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domingo, 17 de enero de 2010

Vive el ahora y disfruta...




El otro día con el artículo “Sin dejar de sonreír…” (15/01/2010), abordaba el tema de lo frágil que es la vida y que vale pena vivir cada instante en su máxima intensidad.

Te propongo una propuesta que puede trasformar tu vida, atender de forma plena cada instante. Te explicaré como hacerlo y cuales son sus beneficios. Es cuestión de un poco de empeño al principio, luego ya se convierte en rutina, te permitirá disfrutar de las pequeñas cosas, es decir, te acerca a la felicidad.

La atención plena consiste en ser consciente de cada instante que se vive. Sirve para desarrollar nuestra capacidad para desarrollarnos, adquirir consciencia de lo que somos y donde estamos, y tener una visión profunda de lo que sucede a nuestro alrededor como dentro de nosotros mismos.

¿El tiempo te pasa muy deprisa? ¿No te cunde tu tiempo libre? ¿Pasan tus días sin que ocurra nada especial? Debemos desconectar nuestro “piloto automático”, para disfrutar mucho más de nuestra vida, te conviene desarrollar la atención plena.



Cuando estás paseando al aire libre, ¿Disfrutas del viento en tu cara? ¿Del sol? ¿De la sensación de libertad?

O por el contrario, ¿Tu paseo transcurre recordando lo que sucedió ayer? ¿Lo que tienes que hacer mañana? O mucho peor aún, ¿Lo que crees que deberías estar haciendo en ese momento?

Volvemos al conflicto corazón / mente. Tu corazón intenta disfrutar del momento, de toda la belleza que te proporciona el paseo, en cambio tu mente te recuerda que deberías aprovechar el tiempo en una “cosa más útil”.

Estar aquí disfrutando el ahora te devuelve la alegría de ser tú

Te voy a dar unas pequeñas notas para conseguir la atención plena.

Cultiva la paciencia. Debes estar atenta a lo que sucede en cada momento, mantén tu mente abierta, acepta la situación aunque no sea como esperabas.

Mira cada momento como si fuera la primera vez. Que lo que sabes (o crees saber) no te condicione. ¡Ábrete a lo nuevo!

Suspende todo juicio. Trata de que tu cerebro no ponga etiquetas de forma automática a cada cosa que sucede. Hacerlo te impide enriquecerte con lo que vives.

Aceptar. Mira las cosas como son en el presente (no tiene porque gustarte todo).


Apasiónate. Cada situación es un nuevo comienzo, una nueva oportunidad de empezar, de renacer.

Y por último…

Vive en el “ser”. Acepta el no hacer nada, detén el “hacer por hacer”. No trates de llenar todo tu tiempo, con tareas y obligaciones. La inactividad  puede resultarte muy provechosa para conocerte mejor.


Y tú, ¿Disfrutas de cada instante?
¿Le das demasiada importancia a los problemas? 

1 comentario:

  1. Lindo ejercicio...Disfrutar cada instante...me gusta eso de no estar en un sitio y pensando en todo lo que hay por hacer o peor en lo que se dejò de hacer...

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