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miércoles, 9 de junio de 2010

CARTA DE UN HIJO A TODOS LOS PADRES DEL MUNDO




Por muchos libros de crianza que leamos, por muchas charlas con otros padres que tengamos, al final, la conclusión a la que llegamos todos es que el sentido común y la intuición es la mejor guía para resolver todos las dudas que se nos plantean como padres.

Esta carta se compone de catorce puntos que ningún padre debe olvidar en ningún momento y que sencillamente nos dicen que debemos tratar a nuestros hijos con respeto, nada más, con el mismo respeto que tratamos al resto de adultos.

Fidelidad, coherencia, respeto, empatía, perseverancia, es lo que nuestros hijos necesitan ver día a día en nuestro comportamiento; nosotros somos sus guías y nuestra manera de actuar les enseña cómo abrirse camino en la vida.

Puedes imprimirla y dejarla en un lugar visible para que todos los días te recuerde la importancia de ser padres.




CARTA DE UN HIJO A TODOS LOS PADRES DEL MUNDO

1 No me grites.
Te respeto menos cuando lo haces. Y me enseñas a gritar a mí también y yo no quiero hacerlo.

2Trátame con amabilidad y cordialidad igual que a tus amigos.
Que seamos familia, no significa que no podamos ser amigos.


3Si hago algo malo, no me preguntes por qué lo hice.
A veces, ni yo mismo lo sé.

4No digas mentiras delante de mí, ni me pidas que las diga por tí(aunque sea para sacarte de un apuro).
Haces que pierda la fe en lo que dices y me siento mal.

5Cuando te equivoques en algo, admítelo.
Mejorará mi opinión de ti y me enseñarás a admitir también mis errores.

6No me compares con nadie, especialmente con mis hermanos.
Si me haces parecer mejor que los demás, alguien va a sufrir (y si me haces parecer peor, seré yo quién sufra). 

7Déjame valerme por mí mismo.
Si tú lo haces todo por mí, yo no podré aprender.
 
8No me des siempre órdenes.
Si en vez de ordenarme hacer algo, me lo pidieras, lo haría más rápido y más a gusto.


9No cambies de opinión tan a menudo sobre lo que debo hacer.
Decide y mantén esa posición.

10Cumple las promesas, buenas o malas.
Si me prometes un premio, dámelo, pero también si es un castigo.


11Trata de comprenderme y ayudarme.
Cuando te cuente un problema no me digas: "eso no tiene importancia..." porque para mí sí la tiene.

12No me digas que haga algo que tú no haces. 
Yo aprenderé y haré siempre lo que tú hagas, aunque no me lo digas. Pero nunca haré lo que tú digas y no hagas.

13No me des todo lo que te pido.
A veces, sólo pido para ver cuánto puedo recibir.

14Quiéreme y dímelo
A mí me gusta oírtelo decir, aunque tú no creas necesario decírmelo.


Anónimo*


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2 comentarios:

  1. Es perfecto define la realidad.gracias gotas por este aporte

    Namaste

    ResponderEliminar
  2. Hermoso!
    Gracias por compartirlo♥.
    Lo único que de no haber sido por los libros de crianza pro respeto a los niños y madres que conocí en un foro de crianza que me ayudaron, nunca mi instinto hubiese ganado la "guerra" entre lo que yo creía que era y lo que decían los demás. Pasa que erroneamente se cree que para educar hacen falta castigos y golpes y estos se van tornando más violentos a medida que pierden efecto. La gente pone cara de susto cuando les hago saber que mi hija merece el mismo respeto y consideración que el resto del mundo, sean adultos o niños. Respetar a un niño no significa dejarlo "suelto" y que ande y desande el mundo. La educación va de la mano del amor, la guía y el buen ejemplo.

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