieron?
    Me encantó!!!!!!!

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  2. Como dices debe ser muy tierna la historia..ya me ha conmovido...

    Besos.
    Mar

    Suerte en el concurso.

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  3. Verdaderamente, a veces es más fácil entenderse con los animales que con las personas ;))

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  4. Me han gustado mucho la entrevista y el argumento del libro. No tenía ni idea de que era el padre de María de la Pau Janer. Un saludo, te sigo!

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  5. Gracias José!!! Es un placer compartir mis "gotitas" contigo. Un abrazo, David

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