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miércoles, 27 de enero de 2010

Fantasías sexuales



Vivimos una época en la que se hace alarde de la apertura sexual, de una mayor tolerancia con respecto a los gustos sexuales, no obstante, la vergüenza que se genera alrededor de estos temas es algo común para muchas personas y tan sólo el hecho de querer expresar sus deseos y fantasías sexuales, a menudo, les supone un intenso pudor, un miedo hasta cierto punto comprensible; si tomamos en cuenta que pese a la época actual tan abierta en que supuestamente habitamos, aun no estamos exentos de ser juzgados por personas que presumen de ser dueños de la verdad absoluta, mostrando tan sólo su ignorancia e intolerancia con frases o desplantes humillantes hacia personas, las cuales tienen por único delito el ser y pensar de forma diferente al resto de la población.

Muchas veces las cargas religiosas y morales que nos han inculcado nuestros padres, en la escuela, la iglesia, los amigos, etc., pueden ser losas demasiado pesadas y evitan que estemos en contacto pleno con nuestros deseos y fantasías, sobre todo con respecto al sexo, pues nadie nos ha enseñado cómo debemos “pensar, actuar, hablar e imaginar” en cuanto a sexo se refiere.


¿Qué son las fantasías sexuales?

Son pensamientos e imágenes sobre temas sexuales que nos llevan a sentir sensaciones corporales placenteras. Como están en nuestra imaginación, en lo irreal, podemos transformar estos pensamientos o imágenes en lo que más nos guste; no hay límites y todo está permitido: podemos ser o hacer todo aquello que en nuestras vidas reales y sexuales no nos permitimos.


Las necesidades básicas o naturales son respirar, alimentase para saciar el hambre, y beber para calmar la sed. Igualmente, existen necesidades sexuales instintivas que tienen que ver con la supervivencia de la especie. Estas necesidades, en los seres humanos, se hacen más complicadas y se preparan elaborados platos o se toma, además de agua, otras bebidas. En el caso de la sexualidad, tenemos sentimientos y emociones, más allá de la satisfacción sexual simple.

Las necesidades se van haciendo exigentes. Queremos comer alimentos sofisticados, cocinados de distintas maneras. Queremos tomar bebidas refrescantes, sabrosas, con distintos sabores, además del agua. En la vida sexual, muchas parejas se aburren de una misma manera y comienzan a buscar también formas sexuales y de amor más sofisticadas. Todo ello, porque en la relación de pareja, a pesar de que exista mucho más amor, el sexo deja de ser tan apetecible si falta motivación o si se carece de innovación.

Por medio de las fantasías nos expresamos sexualmente, así mismo, las podemos utilizar para lo que queramos: para sentir deseos sexuales, para excitarnos, para divertirnos...

Por ello las fantasías pueden ser una fuente de crecimiento personal, de autoconocimiento, de placer, de juego, de creatividad... A partir de las mismas podemos entender muchas de nuestras actitudes relacionadas con la sexualidad y con nuestros valores.


Estas fantasías no deben generar angustia y la persona debe sentirse a gusto con ellas. La ventaja es que podemos llegar hasta donde queramos y podemos pararlas en el momento deseado


¿Por qué se consideran las fantasías sexuales un tema tabú?

Como con cualquier otro tema relacionado con la sexualidad, con nuestros cuerpos y con nuestras mentes, se han formado muchos mitos y muchos tabúes: se piensa que las fantasías que tenemos son el resultado de algo que reprimimos en nuestro interior, por ello le ponemos connotaciones negativas e intentamos no hablar de las mismas.

Porque siempre se han asociado con la inmadurez, la infidelidad, la inmoralidad, el pecado, lo prohibido...

Porque en nuestras fantasías todo está permitido, no tenemos censura, sólo lo que nosotros/as queramos poner. Probamos experiencias, sensaciones, deseos, sentimientos que socialmente están prohibidos o mal vistos.

Algunas culturas y religiones consideran que el pensamiento y el acto es lo mismo, así que si pensamos en cosas raras o inmorales estamos  cometiendo un grave pecado, como si lleváramos al plano de  la realidad esos pensamientos.

Porque se consideran como algo muy intimo, que pueden desvelar aspectos muy secretos de nuestra personalidad y que no hay que contar. Mejor no compartirlas, pues nos podemos avergonzar de lo que pensamos, o quizá podamos llegar a creer que tenemos que llevarlas a la práctica.


Porque se sale del modelo de expresión sexual que nos han inculcado desde la niñez y durante toda nuestra vida.


¿Qué funciones tiene, para qué sirve?

De alguna u otra manera, todos y todas tenemos fantasías sexuales, como imágenes fugaces pasajeras e involuntarias, o historias con principio y fin que recreamos en nuestras mentes de manera voluntaria.

La fantasía tienen una función muy importante en nuestra vida emocional, y pueden servir para:

- Expresar nuestros deseos sexuales y nuestros sentimientos.

- Evadirnos de la vida real, de la monotonía, de lo que no nos gusta.

- Aumentar o iniciar la excitación sexual, tanto en relaciones sexuales en pareja como con nosotros/as  mismos/as (hay personas que necesitan utilizar algún tipo de fantasía para sentir un orgasmo).

- Sentir excitación sexual sin ningún tipo de riesgo: sexo seguro.

- Descargar o liberar tensiones.

En definitiva, forman parte de toda nuestra sexualidad, y sirven para lo que cada uno/a quiera que sirvan, pues podemos transformar todo nuestro mundo real en lo que queramos.



¿Qué tipos de miedos pueden aparecer mientras fantaseamos?

A veces podemos asustarnos o confundirnos con nuestras propias fantasías, porque sentimos miedos:

- A ser infieles si pensamos o fantaseamos con otra persona que no sea nuestra pareja. Los pensamientos no son actos, la imaginación tampoco.

- Si pensamos que nuestras fantasías no tenemos porqué llevarlas a la práctica ni hacerlas realidad, podremos llegar a disfrutar mucho más con ellas

¿Podemos compartir nuestras fantasías?:


A veces las podemos compartir con nuestra pareja, y ello puede aumentar el nivel de comunicación.

Otras veces, podemos considerar que son algo íntimo y personal.

El caso es que cada cual decide qué hacer con sus fantasías, si guardarlas o no, compartirlas o no: son patrimonio exclusivo de cada uno/a. Cada persona tendrá que valorar si compartir sus fantasías tendrá consecuencias negativas o positivas en sus relaciones.

Cuando tengas algo de tiempo, puedes dedicar algunos momentos a la tarea de explorar qué ocurre en tu mente cuando fantaseas con respecto al sexo. No es necesario que se lo cuentes a nadie, es tu jardín secreto.

2 comentarios:

  1. Muy buen artìculo, aùn hay demasìados vetos en lo que al tema sexualidad se refiere. Una vida sexual sana puede incluir las fantasìas, y como dices, quedar para nosotros, en nuestro jardìn secreto.

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  2. Perder la vergüenza en los temas sexuales es nuestra asignatura pendiente...

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