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jueves, 7 de enero de 2010

Un cuento, es algo entre tu y yo



ANA CRISTINA HERREROS, editora y escritora de cuentos. Tengo 44 años. Nací en León y vivo en Madrid. Soy doctora en Lengua y Literatura Española e Hispanoamericana y diplomada en Filología Italiana. Estoy separada; tengo tres hijos, una nieta, un perro, dos conejos y dos tortugas. Soy atea pero creo profundamente en la vida.


Mi madre era analfabeta y muy pobre. Todos  los años los Reyes Magos le traían una naranja que compartía con sus hermanos.

¿Se conformaba? 

Las pocas veces que fue al colegio pudo ver las muñecas de porcelana de las niñas ricas, y ese era su sueño, así que un año la familia decidió que todos pondrían dinero para comprarle una muñeca de porcelana. Era una muñeca pequeñita, porque pese a que todos pusieron dinero no daba para mucho.

… Pensaron que ese regalo tan fabuloso no podía entregarse de cualquier manera. Así que un tío de mi madre suspendió a la muñeca con hilo de pescar entre las tablas del pajar, como si la muñeca bajara del cielo.

Qué bonito. 

Cuando mi madre entró en el pajar alzó las manos para cogerla, mí tío fue soltando hilo, pero de repente… se rompió el hilo.

¡No! 

La muñeca se hizo añicos, pero mi madre la remendó con esparadrapo, y así tuvo la muñeca de porcelana más valiosa del mundo: una muñeca que había que cuidar mucho porque estaba enfermita.

¿Cuándo descubrió que era usted una narradora nata? 

Montse, mi amiga del instituto, se estaba muriendo de sida y fui a verla. "¿A qué te dedicas?", me preguntó. Yo era editora, pero me pareció que era algo aburrido de contar, así que le dije: "Cuento cuentos".

Y le pidió uno, claro. 

Sí, y cuando acabé mi cuento era como si la vida hubiera vuelto a su mirada. "¡Qué cosa tan bonita haces!", me dijo, y comprendí que si eso lo decía un moribundo era realmente el oficio más bello del mundo.

Desde entonces le cuenta a pobres, a ricos, a ancianos y a bebés... 

Los bebés no se enteran del argumento pero sí de lo que tú estas sintiendo mientras cuentas, si te atreves a sentir. Entienden tus emociones, la comunicación es muy profunda.

Cuentan que sus cuentos hicieron descender la mortalidad de una residencia de ancianos. 

Cierto. Para que los abuelos estuvieran más interesados utilizaba la técnica de los narradores sirios que cuentan en los cafés: cuando el cuento está en el momento álgido se interrumpen y acaban al día siguiente. Así estuve tres meses, al cabo de los cuales la directora me dijo: "Los abuelos no se mueren... ¡qué les da?". Lógico, pensé, ¿cómo te vas a morir sin saber cómo acaba un cuento? Los cuentos son para vivir. 

Ha contado cuentos a príncipes. 

En Ammán, a los hijos de Rania de Jordania y sus primos les conté el del monstruo que se comía a los niños, y para que no lo hiciera, cada día una familia le llevaba algo de comer. Pero un niño se comió las albóndigas por el camino y las sustituyó por caca de cabra... "¡Pecado!", gritó la traductora.

… Lo intenté con varios cuentos, incluso con uno palestino, y descubrí que en todos hay pecado, porque los protagonistas se permiten en los cuentos lo que no se permiten en la vida. Y finalmente me dejaron contar.

¿Dónde pasó la noche? 

En una jaima de beduinos contadores de historias.
Sus historias de amor no acaban con el matrimonio como las nuestras, comienzan con él, ya que antes no se conocen.

Príncipes, y también mendigos... 

Estuve montando una biblioteca con textos que encontrábamos en la basura y contando cuentos en el basurero de Guatemala alrededor del cual viven 500 familias. Para que los niños no se mueran durante las vacaciones, las maestras les van a llevar comida, fíjese qué cosa tan tremenda. También he contado cuentos a sordo-ciegos.

¿Cómo se hace eso? 

Los niños ponen una mano en la traductora y otra en mi cuerpo para sentir la resonancia de la voz y la respiración. "¿La princesa tiene el pelo rojo?", me preguntó una niña.

¿Qué ha aprendido a lo largo de 18 años contando historias? 

Necesitamos contarnos a través de las historias, y tener la certeza de que un mundo justo es posible, porque lo que cuentan los cuentos populares es que no importa lo equivocadamente que obres en un momento de tu vida, siempre habrá alguien que te ayude. Cuentan la confianza en el otro. 

Tiene usted algo de bruja, de maga. 

La mujer fue polarizada entre el hada (guapa y buena) y la bruja; pero los cuentos populares dicen que hada, maga y bruja son la misma persona: mujeres con experiencia y poder, que viven solas, que no necesitan la protección de ningún hombre, algo muy transgresor para la sociedad patriarcal, por eso se las aparta, se las relega a los bosques.

Ahora las princesas de los cuentos no quieren comer perdices, y resulta triste.

Es la otra cara del mismo estereotipo, el de la princesa y su príncipe. El arquetipo de la princesa es la mujer que es capaz de ponerse en camino y encontrarse a sí misma mejorada, por eso todas las mujeres acaban convirtiéndose en princesas, si quieren.

¿Qué vence a los monstruos? 

El humor, la astucia, no la violencia. Y los vence el ser más pequeño. Tras cada monstruo hay un miedo profundo, tras los tragaldabas el miedo a que tu madre te devore, a que no te deje ser. El cuento cuenta lo que le preocupa profundamente al ser humano. 



Fuente: LA CONTRA de LA VANGUARDIA (06/01/2010)


Contar bien un cuento es mirar a los ojos, porque la historia se alimenta del que dice y del que escucha: "Siempre es algo entre tú y yo".
A mí siempre me ha encantado "El Principito". Y a ti. ¿Qué cuento te ha dejado marca en tu vida?

4 comentarios:

  1. No era un cuento, sino un libro, de Verne, La Vuelta al Mundo en 80 dìas...jiji...mi papà decìa que era una viejita prematura.
    Que hermoso lo que hace Ana, y la pasiòn que le pone.

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  2. ay que bonito, hace unos dias lo escribi aqui mi locura con los cuentos :)
    http://labrujadelarcoiris.blogspot.com/2010/01/cuentos-el-sendero-de-las-hadas.html

    y les dejo un texto que publico mi amiga Angeles:

    "Los cuentos no se han hecho para hacer dormir a los niños, sino para despertar al ser humano a su dimensión espiritual."

    http://angelestelar.blogspot.com/2010/01/los-cuentos.html

    abrazos Grandes!

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  3. ¡Hermoso!!!Mi cuento favorito también es el Principito, pero también lo son todos y cada uno de los cuentos, los clásicos, los actuales, los que escribo yo, los que escriben otros y otras, y hasta los que no se han escrito. Un cuento es la clave para abrir todas las dimensiones en las que, sin saberlo, habita el ser humano. Escribo cuentos y soy cuentacuentos, aunque me dedico a otra cosa esa es la profesión de mi alma, de que otra manera se harían esos mágicos silencios que te envuelven y te elevan cuando las palabras pasan a través de mi para engancharse en orejas y corazones ¡Es magia! Me encanta (de encantamiento) esa magia.
    Y me encanta tu blog. ¡Enhorabuena!!!

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  4. therezhada-trip-tse Gracias por tus bonitos comentarios.
    Es un grato honor para mí, que te guste mi blog y los cuentos, que los escribas y los cuentes. Realmente un cuento reconforta tanto al que lo lee como al que lo escucha.
    Un abrazo, David

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