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viernes, 19 de febrero de 2010

Suegra y Nuera


Las relaciones entre suegra y nuera no son siempre fáciles. En ellas se mezclan sentimientos encontrados vividos de forma intensa y que, además, giran siempre alrededor de un único personaje, el hijo-marido, que debe actuar como mediador entre ambas.

Son unas relaciones en las que cabe todo tipo de sentimientos, vividos con gran intensidad. La explicación puede encontrarse en el hecho de que, en la familia, quien está emocionalmente más presente con los hijos es la madre. Y a muchas les resulta difícil compartir al hijo al que han cuidado y educado durante más de veinte años. Entre madre e hijo se da una relación de sobreprotección que no se da con las hijas. Existe un vínculo que excluye a otras personas, sobre todo a mujeres.

Así las cosas, las relaciones entre suegra y nuera se desenvuelven siempre en un difícil equilibrio y alrededor de un único personaje: el hijo-marido. Para él, la primera imagen de la mujer es la de su madre, mientras que su esposa es la primera mujer en su vida. Las dos tienen una importancia capital en su existencia; a las dos le une un vínculo especial que inevitablemente influye en las relaciones entre suegra y nuera.

Existen muchas rupturas debido a la mala comunicación entre padres e hijos cuando éstos inician una nueva relación de pareja. Cuando la persona vive con los padres está siempre sometido a una serie de reglas que se siguen inconscientemente y que son distintas en cada familia. Los padres compran la ropa, le dan dinero, organizan, disponen, ordenan..., y el hijo acata las normas casi siempre inconscientemente, es lo que ha sucedido desde pequeño.

Llegado el momento de hacer una vida independiente, son muchos los que no son capaces de romper ese vínculo familiar y dejan que se involucre una y otra vez en su nueva vida en pareja. A los padres les cuesta entender que su hijo lleva una vida independiente y que es su pareja la persona responsable de discutir con él los diferentes problemas que surjan.
A menudo vemos a parejas con conflictos debido a que los padres no les dejan vivir: se meten en todo, quieren organizarles la vida; y por otro lado, el hijo en cuestión no hace nada para pararles, con lo cuál, su pareja está malhumorada y negativa.

Será importante dedicar tiempo a nuestra pareja, discutir los conflictos que surjan con los padres entre los dos y nunca dejar que salgan nuestras discrepancias delante de la suegra airada, ya que servirán para darle más fuerza en sus razonamientos.

Seguiremos unas reglas básicas de comunicación, no usaremos insultos ni recriminaciones hacia la familia política, tengamos en cuenta que son sus padres a pesar de todo.

Utilizaremos un lenguaje sosegado y tranquilo, e intentaremos buscar soluciones que nos reconforten a los dos.

A parte de la comunicación, mantendremos un buen trato con la suegra, la discusión de hoy no servirá para no hablarnos mañana. Aunque resulte difícil, algún detalle o con algo imprevisto que ya hubierais hablado, hará milagros.

El mayor desprecio que puedes hacer es la indiferencia, también es una forma de demostrar que no entrarás en su juego y que mantendrás las maneras sea como sea. A menudo los mayores conflictos se producen porque ambas partes se comportan igual. Interésate por sus cosas y valora sus preocupaciones y problemas, no te verá como a una rival.

Vivir y adaptarnos a las costumbres de alguien que hasta hace poco conocíamos no es nada fácil. Como suegras debemos aceptar que nueras no tienen que ser de nuestro completo agrado, pero es la continuación de nuestros hijos y es la persona que han escogido como pareja. Consecuentemente, como nueras si nos integramos a un núcleo familiar, no podemos ni debemos tratar de imponer una nueva forma de vivir. Debemos respetar a los mayores como tales, no debemos olvidar que en la misma medida que damos, podemos pedir, y por duro que sea, debemos hacer todo lo posible por hacer de nuestro entorno, un lugar de amor, tolerancia y respeto, pensando en la formación y felicidad de nuestros futuros hijos.

1 comentario:

  1. Ufffffffff!!!!!!!!!!
    Me llevaba excelente con mis suegros hasta que naciò la beba, desde entonces tenemos roces de vez en cuando, cada tanto debo hablarles y volvemos a la normalidad. Son buenas personas, pero debo tenerles paciencia y asumo que ellos a mi tambièn. Igual son buenos abuelos y adoran a la nena.

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