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miércoles, 30 de junio de 2010

LAS HERMANAS BROWN por NICHOLAS NIXON




En 1975, Beverly (Bebe) Brown tenía 25 años, y sus hermanas Heather, Laurie y Mimi, 23, 21 y 15. Aquel año, Nicholas Nixon, el marido de Bebe, les hizo una foto con motivo de una reunión familiar. A todos les gustó. El año siguiente volvieron a juntarse para celebrar la graduación de Laurie, y Nixon hizo una nueva foto. Entonces se le ocurrió convertir aquel comienzo en una serie, y lo que empezó siendo una foto de familia se transformó en un proyecto artístico que ha dado la vuelta al mundo.
 
Con diferentes paisajes como fondo -casi siempre, en Massachussets-, las hermanas Brown posan cada año en el mismo orden: de izquierda a derecha, Heather, Mimi, Bebe y Laurie. En 1975, son cuatro mujeres jóvenes y bellas; en 2009 cuatro mujeres hermosas y maduras. A lo largo de más de treinta años se citan cada verano y miran a la cámara de Nixon; en realidad, sólo Bebe fija sus ojos siempre en su marido. Ellas eligen la ropa y la pose. Nunca sonríen abiertamente -«Creo que porque yo soy feo», bromeó el fotógrafo- y sus miradas hablan y callan a partes iguales.

Las fotografías nos transmiten la sensación de estar asistiendo a una escena privada que, a su vez, se carga de profundos significados universales: la naturalidad, la vulnerabilidad y el paso ineludible del tiempo se dan la mano en estas obras. Desde el punto de vista formal, las fotografías destacan por su precisión y por su riqueza tonal; contempladas como serie, se convierten en instantes de equilibrio dentro de un ritmo incesante de transformación. 

La exposición impresiona. En unos minutos, el espectador acompaña a las hermanas a lo largo de la mayor parte de sus vidas. Pero siguen siendo unas desconocidas. Salvo por la instantánea de 1992, que muestra a Mimi embarazada, no sabemos nada de ellas; si tienen familia o no, a qué se dedican, si padecen alguna enfermedad. Desconocemos por qué en 1979 Laurie parece enfadada y en 2004, soñadora; por qué todas sonríen en 1995; qué les impulsó a abrazarse en 2000. Ignoramos si son felices o desgraciadas. Sabemos que son hermanas.

El fotógrafo, hijo único de dos hijos únicos, siempre ha contemplado con admiración la relación entre su mujer y sus cuñadas: «Son una familia unida. Su madre aún vive y normalmente se reúnen cada verano para estar juntos. Sólo dos veces he tenido que organizarlo yo».

Las hermanas Brown forma parte de la colección permanente del MoMA de Nueva York y también está presente en la National Gallery de Washington, el Museum of Fine Arts de Houston o la Maison Européenne de la Photographie en París.



Podéis ver la serie completa de fotografías, ordenadas cronológicamente, en la página de la Fundación MAPFRE


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1 comentario:

  1. a mi me conmueven esas fotos, me hace ver la realidad cruda del paso del tiempo en nuestras vidas. de verdad es una obra de arte con un dedicacion de mas de 37 años.

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