Google+ Followers

viernes, 30 de octubre de 2009

No secuestres a tu hijo





Hoy ha aparecido este articulo en "La Contra" de La Vanguardia. Lo copio, no se si estar de acuerdo o no con lo que se cuenta en él.
Yo de muy pequeño goce de libertad, pero eran otros tiempos, ahora a mis hijos están capacitados para viajar solos por la ciudad. Pero... me da miedo. Pasan tantas cosas...






Lenore Skenazy,´la peor madre de América´
"Deja a tu hijo moverse solo, no lo secuestres..., ¡confía!"
VÍCTOR-M. AMELA - 30/10/2009






Tengo 49 años. Nací en Chicago y vivo en Nueva York. Soy columnista en un centenar de diarios de Estados Unidos. Estoy casada y tengo dos hijos, Izzy (11) y Morry (13). Voto demócrata, me gustan Obama y Hillary Clinton. Soy judía. Dejé a Izzy ir solo al colegio... ¡y vaya escándalo!


¿Estoy ante la peor madre de América?

Ese título me han colgado.


¡Algo habrá hecho para merecerlo...!


Sí: confiar en la vida, en el mundo, en la gente y en mi hijo.


¿Confiar?

Confiar en que mi hijo Izzy, a los 9 años, podía ir y volver él solito de casa al colegio.


¿Y podía?

Claro: desde pequeño ha viajado en metro conmigo y su padre, y días antes de dejarle ir solo, repasamos el trayecto con él.


¿Y qué decía Izzy al respecto?

Como la mayoría de chavales, él anhela sentirse independiente, autónomo, sentirse mayor: le ilusionaba moverse solo por Nueva York, y sabíamos que tenía plena capacidad para hacerlo. Y le dejamos hacerlo.

¿Y dónde estuvo el problema, pues?

En que un policía, al verle solo en el metro, le detuvo: "¿Dónde vas solo, tan pequeño? ¿Lo saben tus padres?", le preguntó. No se creyó que le hubiésemos dejado moverse solo por el metro de Nueva York...


¿Y qué pasó?

Se lo llevó a comisaría y me llamaron a casa.


Vaya susto, ¿no?

Me sobresalté. Por teléfono le confirmé al agente que yo había permitido a mi hijo salir solo. El policía no daba crédito: "¿Y no le preocupa lo que pueda pasarle a su hijo?", inquiría, atónito. ¡Temí ser arrestada!

¿Y no le inquietaba que fuera solo?

¿Qué podía pasarle? ¿Ser robado? ¿Agredido? ¿Secuestrado? ¿Violado? ¿Asesinado? ¿Descuartizado? ¡Por favor! Ese modo de pensar tóxico es mayoritario hoy en mi país, con unas consecuencias espantosas...


¿Qué consecuencias?

Tener tanto miedo a monstruos que atacarán a nuestros hijos ¡convierte a los padres en verdaderos monstruos para sus hijos!


Tanto como eso...

¡Los padres roban a sus hijos la infancia y el gusto por la vida, inoculándoles recelo y miedo! Están encapsulándolos, incapacitándolos para vivir en sociedad. Mire, yo relaté lo sucedido con mi hijo Izzy en mi columna periodística, y asistí a dos reacciones...


A ver: una...

Se me acusó de desocuparme de mi hijo, de ser mala madre, negligente, perezosa, pasota, culpable de lo que le pasara a mi hijo...


La peor madre de América, vamos.

Pero la otra cosa que pasó es que recibí cartas de chavales. Le leo una: "Tengo 15 años. Me llevan en coche de casa al colegio, mi vida es ver la tele, videojuegos... Es divertido un rato..., ¡pero no tengo libertad!: no puedo jugar en el jardín porque mis padres tienen miedo a que me secuestren o me maten. ¡No quiero que mis hijos, si un día los tengo, vivan como yo!".


Se trata de un caso extremo...

No, es común. Cuando yo era niña, correteábamos por la calle, los niños repartían diarios, las niñas de 12 años hacíamos de canguro a niños pequeños, o cantábamos por las casas pidiendo aguinaldos... ¡Nada de eso se permite hoy! Sólo un 10% de los niños de mi país van solos al cole.


Habrá aumentado la inseguridad...

¡Mentira! El índice de seguridad vuelve hoy a ser el mismo que el de 1963, y Nueva York es de las ciudades más seguras del país.


Entonces, ¿a qué responde tanta sobreprotección?

La televisión sabe que repetir sucesos luctuosos, crímenes, tragedias, niños secuestrados, una niña asesinada... nos estremece, atrae, magnetiza y vende. Y lo hacen: ¡los repiten sin descanso! ¿Pasa esto en España?


Estamos en ello.

El efecto de esto es que la gente se queda con un mensaje: "La calle es peligrosa, ¡mi hijo está en peligro!". E incluso algo peor...


¿Qué?

¡Acabas viéndote a ti mismo como criminal! "Si un vecino me deja a su hijito, ¡qué irresponsable es!, porque yo podría...".


¿Qué medidas tomaría usted si mandase en Estados Unidos?

Que no se arreste y enjuicie - como ahora-a padres que dejan un rato a sus niños solos en casa o les permiten salir solos a la calle.


Pobres padres...

Y pobres hijos: cosificados, convertidos en inútiles, no sabrán desenvolverse mañana. ¡Démosles la oportunidad de espabilarse!


¿Cómo?

Déjale que vaya a comprar el pan o el periódico, déjale que complete una vuelta a la manzana en bici él solo, déjale que vaya a comprarse un helado... Enséñale, ¡y suéltale! Ser buenos padres consiste en eso.


¿Qué otro consejo daría?

Me escribió el otro día un señor de 90 años: "Recuerdo el día en que, con 10 años, me dejaron subir solo al tren...". Tras casi un siglo de intensa existencia, ¡Segunda Guerra Mundial incluida!, al final de su vida, ¿quién era ese hombre, quién había sido siempre? ¡El niño valiente que subió solo al tren...!


Confianza es el mensaje, ¿verdad?

Confía más en lo que ves que en la tele: ¿secuestran cada día a un niño en tu ciudad?


¡No!

Pues no lo secuestres tú: ¡tenemos secuestrados a nuestros hijos! Alguien me soltó: "Esta madre prefiere darle a su hijo un día de diversión a una larga vida", ¡dando por hecho que alguien matará a mi hijo!: así de aberrante es la mentalidad estadounidense.


¿Qué es lo peor que le han dicho?

"¡Ojalá algo horrible le pase a tu hijo, para que aprendas!"






"Deja a tu hijo moverse solo, no lo secuestres..., ¡confía!"
Educación vial

La demanda extrema de seguridad es perversa: queriendo máxima seguridad para nuestros hijos, se la robamos (¿cómo afrontará la vida quien creció entre algodones?). Son reflexiones que me suscita esta madre en lucha con la mentalidad hegemónica norteamericana (el niño como frágil tacita que te pueden robar o romper). Charlo con Lenore mientras Izzy baja a la calle a dar una vuelta. Lenore ha fundado un movimiento (www. freerangekids. com) que confía en la capacidad de los hijos y la benevolencia de la gente. Lenore ha hablado en la jornada de educación vial ¡La calle también es mía! Los niños, las ciudades y la seguridad vial,convocada por Attitudes, iniciativa social de Audi

jueves, 29 de octubre de 2009

Boda en Toronto



Hoy voy a presentar un trabajo de una empresa americana.



phyllis + adam // same day edit from stillmotion on Vimeo.

¿A que es bonito? Still motion no es ni una productora de Holliwood, ni una agencia de publicidad de fama mundial. Se trata de un estudio de vídeo que se dedica a grabar exclusivamente bodas.

Tiene una indiscutible capacidad para saber encuadrar, buen gusto , y un muy buen dominio del montaje y la narración.

Lo podéis ver en:
http://www.stillmotion.ca/site.html

martes, 27 de octubre de 2009

Efecto de los insultos…



Ayer fui a una reunión de la escuela de mis hijos y me contaron cómo les enseñan el efecto que causa un insulto a un compañero o a cualquier otra persona.

Me pareció muy instructivo, por lo que os lo relato.

El maestro llena una jarra con agua, y entonces le pide a un alumno tras otro que lo insulten. Lógicamente, antes les ha contado que se trata de un experimento.

Empiezan los insultos, burro, tonto, etc. Por cada uno, el profesor vierte una cuchara de sal en el agua. Los alumnos cada vez crecen en el tono de los insultos… J


Por lo que el profesor, cuando cree conveniente da por finalizado el experimento, antes de que los insultos crezcan demasiado.

Agita el agua con la sal y la sirve a cada uno de los alumnos, contándoles que la sal se queda permanentemente en el agua al igual que los insultos se quedan fijados en los sentimientos.

Deberíamos recapacitar, cada vez que reprimimos a alguien las secuelas que le dejamos para toda la vida.


Ayer mismo Eduard Punset publicó en su blog un artículo relacionado que os copio.


Hacen falta cinco cumplidos para resarcir un insulto
por Eduard Punset
Científicamente se ha demostrado que son necesarios cinco cumplidos seguidos para borrar las huellas perversas de un insulto. Los que tienen la manía de contradecir siempre al que está delante no gozan de tiempo material para paliar el efecto perverso de su ánimo contradictor.

¿Cómo podemos aplicar en la vida cotidiana los resultados de este hallazgo experimental? ¿Cómo podemos coadyuvar a que la ciencia penetre en la cultura popular? Es evidente que los experimentos efectuados sobre los méritos relativos del cumplido y de la anatema del contrario pueden ayudar a mejorar la vida en común de la pareja. O, simplemente, a sacar las conclusiones pertinentes que pongan fin a la ansiedad generada en el contexto de esa convivencia.






Anuncio de la Juvenile Protective Association en una campaña para generar conciencia sobre las profundas heridas psicológicas que deja el abuso verbal. (Fuente: Delyrarte.)
La primera conclusión que se desprende de los experimentos sobre los efectos de la contrariedad provocada por el discurso agresivo se aplica a la pareja y a todas las demás situaciones que puedan contemplarse como la vida en sociedad o la política. Antes de decirle a alguien: “Te equivocas de cabo a rabo, como siempre”, habría que pensárselo dos veces.
El efecto de la palabra desabrida es más perverso que la propia sucesión de hechos. El impacto del lenguaje es sorprendentemente duradero. Es muy fácil constatar con los niños de tres o cuatro años los efectos indelebles de aprehender una palabra por escrito, de captar su significado plasmado mediante letras. Una actitud perversa la pueden imaginar con un dibujo sencillo –de un chimpancé empujando a otro al río o de una persona soltando una piel de plátano en la baldosa que está a punto de pisar un anciano–, pero en cuanto un niño ha aprendido a escribir “perverso” le quedará grabada para siempre esa palabra. El poder de la palabra escrita en los humanos supera todo lo imaginable. No me pregunten por qué.
Tal vez la palabra escrita –se empezó a practicar hace unos tres o cuatro mil años– comportaba una dosis de compromiso que nunca tuvo la palabra hablada, aunque lo pretendía: “Te doy mi palabra”, se dice. Los acuerdos contractuales son de fiar cuando se explicitan mediante un texto escrito y es recurriendo a su constancia cuando se pueden exigir comportamientos anticipados.
Lo que estamos descubriendo –ahora que científicos como el psicólogoRichard Wiseman se adentran en ello– es lo que le pasa a la gente por dentro cuando se comporta de una manera determinada. Más de un lector se preguntará, por supuesto: “¿Es posible que durante miles de años hayamos prodigado menos cumplidos que acusaciones, sin saber que estábamos destruyendo la convivencia de una pareja o de una sociedad?”. Ahora resulta que, después de años investigando las causas de la ruptura de una pareja, el porcentaje de las que desaparecen es mucho mayor cuando uno de los miembros es extremadamente tacaño en los cumplidos, costándole horrores admitir: “¡Qué razón tienes, amor mío!”.
Que conste que los mismos experimentos están haciendo aflorar una sospecha centenaria. No sirve de nada mentir y buscar maneras alambicadas de hacer creer al otro que compartimos su criterio, estando a años luz de hacerlo. Cuando los consultores de parejas problemáticas o en vilo aconsejan mayor recato, fórmulas envolventes que disfracen la situación real o sobreentendimientos subliminales, no consiguen engañar a nadie.
Siendo eso así, resulta inevitable preguntarse por los efectos sociales de que la mitad de la población esté siempre imputando al resto razones infundadas, taimadas, perversas, interesadas para explicar su comportamiento. Será muy difícil no sacar la conclusión de que esas palabras calan hondo en la mente colectiva y acaban dividiendo en dos partes irreconciliables a la sociedad.

domingo, 25 de octubre de 2009

La crisis de los 40 en la mujer, como superarla


Si bien son ciertos los cambios físicos y conductuales que como mujer tienes al acercarte o estar pasando por los cuarenta o cincuenta. Lo importante es que es que te  pongas las pilas para cruzar esta etapa sin temor y segura de que el futuro te depara muchas sorpresas.

Cada año de tu vida, sin importar cuántos sean, representan un cúmulo de experiencias vividas, de aprendizajes y sobre todo de madurez física y mental, que hace de ti una mujer valiosa e irrepetible. ¿Por qué te sientes triste o mal, si la existencia tiene maravillas reservadas para ti?

Y es que no se trata de ver sólo un punto negro, sino de reflexionar y evaluar qué has logrado, qué huella has dejado en tu familia, en tu trabajo, a quién has amado, cómo has crecido. Date cuenta de que en la actualidad existen mujeres maduras que llevan una vida plena, exitosa y además, tienen muchos proyectos, sueños e ilusiones por realizar, lo cual es un indicativo de que la edad no es un motivo para dejar de esforzarse y disfrutar al máximo cada momento.

Este tipo de crisis se origina "porque nos aterra entrar en otra etapa y soltar algo que pertenece al pasado. Sin embargo, el desarrollo del ser humano atraviesa por crisis naturales constantes: dejar de ser niño y convertirte en adolescente; la culminación de cada ciclo escolar, dejar los grupos de pertenencia de los que has formado parte o vivir en pareja y hacer frente a nuevas responsabilidades. Los cambios son el eje de la vida. Ahora estás en posibilidad de decir: ésta soy yo; he dejado atrás otras etapas, pero recibo a la adulta con los brazos abiertos".

En este siglo existen innumerables oportunidades para ti. Trata de ser muy amorosa contigo, mímate todo lo que puedas, todos los cambios son parte del proceso de la vida y hay que asimilarlo así. Entre más dejes ir, vas a tener las manos libres para recibir todas las maravillas de la vida. Tú puedes elegir la forma en que afrontas lo que viene, lo que se puede y lo que no se puede en cada década que atraviesas.

Algunas recomendaciones para poder salir adelante de esta etapa:

Realiza ejercicio, lo cual hará que tus músculos se mantengan en buen estado, que la circulación sanguínea se optimice y que tu corazón no sufra sobresaltos.

Alimentante sanamente y mantén tu peso ideal, eso alejará el fantasma de la obesidad, hipertensión arterial, hipercolesterolemia (altos índices de colesterol en sangre) y diabetes.

Toma esta etapa como una oportunidad para replantear tu relación de pareja y con tu familia en general.

Piensa que este tiempo es el ideal para ampliar tus conocimientos en el área de tu interés o retomar algún curso académico.

Si estas soltera y se ha dedicado los últimos años al trabajo, procura cambiar su actitud, busca relajarte, descansa con más frecuencia, viaja, y no rechaces la oportunidad de establecer una relación amorosa que te motive y te haga vivir plenamente tu madurez, porque recuerda que los 40 es tiempo de renacer.


sábado, 24 de octubre de 2009

La crisis de los 40 en la mujer



En este sentido, se registran algunas diferencias de género. Y es que mientras muchos hombres tienen la sensación de estar acabados, de que se les está escapando la vida de las manos, para las mujeres (que por otro lado empiezan a acusar la llamada crisis más tarde, en torno a los 50) las inquietudes y las preocupaciones reales suelen ser otras, y se corresponden más a la búsqueda de la plenitud personal, familiar, sexual o profesional.

La mujer de 40 suele ser una persona segura, más que un hombre de la misma edad. "Ellos han alcanzado sus principales metas a nivel profesional, la relación con su pareja se ha hecho más monótona, tienen mayor poder adquisitivo. Sin embargo, les falta algo fundamental, sentirse más jóvenes.

Todos tenemos amigos o conocidos que al llegar a esa edad se encuentran con una separación de su pareja no esperada, ni anunciada.

También suele ocurrir que personas con una vida ordenada y totalmente establecida, decidan aparentemente de un día para otro dar un cambio radical a su vida.

Cuando está rondando la crítica edad de “los 50”, es cierto que es usual hacer un repaso la vida, posiblemente tomes conciencia de que los años han pasado, y que lo que queda por vivir en adelante es producto de tu vida anterior.

En ese momento es cuando te haces las preguntas: ¿Estoy en la situación en la que esperaba estar en el futuro lejano cuando tenía 25 años?

En el ámbito económico, afectivo, de pareja, de seguridad…


Cuando la respuesta es que no, que dista mucho de ser lo que esperabas, se te hace evidente el tiempo perdido, esperando:


Que se te reconociera profesionalmente, lo que te sitúa en un estado de estrés o depresión


Que tú pareja, después de muchos años en común, te reconozc


Que tus hijos te consideren que sois los mejores padres. Lo cierto es que casi siempre hablan de los padres de sus amigos como si fueran los “superpadres”


Que tus amigos no te hayan fallado nunca. Y no es que nos fallen, es que esperas más de ellos de lo que nos pueden ofrecer


Ya no te sientes joven y atractiva, con lo que te angustias. Para solventarlo practicas ejercicio o te sometes a tratamientos de belleza o cirugía.


Intentas que tus hijos aún dependan de ti, pero llega un momento que se alejan poco a poco, situación que acarrea que te tienes que enfrentar a la rutina matrimonial


(Próximo artículo como superar esta etapa)

viernes, 23 de octubre de 2009

EL HOMBRE EN BUSCA DE SENTIDO, DE VICTOR FRANKL



En esta obra, el Dr. Frankl contó la experiencia que le llevó al descubrimiento de la logoterapia. Prisionero, durante mucho tiempo, en los bestiales campos de concentración, él mismo sintió en su propio ser lo que significaba una existencia desnuda. Sus padres, su hermano, incluso su esposa, murieron en los campos de concentración o fueron enviados a las cámaras de gas, de tal suerte que, salvo una hermana, todos perecieron. ¿Cómo pudo él —que todo lo había perdido, que había visto destruir todo lo que valía la pena, que padeció hambre, frío, brutalidades sin fin, que tantas veces estuvo a punto del exterminio—, cómo pudo aceptar que la vida fuera digna de vivirla ? El psiquiatra que personalmente tuvo que enfrentarse a tales rigores merece que se le escuche, pues nadie como él para juzgar nuestra condición humana sabia y compasivamente. Las palabras del Dr. Frankl tienen un tono profundamente honesto, pues se basan en experiencias demasiado hondas para ser falsas. Dado el cargo que ocupaba en la Facultad de Medicina de Viena y el renombre que alcanzó las clínicas de logoterapia que actualmente van desarrollándose en los distintos países tomando como modelo su famosa Policlínica Neurológica de Viena.

Es mucho lo que el lector aprende de este fragmento autobiográfico : aprende lo que hace un ser humano cuando, de pronto, se da cuenta de que no tiene "nada que perder excepto su ridícula vida desnuda". La descripción que hizo Frankl de la mezcla de emociones y apatía que se agolpan en la mente es impresionante. Lo primero que acude en nuestro auxilio es una curiosidad, fría y despegada, por nuestro propio destino. A continuación, y con toda rapidez, se urden las estrategias para salvar lo que resta de vida, aun cuando las oportunidades de sobrevivir sean mínimas. El hambre, la humillación y la sorda cólera ante la injusticia se hacen tolerables a través de las imágenes entrañables de las personas amadas, de la religión, de un tenaz sentido del humor, e incluso de un vislumbrar la belleza estimulante de la naturaleza: un árbol, una puesta de sol.

Lo único que no le pudieron arrebatar en el campo de concentración es su yo interior. A todos se nos puede despojar de todo los bienes, de las ropas, pero lo que nunca nos podrán arrebatar es nuestro propio yo.

jueves, 22 de octubre de 2009

Las buenas notas por sí solas forman malas personas

Ken Blanchard es un prominente conferencista, consultor y escritor
Pocas personas han creado un impacto tan positivo en la gerencia cotidiana de la gente y de las compañías como Ken Blanchard. Sus amigos, colegas y clientes lo caracterizan como uno de los más incisivos, comprensivos y perspicaces teóricos de la comunicación del mundo contemporáneo.

Os publico un resumen del artículo publicado en LA CONTRA de LA VANGUARDIA

Nuestro sistema - desde preescolar hasta la jubilación-nos está educando para que confundamos nuestra autoestima con nuestros resultados. Y forma acumuladores compulsivos obsesionados con lograr resultados cuantificables: sueldo, cargo, méritos, carrera, bienes, coches, pisos... Esos números les dan la medida de su autoestima: creen que sólo son queridos en la medida en que consiguen esas cantidades de poder y dinero.
¿No ha sido siempre así?
Todo el sistema educativo se ha transformado en una máquina de calificar, seleccionar, segregar, categorizar, dar notas... Educar se ha reducido a hacer la selección de personal desde la cuna hasta el despacho de jefe. Y por el camino quedan los perdedores.

Es una perversión que nos condena a la obsesión de acumular y a la infelicidad. Así siempre necesitamos acumular más porque nos sentimos cada vez menos.
Tendemos a confundir valor y precio.
Se inculca la necedad cuantificadora: ha habido varias generaciones de obsesos por los resultados desde el parvulario.

Porque no se nace generoso: la generosidad se aprende, y no la estamos enseñando. Al contrario, enseñamos que sólo te vamos a querer - desde papá hasta el jefe-en la medida de lo que consigas puntuar, obtener, mandar...
Pues dependerá de cada colegio...
Esa obsesión conduce desde el aula con sus notas trimestrales hasta la obsesión empresarial por la presentación en bolsa de las cuentas trimestrales de resultados: un cortoplacismo que desincentiva la inversión a largo plazo, la que crea riqueza duradera y creciente.
No sé si veo la relación...
Todos los niños quieren aprender hasta que les empiezas a poner notas: los que suspenden acaban odiando el cole: ¿por qué clasificar a las personas por sus resultados desde la cuna? Esa es la receta segura para la avaricia y luego la desdicha: de los que suspenden y de los que acaban en Wall Street.
¿Acaso no haría usted exámenes ni presentaría resultados empresariales?
No me obsesionaría con ellos, porque sólo son un medio: no un fin. Los Maddoff del mundo son esclavos de esa mentalidad: vales lo que consigues y todo vale para conseguirlo. Millones de padres niegan el cariño a los hijos que llegan con malas notas...
¿Qué haría usted? ¿Darles una fiesta?
Si amo a mi hijo, separaré claramente mi amor por él de sus resultados escolares. Mi amor es incondicional: amamos a las personas porque son únicas y son ellas y después está lo que tienen, saben o pueden hacer.
Así usted incentiva la mediocridad.
Si sólo amo al hijo en la medida en que trae buenas notas o mete goles, le haré esclavo de los resultados: siempre necesitará más dinero, más poder y más triunfos para estar satisfecho consigo mismo. Cada día saldrá a la calle en busca de su mayor dosis de resultados. Y si no los logra por las buenas, es posible que lo intente por las malas.
¿Qué prefiere: tener un médico educado con exigencia y resultados o con mucho amor y ninguna exigencia?
Un médico obsesionado con los resultados y su carrera tendrá la tentación de utilizar a sus pacientes para acumular dinero o méritos. Será mal médico, porque el paciente debe ser el fin y no el medio de toda medicina. Cualquier profesional cuya autoestima no dependa tan sólo de acumular dinero o medallas acabará haciéndolo mejor.
Vivirá menos estresado seguro.
Tendrá la oportunidad de no depender de la acumulación cuantificable para medir y gozar de su propia autoestima: sólo así podrá ejercer su profesión convirtiendo a sus clientes en fines y no en medios.
Si no hay nota, ¿para qué esforzarse?
Se esforzará si sabe que es un ser humano al que se le ama porque es él y con esa confianza podrá ser generoso y devolver ese amor a los demás sin exprimirlos para obtener más resultados con que conquistar su admiración, que él confunde con ese cariño que se le escapa... Esa es la diferencia entre el líder que sirve y el líder que se sirve de los demás.

miércoles, 21 de octubre de 2009

La crisis de los 40 en los hombres, como superarla


Llegar a la mediana edad no tiene porque ser un catastrófico, pero se pueden tomar  en cuenta las siguientes recomendaciones para superarla:

  • Intenta ser más optimista.
  • Acepta las limitaciones que se presentan conforme a la edad.
  • Encuentra el equilibrio, una buena idea es practicar yoga.
  • Recuerda que cada uno vive la vida que elige vivir.
  • Enfócate en algún cambio y hazlo, pero sin perder nada de lo que tanto te ha costado conseguir hasta ahora.
  • Piensa que es en esta época cuando se produce una relación óptima a nivel laboral, porque existe una mezcla entre el empuje y la ambición de los jóvenes y la experiencia de los mayores, siendo un buen momento para conseguir objetivos profesionales.
  • En la relación de pareja, los cuarenta no deben ser apatía e insatisfacción, míralo mejor como un periodo de plenitud, con un conocimiento mayor de la otra persona desde el punto de vista psicológico, emocional y sexual, en el que se puede disfrutar de la relación completamente.

martes, 20 de octubre de 2009

La crisis de los 40 en los hombres


Todos hemos oído hablar de la famosa crisis de los 40 en los hombres. Realmente no está demostrado que exista, pero si es cierto que en muchos casos se repite una pauta muy concreta de comportamiento y de actitud.


Los síntomas más claros en hombres de 40 años suele ser la necesidad de sentirse jóvenes de nuevo y la búsqueda de nuevas experiencias que se han perdido con la edad o que en su día no pudieron experimentar.

Se producen muchas rupturas matrimoniales ante estas actitudes, ya que la mujer no puede aguantar el cambio al que se somete el marido.

Se pasa de vivir una vida sosegada y estructurada a comenzar a vivir unas experiencias parecidas a las de cuando tenían 20 años. La pareja no se haya en la misma situación y se hace difícil aceptar los cambios.
A la crisis de los cuarenta se le conoce también como la crisis de la media vida, porque se considera que a esa edad se ha recorrido la mitad de los años de expectativa de vida. Y también se le llama crisis de madurez, ya que de ella puede resultar un equilibrio y un sentido del deber que supone que a partir de ese momento, se puede alcanzar una vida lograda y fructífera.


Obviamente esta crisis no afecta por igual a todas las personas, su efecto dependerá de la situación de cada individuo. En una persona que ha conseguido en mayor o menor medida los objetivos tanto profesionales como personales a los que aspiraba de joven, la incidencia de esta crisis será menor.
En cambio para personas inseguras, en donde la relación de pareja se ha vuelto rutinaria y carente de estímulos gratificantes de ocio y tiempo libre o cuando la vida del hombre está llena de excesivas responsabilidades, es mucho más pesada y difícil de superar.


Cambios físicos y de conducta que se presentan a esta edad
  • Deterioro corporal, que dependerá en gran medida del estado de salud, de la alimentación y del ejercicio físico que se haya realizado años antes.
  • Aparece la preocupación por las enfermedades, comienzan los chequeos médicos y en ocasiones una cierta actitud hipocondríaca.
  • Existe una mayor tendencia a engordar, van apareciendo las primeras arrugas y el cabello se cae o se vuelve más canoso.
  • Hay desilusión por lo proyectos juveniles que se han postergado.
  • Cansancio por todas las responsabilidades que tiene y que cada vez le pesan más.
  • Momentos de depresión y de ansiedad, debido a que existe una lucha muy dura entre lo que quiere hacer y lo que debe hacer.
  • Busca nuevas experiencias de riesgo o atrevidas como cuando era joven, a fin de evitar la sensación de tiempo perdido o de aburrimiento. De repente quiere practicar algún deporte extremo, cambiar su imagen o hacer grandes inversiones que normalmente no haría, simplemente por llamar la atención.
  • Tienden a salir con personas más jóvenes, incluso puede haber infidelidades.
  • Mantiene una postura apática ante el sexo con su pareja, ya que en el fondo tiene miedo a la vejez y las consecuencias sexuales que ello conlleva.
Hay hombres dados a convertir un pequeño bache en un problema grave

lunes, 19 de octubre de 2009

RESPIRAR Y SONREIR



Una respiración pausada y una sonrisa en la cara alejan todos nuestros miedos y preocupaciones. Son herramientas inestimables para tener un buen día.


A lo largo del día pueden sucedernos cosas buenas,  pero también cosas malas que quizá nos pueden  estropear el resto día, para esto tenemos un ejercicio el cual consiste en sonreír y respirar profundo 5 veces sosteniendo el aire por 10 segundos haciendo una pequeña presión en el estomago hasta que nuestra mente se despeje y nuestro ritmo cardiaco recupere su estabilidad.


¿Os habéis  fijado que al enojarse, asustarse, llorar aumentan sus latidos?
Pues sí,  así es por eso es que se aconseja contar  hasta diez, porque el cerebro se bloquea y no deja pensar, lo que obtenemos como resultado es un impulso que en el 95% de las ocasiones trae como consecuencia algo de lo que después nos arrepentimos. 

Las 10 gotas... más leídas en la última semana

Las 10 Gotas... más populares