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martes, 27 de abril de 2010

EL ABUSO DE MENORES...


El abuso de menores, forma parte de esos delitos que no se comentan, y de los que tanto víctimas como familiares tratan de olvidar, como si de la memoria dependiera el superar los efectos de los abusos. 

Hoy os reproduzco una entrevista realizada en La Contra de La Vanguardia, no tengo palabras…

Isabel Aubry, fundadora de la Asociación Internacional de Víctimas del Incesto(AIVI). Tengo 45 años. Nací en Bretaña y vivo en París. Casada con un hombre al que amo. Tengo un hijo de 21 años. Tengo la invalidez absoluta, soy bipolar a causa del incesto. Acabo de publicar en España mi testimonio, 'La primera vez tenía 6 años' (Roca Editorial). Soy agnóstica

"A los 10 años papá me desvirgó, a los 12 me prostituyó"

¿Ha entendido el porqué de lo que le ocurrió? 

El día que asumí que nunca tendría respuesta ante el abandono de mi madre y los abusos sexuales de mi padre, que comenzaron cuando yo tenía 6 años, pude rehacer mi vida.

¿Qué recuerda de su infancia? 

El sentimiento de soledad e inseguridad. He visto a mis padres persiguiéndose con un cuchillo de cocina en las manos y sangre por las paredes. Estaba aterrorizada.

... 

Después se comportaban como si nada hubiera sucedido; así es difícil crecer, es como un árbol sin tutor. El incesto ha tenido y tiene en mi vida consecuencias terribles; la principal, el aislamiento, que duró hasta los 35 años, cuando me encontré con otras víctimas y descubrí que no estaba loca.

¿Cómo vive una niña los abusos? 

Con terror y perplejidad. Cuando se separaron me quedé con mi madre y mi hermanita, de la que me encargaba (hacer la comida, vestirla, llevarla al colegio, recogerla...). Yo tenía 10 años y ella, 4. Mi madre me dejaba 50 francos en la mesa de la cocina y una nota: "Volveré dentro de un par de días".

Acabó volviendo con su padre. 

Sí, vivía con una mujer y sus dos hijos; tenía un hogar y yo había enterrado lo sucedido. Pero era violento y mi madrastra no tardó en marcharse. Me quedé de sirvienta y objeto sexual. A los 10 años me dijo: "Ha llegado el momento de desvirgarte", no sabía lo que significaba. Dormía con él, me enseñaba a dar variedad a sus placeres. Quería morir.

No hablaba con nadie del tema. 

No, en el colegio era una niña normal, con vida de niña. Pronto mi padre empezó a prostituirme: intercambio de parejas, orgías, y también me vendía, decir que diez hombres abusaban de mí en una noche no es exagerar. Y me manipuló para que no volviera a hablar con mi madre, dibujó un retrato horrible de ella, y para mí fue fácil creerlo, ya que mi madre no me quería.

Convivió con las amantes de su padre. 
Me gustaba cuando una mujer se instalaba en casa porque compartíamos las tareas y podía volver a mi habitación de niña. Pero mi padre acababa incluyéndome en su vida sexual, hacíamos tríos. Ellas siempre eran débiles y manipulables. Pero cuando aparecía la violencia, se marchaban.

¿Cuándo empezó a hacerse preguntas? 
A  los 13 años vi por la tele una pareja que se besaba, mi padre me besó como lo hacían ellos y me di cuenta de la diferencia: ellos eran adultos, yo era pequeña y lo hacía con mi padre. Pese al temor a sus palizas, hui.

¿Quién la salvó? 

Mi vecina, en la que me refugié algunas veces. Un día le pregunté si te podías quedar embarazada si no tenías la regla. Así supo lo que estaba pasando y avisó a mi madre, que se vio en la obligación de denunciarlo.

¿Y a su madre no se le partió el alma?

 
Jamás quiso hablar del tema, yo llevaba eso sobre mis espaldas sola. Siempre me explicaba que ella no me deseó, que hizo lo posible por abortar.

Es difícil comprender que su padre la prostituyera por placer. 

Las imágenes paidófilas están tomadas por la familia. Primero consumen a sus propios niños, después los intercambian para el placer (en el caso de mi padre, para acceder a otras mujeres), y después los venden.

¿Ocurre en todas las clases sociales? 

La venta no, pero el uso de niños sí. En mi caso las orgías eran de gente rica y nadie quiso saber la edad que yo tenía. Mi padre me compraba ropa interior sexy, le pidió a una de sus amiguitas que me enseñaran a maquillarme. Tenía 12 años y ese infierno duró hasta los 14.

¿La justicia le ayudó a superarlo? 

La instrucción del caso fue peor que el incesto porque, incluso con pruebas materiales - mi padre anotaba en un diario todas las citas y guardaba fotos obscenas-y la confesión, ponían en duda mi palabra, me sentía desprotegida, e intenté suicidarme.

Tiene usted mucho valor. 

Quería morir, y lo que me resulta desolador es que no hemos evolucionado. Se continúa aplicando una justicia de adultos a los niños: se les obliga, con 5 años, a prestar testimonio ante los tribunales, es inhumano. Yo con 15 años fui incapaz de abrir la boca, temblaba, tenía a mi padre ante mí...

¿Y después? 

Lo borré todo y volví a ver ami padre cuando salió de la cárcel, cuatro años después. Es muy difícil vivir sin el recuerdo de unos buenos padres, pero no había cambiado: él era la víctima y yo la culpable.

Qué dolor. 

Un día llegó el odio y ahí comencé el duelo de mi padre. Y tuve que hacer lo mismo con mi madre. De hecho, ese es el camino de la recuperación. Como ocurre en la mayoría de las familias (nueve de cada diez casos), todos negaron el incesto.

¿Qué le salvó? 

Mi hijo, ser responsable de una vida. A los 20 años vivía sola, trabajaba continuamente. A menudo perdía la conciencia y me automutilaba. Por la noche ejercía de puta de lujo, hasta que encontré un buen psiquiatra. Quince años más tarde encontré a mi marido, un hombre bueno. Pero sin duda, hoy, lo que me salva es salvar a otros niños.

¿Qué ha entendido del ser humano? 

No está evolucionado. Funcionamos privilegiando en exceso el instinto y el placer. 

"Buscaba ayuda, puse la palabra incesto en internet y sólo encontré páginas pornográficas. Decidí crear una página y empezaron a escribirme víctimas. Pude acudir a una terapia de grupo, necesaria porque comprendes que lo sucedido no es culpa tuya, y creé la asociación (www. aivi. es) para luchar por cosas tan elementales como que se incluya el incesto en el Código Penal; para informar a víctimas y a profesionales (médicos y juristas) porque el desconocimiento es total; para hacer estudios: hemos censado dos millones de franceses víctimas del incesto, pero hay más. El 90% de las víctimas no denuncian, y de las que lo hacen, el 80% de los casos son archivados. También editamos libros". 

5 comentarios:

  1. Una mujer valiente, un extraordinario caso de resiliencia.

    Cada vez son más los casos como este de gente que hace pública su terrible experiencia y se dedica a ayudar a otros en el mismo caso y a luchar para que no sigan sucediendo.

    Uno de los peores enemigos que tiene la lucha contra el abuso sexual es que sigue siendo un tema tabú que INCOMODA.
    Lo he presenciado muchas veces cuando he sacado el tema a relucir y la gente prefiere no hablar sobre ello porque el tema es muy duro, incómodo,desagradabe, etc.
    Si no somos capaces de hablar con sinceridad y de forma constructiva sobre ello no seremos capaces de escuchar y comprender a las personas que lo han padecido, de ver la realidad en la que suceden.Incluso no tendremos activo el radar que puede ayudarnos a detectar un posible caso (sobre todo los que trabajamos con niños).

    Recuerdo que cuando leí el libro "El precio del amor" de Nikola T.James (autobiográfico)descubrí que mi actitud hacia este tipo de actos había cambiado y que ya no se despertaban en mí sentimientos negativos aunque sí una profunda tristeza.

    Saludos,
    Yolanda.

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  2. Por cierto, hoy acabo de enterarme de la polémica con Sanchez Dragó y sobre que pudo haber mantenido relaciones con dos niñas japoneses de 13 años (eso sí, hace ya muchos años).

    Fuera o no cierto que lo hiciera, me parece intolerable que en algún momento dijese estas palabras...si es que son ciertas:

    http://www.ideal.es/granada/v/20101028/sociedad/sanchez-drago-niega-ahora-20101028.html


    La página 164 de 'Dios los cría... y ellos hablan de sexo, drogas, España, corrupción...' recoge una conversación informal con Boadella -en la que ayer se supo que había más personas, entre ellas, la esposa del escritor-, en la que se relata el famoso episodio ocurrido en Tokio hace 43 años. En la obra puede leerse que, un día, al salir del metro, «me topé con unas lolitas de esas, pero no eran unas lolitas cualquiera, sino de esas que se visten como zorritas con los labios pintados, carmín, rímel, tacones, minifalda... Tendrían unos trece años y las muy putas se pusieron a turnarse. Mientras una se iba al váter, la otra se me trajinaba». Pero «el crimen ya ha prescrito», concluye más adelante.


    En fin, un ejemplo más de con cuanta frivolidad se trata este tipo de cosas.

    Me recuerda al anuncio de chocolate de no recuerdo que marca donde salía una adolescente vestida de colegiala en actitud provocativa (tipo lolita) para vender la idea de que el chocolate es una dulce tentación...

    Por todos lados, se sexualiza a la infancia (sobre todo a la mujer)y eso no debería consentirse y además ser repudiado sin excusas pues acaba considerándose algo natural.

    Saludos,
    Yolanda.

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  3. Y, por si no lo sabeis, gracias a la labor de esta mujer y su organización en Francia se ha conseguido que el Código Penal recogiera el incesto como un delito específico.

    Ah, ¿que no sabíais que no lo era?

    Increíble, ¿verdad?

    Pues no es el único país.

    Falta mucho por hacer.
    Aunque no todo es penalización legal y carcel. Hace falta una contundente e inmediata repulsa social y trabajar en la educación de los niños para ofrecerles recursos y apoyo frente a situaciones potenciales de abuso.

    Saludos,
    Yolanda.

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  4. Gracias por todas tus aportaciones Yolanda!!!

    Lo más triste de estas historias es lo que suele ocurrir…Que el niño tiene miedo de contarlo por lo que le dirán o, igual porque le castigan.

    Los que se atreven a contarlo, resulta que sus padres no se lo creen o lo ocultan porque usualmente los "abusadores" son seres cercanos, de la familia, padres (si he dicho padres!!! :-(, hermanos, primos o vecinos todos ellos muy buenas personas y "respetables".

    A los hijos hay que educarlos y darles el suficiente cariño y compresión para que si alguna vez ocurre esto, lo cuenten sin ningún temor y con la seguridad que los entenderemos y ayudaremos.

    Saludos a todos,
    David

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  5. Yo también fui víctima de abuso sexual en mi caso x dos hermanos y un tío y un abuelo que intento violarme también quiero ayudar a otras personas que sufren o sufrieron lo mismo , gracias x tu testimonio ya que me ayuda a seguir adelante

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