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lunes, 8 de febrero de 2010

¡Necesito amor!


Necesito alguien que me sepa escuchar y que se dé cuenta cuando estoy mal, alguien que me extrañe aunque hayamos pasado juntos todo el día, alguien que me invite a conocer esa vida que siempre imaginé, alguien que quiera vivir todo en pareja, alguien que note lo que siento solo con mirarme, alguien que solo por mí deje todo lo demás, que elija estar conmigo aunque tenga otros planes. Que llegue a sentir que antes de mí, ninguna otra existió, que sus amigos estén cansados de escuchar mi nombre, alguien que me escriba las cartas más lindas, alguien que se convierta en la persona más dulce del mundo de vez en cuando, que haga de un día normal el más maravilloso de mi vida, alguien que solo me abrace cuando tenga frío y me llame para desearme buenas noches, alguien que piense en mí más de lo que lo acepta, alguien que sienta que se cae el mundo si discutimos, que agote conmigo toda su dulzura, que me haga reír hasta llorar y por sobre todas las cosas, tenga claro lo que siente por mí.

No sé por qué, pero mis historias amorosas duran poco.

Se dice que la soledad cada vez es mayor. Cada vez hay más personas que se sienten solas, especialmente en las grandes ciudades donde el contacto humano se va perdiendo de forma gradual.

Los problemas afectivos, la falta de autoestima o la inseguridad nos hacen reaccionar ante el compromiso de dos formas muy diferentes: huyendo o tratando de retener al otro.

Las personas evasivas se pasan la vida iniciando relaciones que nunca llegan a consolidar. Suelen ser afables y abiertas. Pero, cuando llega el momento de dar un paso más, se que convencen de que todavía no están preparadas, de que no es la persona adecuada… y ponen tierra por medio. En el extremo contrario están todos los posesivos que agobian a quien tienen cerca exigiéndole una entrega total o un compromiso formal.

En el fondo, unos y otros son las dos caras de una misma moneda: el miedo a fracasar en una relación.

Las personas con una baja autoestima dudan de su propia valía y, en el fondo, no se sienten dignas de recibir amor. Son más propensas de iniciar relaciones con personas que no les convienen y a permanecer en relaciones insatisfactorias porque tienen miedo a la soledad y a no ser capaces de encontrar a alguien mejor.

Como volver a confiar en el amor

No desconfíes de entrada. Cuando conozcas a una persona. Trata de reconciliarte con la idea de que el amor puede volver a ocurrir ¿por qué no? Asume que te lo mereces.

Quiérete. No es un consejo vacio, si no te respetas, ni te cuidas, ni te valoras, es muy difícil que lo hagan los demás. Incrementa tu autoestima.
Empieza por cambiar de actitud; tú eres una persona valiosa, una persona que merece respeto, que merece consideración, que merece un trato digno, que merece ser escuchada, respetada y valorada en todo sentido, si allí donde tú estás, no recibes estos dones, es porque alguien está en el lugar equivocado y ese alguien no eres tú ¡Debes entenderlo

Evalúa a tu candidato. No te lances sin más, a veces estamos tan necesitados de amor que al primero que llama a la puerta desata la avalancha de sentimientos.

Evalúate tu también. Chequea tus ideas irracionales sobre el amor. El príncipe azul, la media naranja, el amor de tu vida… O todo lo contrario las generalizaciones excesivas (todos son iguales, todos van a lo que van, no te puedes fiar…) Procura encontrarte con los demás sin prejuicios.

Si crees que tus problemas afectivos vienen de atrás. De tus relaciones familiares por ejemplo o una relación que te lastimo y que te bloquea, pide ayuda, primero debes sanar esta situación. No permitas que el miedo te bloquee para siempre tu vida sentimental. Las Flores de Bach te pueden echar una mano.

Recupera el placer para la ternura, la caricia, el respeto, la sensualidad, el disfrute juntos y la palabra.

Evita el egoísmo, la desconfianza, el narcisismo y dar por hecho el amor del otro. Valora lo pequeño, lo cotidiano y el detalle. No todo son grandes gestos en pareja.

¿Quieres volver a enamorarte?

Te han herido. Has pasado por situaciones dolorosas en el amor. Aún así, dentro de ti anida el deseo de volver a enamorarte, a confiar en otra persona, a entregar tu corazón, a reflotar tu capacidad de compartir y de ser feliz en una relación de pareja.

A continuación hay consejos muy útiles para acompañarte durante el proceso interno de recuperación y de abrirte nuevamente a una nueva posibilidad de felicidad amorosa:

El pasado, pasado está. No tiene por qué ocurrirte nuevamente lo que ya pasó. Deja los lastres de tus relaciones anteriores en su lugar, atrás, junto con dolores, rencores, frustraciones y todo lo que ellas han conllevado hasta el día de hoy. Si sigues rememorando hechos que ya sucedieron, tú eres quien los trae al presente y no sale de ellos.

Decide, por ejemplo, a partir de mañana mismo, comenzar una nueva etapa de tu vida, más liviana. Despídete de todo lo que no te permitió avanzar (lo tengas en claro o no), y experimenta un nuevo inicio desde el momento en que lo has decidido. Ábrete al amor, con más sabiduría por la experiencia que ha quedado atrás pero que ha dejado en ti lo suficiente para alcanzar la felicidad.

Una buena manera de marcar un corte e instaurar un nuevo comienzo es haciendo algún cambio que se note, córtate el cabello, modifica algo en la decoración de tu casa, apúntate en un gimnasio o en un curso que deseabas, haz algo bonito por ti, aunque sea pequeño.

Créeme que si esperas y no desesperas, la persona que te hará feliz llegará ¡te lo aseguro! Siempre y cuando no aceptes menos de lo que mereces, bajo ninguna circunstancia.

Con una mano en el corazón, sincérate y piensa si hay alguna actitud que sería aconsejable modificar en las próximas semanas, mientras te vas preparando internamente para el próximo gran encuentro.

¿Te sientes preparada para volver a amar?

Prueba ser diferente. Cambiar de actitud es clave. Si quieres encontrar una pareja que dure y que no te lastime, debes ir en búsqueda de ella, convencida de que existe. Concentra tu atención en lo que quieres conseguir. Ten confianza y energía positiva.

Aprende a elegir. Antes de salir a la búsqueda de tu pareja, piensa claramente a quién quieres a tu lado. Recuerda, el príncipe azul (hombre ideal, rico, bellísimo y fiel) no existe. Sí existe una persona compatible capaz de amarte y cuidarte como tú deseas.

No abandones. Si empiezas a salir con alguien y no funciona, no te frustres. Tómate el tiempo necesario pero no dejes que una salida poco interesante sea lo que ponga fin a la búsqueda del amor de tu vida.

Tienes que tomar las riendas de tu vida y empezar a organizarla. Tienes que saber elegir a esa persona con la que compartir y efectuar un viaje sentimental hasta donde pueda llegar. Para ello tienes que estar receptiva y tratar de tender puentes afectivos con aquellas personas que muestren intereses comunes y afinidades. De todas formas, este tipo de relaciones suele surgir en el momento más imprevisible e inesperado, sobre todo si uno está en actitud perceptiva y expansiva. De nada sirve tener ansiedad. Hay que aplicar la paciencia. Es decir estar perceptiva sin angustiarse.

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