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martes, 1 de junio de 2010

¿RUTINA o TRASTORNO OBESIVO COMPULSIVO?



Una persona que no puede dejar de lavarse las manos de una forma determinada, que debe controlar si está cerrada la puerta, o si la llave del gas está abierta. Una persona que teme, sufre y se angustia por la posibilidad de que le pase algo a un ser querido. Una persona que sufre este tipo de rituales que no puede controlar, ni evitar, es alguien que sufre el Trastorno obsesivo compulsivo o Desorden obsesivo compulsivo (TOC).

Por favor NO piense en caballos amarillos. Le dije que no lo haga, quítese esa imagen de la cabeza. No puede. Este es el típico ejemplo para que alguien se imagine cómo es tener TOC. La clave está en que la mayoría de las personas no podrá dejar de pensar en los caballos amarillos, no podrá quitarse esa imagen de su cabeza aunque les hayan dicho que no la imaginaran.

El acto obsesivo quiere paliar algún pensamiento que ha tenido esa persona.

El  trastorno obsesivo provoca a quien lo padece que realice rituales (de limpieza, de verificación, numéricos, mentales de orden, repetidores o de acumulación) innumerables veces al día y que experimente un gran sufrimiento psicológico si no puede realizarlos.

Por la elevada frecuencia de realización de los rituales y el alto grado de afectación en la vida cotidiana, el trastorno la perturba por completo.

Un afectado por el trastorno obsesivo compulsivo tarda mucho tiempo en recibir un tratamiento, porque ocultan su problema y tratan de controlarlo, sin éxito, por ellos mismos.

El TOC no se basa en rituales culturales, como la superstición. Este trastorno tiene un origen biológico, que les conduce a ejecutar el ritual innumerables veces al día. La diferencia es que una persona que no muestre este trastorno, realizará el ritual y no se acordará en el resto del día.

La persona obsesiva repite una y otra vez el mismo ritual, verificar que todo esté en orden, lavarse las manos docenas de veces al día, contar las baldosas del suelo, etc.

La vida para estas personas no es sencilla, y no sólo por lo que tienen que afrontar, sino por el entorno. La gente suele creer que exagera, que actúa, que quiere llamar la atención. No le suelen prestar atención a que la persona con TOC sufre, y necesita de que la comprendan y que la ayuden.

Que ocurre cuando es un niño quien lo padece. ¿Es un simple ritual o es un trastorno? Es la pregunta que se hacen los padres.

 Casi todos los niños realizan una serie de rituales en diferentes momentos y ocasiones. Uno de los más corrientes es el de las diferentes conductas repetitivas que el niño realiza a la hora de acostarse, o a la hora de vestirse, o a su exigencia de que se le vuelvan a contar las historias y los cuentos.

En los niños son rituales normales y no nos deben preocupar, los que se hacen a modo de juego, los que el niño disfruta con la actividad, los que si se interrumpe, el niño no se altera de manera significativa y los que no afectan a la vida cotidiana del niño.

En cambio, sí que son rituales compulsivos los que el niño realiza para calmar su ansiedad, cuando siente angustia, si el ritual se interrumpe, el niño se muestra agresivo e irritable y afectan negativamente a su vida cotidiana.






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1 comentario:

  1. Uyyy debe ser angustiante padecer de algo así porque te debe quitar libertad en los pensamientos si no puedes sacar nunca esa idea de la cabeza...

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