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sábado, 2 de enero de 2010

El llanto



Hace unos días, aunque es del año pasado, escribí sobre los beneficios de la risa. Hoy tocaré el tema del llanto, y lo dividiré en dos artículos. Es como aquella historia, ¿Qué prefieres que te cuente antes lo malo o lo bueno?

Bueno, bueno, pues para variar empezaremos por lo menos bueno y en la siguiente entrada ya describiremos la parte beneficiosa del llanto.

“Quien no llora, no mama”


Se puede decir que el llanto es el primer medio de expresión del bebé, es la manera exclusiva como el niño comunica sus necesidades.

Las madres (y algunos padresJ)  reconocen el llanto del bebé desde muy pocas horas después del nacimiento, con tan sólo transcurridas 48 horas del parto se puede reconocer el llanto de su recién nacido. Igualmente una mamá o un papá reconoce con destreza que lo origina: hambre, dolor, cólera, incomodidad, frío u otros motivos que no responden a necesidades físicas.

El llanto del hambre se caracteriza porque se inicia de manera gradual y se convierte en rítmico. El del dolor comienza de forma repentina y va aumentando en intensidad de forma arrítmica. También los bebés manifiestan un tipo de llanto en forma de sollozo con el cual expresa disgusto.

Tal como vamos creciendo, y disponemos de otros métodos de comunicación el llanto va desapareciendo, como medio de demostrar nuestras necesidades.

El llanto pasa a ser una expresión de nuestro estado emocional, y aunque parezca un contrasentido, pero realmente es así.

Todo el mundo sabe que cuando alguien llora es por tristeza o por algún problema, aunque en ocasiones también se llora de felicidad.

Hasta aquí os estaréis preguntando, ¿que tiene esto de negativo?

Lágrimas de cocodrilo 

Las mujeres han nacido con la potestad de poder traer vidas al mundo, de poder alimentar con nuestros cuerpos a los hijos, pero también nacieron con la habilidad única de poder fabricar lágrimas en cantidades industriales. Dicen que los hombres lloran cuatro veces menos que las mujeres y que el promedio del llanto de un hombre es de cuatro minutos mientras que el de la mujer excede los 7 (son estadísticas, que no siempre se cumplen J). Yo no sé si esto responda a una explicación genética o si tenga que ver con que la sociedad no le permite al hombre mostrarse débil; pero de lo que sí estoy seguro es que cuando una mujer llora no siempre lo hace por tristeza, muchas veces las lágrimas tienen más que ver con un mecanismo de defensa y manipulación.
Ya se que estaréis pensando que no todas lo hacéis, es verdad y doy gracias a Dios.
De ahí el término “lágrimas de cocodrilo” aunque tal vez debería ser “lágrimas de la esposa del cocodrilo”.


El otro día estaba sentado en un café, junto a mi mesa se hallaban un par de chicas. Una discutiendo a través del móvil, me imagino que con su novio o pareja. En vista de que estaba perdiendo la discusión, la otra le hacia señas indicándole “llórale, llórale”, la otra tapa el teléfono con su mano y le dice susurrando: “ya no me cree”.

Cuando una mujer se siente amenazada o atacada, o cuando el otro no hace lo que quiere que haga, la mujer promedio (he dicho promedio, no todas ehhhhh) apela sin lugar a dudas al infalible llanto. Es la forma más gráfica de demostrarle al hombre: mira lo malo que eres, mira cómo me has tratado que me has hecho llorar. Y claro de esa situación, difícil que el hombre salga airoso. Porque para una mujer en una discusión, el que llora es el que sufre más. O sea que si tú no lloras, entonces a ti todo esto no te importa tanto como a mí, que tengo los ojos hinchados de tanto llorarte. Tal vez las mujeres deberían dejar de medir el dolor en función a la cantidad de lágrimas derramadas.

Esta “manipulación” o “chantaje emocional” tiene un buen resultado a corto plazo, se consigue lo deseado, al igual que un bebe consigue mamar cuando tiene hambre y llora. Pero… a largo plazo… el resultado es que como decía la chica del teléfono “ya no me cree”, la falta de confianza es lo peor que le puede ocurrir a una pareja.

Seamos personas maduras y adultas, y sobre todo personas comprensivas.

En el próximo artículo hablaré sobre el llanto como expresión del estado emocional y los benéficos que nos aporta.

Y ahora, os dejo este video que deseo que os haga sonreir.




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