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miércoles, 21 de abril de 2010

EL RENCOR


Odio porque el otro no ha sufrido tanto ni de la misma manera. Porque él, que había sufrido más, no había recibido una inmediata reparación.

Odio porque nada es nunca suficiente y no basta con ningún castigo o compensación. Porque otros han recibido más o han robado más.

El odio, como el deseo del adicto al opio, ni desaparece ni puede satisfacerse. Es una espera de alguien que nunca llega.

El que sufre un desengaño profundo se llena de odio. A veces el odio surge porque uno sospecha con asombro, con indignación o incluso con pánico que la otra persona no odia suficientemente lo que él odia. Surge siempre en los momentos cruciales la decisiva pregunta: ¿odias lo mismo que odio yo, o eres un indiferente y un tolerante? Quien no logra odiar bastante acabará siendo odiado.

Estas interesantes reflexiones de Sandor Márai en sus memorias,  sobre la dinámica del odio y del rencor pueden servirnos para pensar en cuáles son sus mecanismos más habituales, cómo nacen esos sentimientos, cómo se cultivan, cómo se exigen, cómo se contagian y se reproducen, cómo se puede luchar contra ellos.

Me gustaría que hicierais un ejercicio para ver lo pesado que es cargar con el rencor y resentimiento.

“Hay que elegir una patata por cada persona a la que guardáramos resentimiento y ponerla dentro de una bolsa.

¿Pesa mucho la bolsa?

El ejercicio consiste en llevar contigo a todos lados esa bolsa de patatas, ¡por una semana entera!

Como podrás imaginar, el estado de las patatas se irá deteriorando con el tiempo. Acarrear esa bolsa en todo momento te llenará de fastidio y así se te mostrará claramente el peso espiritual que cargas a diario y especialmente que mientras pongas tu atención en no olvidar la bolsa en ningún lado, desatiendes cosas que son importantes para ti.

¿Todos tenemos patatas pudriéndose en nuestra mochila sentimental verdad? 

Este ejercicio es una gran metáfora del precio que a diario pagamos por mantener un resentimiento por algo que ya ha pasado y no puede cambiarse.

Mientras nos llenamos de resentimiento, aumenta nuestro estrés.
Dormimos mal e intranquilos y durante el día por lógica, nuestra atención se dispersa, y nuestro rendimiento disminuye considerablemente.
Perdonar y dejar ir el rencor, nos llena de paz y calma, alimentando nuestro espíritu.”

Hace falta un largo triunfo interior para superar y vencer al odio. Un empeño duradero por abandonar la dinámica del rencor, por superar la envidia y el deseo de vengarse. Una opción personal firme por purificar la imaginación, por aprender a ponerse en el lugar del otro, por ver con nuevos ojos el pasado y perdonar de verdad.

Si no se hace ese esfuerzo y se mantiene, si no se construye la vida sobre ese coraje diario del perdón, el simple olvido se demuestra demasiado débil y demasiado frágil; y cualquier día, desde lo más profundo del interior del hombre, desde una zona que quizá creías ya cerrada para siempre, puede subir de nuevo la marea del odio, un torbellino interior que parece imposible de frenar.

Perdonar es fundamental para observar la realidad tal como es, para no reescribir la historia en función de los propios traumas y resentimientos, para relativizar lo que ocupa demasiado en nuestro horizonte mental y apenas pertenece a la realidad.





Es mejor hablar con alguien para liberar nuestra alma de tan grande peso o plasmarlas en un papel y dejar que las lágrimas lo bañen hasta que se nos exprima el alma, hasta que no nos queden más lágrimas… 











4 comentarios:

  1. Es muy triste sentir rencor, durante años pensé que era normal sentirlo por alguien. Y luego cuando perdonas, cuando olvidas ves el rostro de esa persona y te das cuenta todo lo que cambió en esos años y todos los momentos que se quedaron sin disfrutar por un orgullo estúpido. El rencor enferma el alma, el corazón y el cuerpo, es como tomar veneno, un poquito todos los días...
    Y para perdonar y sanar no es necesario abrazar al otro ni sentarse a tomar un café, como dice el artículo basta con querer zafarse del peso innecesario.

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  2. ...traigo
    sangre
    de
    la
    tarde
    herida
    en
    la
    mano
    y
    una
    vela
    de
    mi
    corazón
    para
    invitarte
    y
    darte
    este
    alma
    que
    viene
    para
    compartir
    contigo
    tu
    bello
    blog
    con
    un
    ramillete
    de
    oro
    y
    claveles
    dentro...


    desde mis
    HORAS ROTAS
    Y AULA DE PAZ


    TE SIGO TU BLOG




    CON saludos de la luna al
    reflejarse en el mar de la
    poesía...


    AFECTUOSAMENTE
    FLORES DE BACH

    ESPERO SEAN DE VUESTRO AGRADO EL POST POETIZADO DE CHOCOLATE, EL NAZARENO- LOVE STORY,- Y- CABALLO, .

    José
    ramón...

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  3. Es muy difícil (y en muchos casos imposible) para una persona adulta deshacerse de los mecanismos que generan recor y resentimiento así como de todo el que lleva a cuestas. Esto se aprende en la infancia y en la familia. Son tus padres los que con el ejemplo te lo transmiten.

    Permitidme invitaros a leer este texto titulado "Te educaron para la paz o la guerra" que explica perfectamente lo que quiero decir:

    http://www.saludterapia.com/articulos-de-interes/educar-para-la-paz.html?blogger=ANA+AVILA

    Después cada uno que reflexione sobre su propia vida.

    Una de las cosas que más ayudan a vivir en armonía y equilibrio y a no generar rencor es aprender a positivizar todo cuanto te ocurre cada día y valorarlo como una lección de aprendizaje (no registrar nada como negativo).
    También ayuda sertirte libre para expresar en todo momento tus sentimientos y pensamientos ante cualquier persona y situación.
    Si algo te provoca enfado has de aprender a canalizar esa energía de forma positiva y no "explotar".
    Con la práctica, aprendes a no enfadarte y a no dejar que las emociones te controlen sino al revés.

    Saludos.
    Yolanda.

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  4. El perdón es difícil cuando te han herido tanto, pero hay que intentarlo cada día, decir:" solo por hoy no voy a recordar esto que me hicieron" y ponerme en el lugar de esa persona que hizo el daño y cuando te pones en su lugar te da lástima y te das cuenta de que es pobre de espíritu, a mí me ha ayudado a perdonar este ejercicio y desearle a esa persona lo mejor.
    ya Dios la ha perdonado yo porque no?

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