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sábado, 7 de noviembre de 2009

Las consultas por depresiones se multiplican entre los desempleados


La falta de trabajo no sólo es nociva para el bolsillo, sino también para la salud física y el equilibrio mental.


La inactividad laboral causa ansiedad, angustia, depresión, hipertensión, y diversas dolencias psicosomáticas.


El riesgo de despido disminuye la resistencia ante la enfermedad, aunque la falta de subsidio o seguro de desempleo, y la baja de larga duración, son los factores más negativos para el equilibrio psicológico y emocional.


Para la gran mayoría de las personas, las vacaciones son un momento ansiado a lo largo de todo el año: la pausa en la actividad laboral que permite reencontrarse consigo y la familia, y es el medio de recargar las pilas para comenzar el nuevo curso.


En cambio para otros, en vez de ser unas semanas deseadas, las vacaciones son una situación obligada que se desconoce cuándo finalizará y se produce por imperativo del mercado laboral, produciendo un malestar que va desgastando la salud de manera progresiva.


MENOS TRABAJO, MÁS TRASTORNOS


Existen indicios de que los trastornos mentales y físicos relacionados con el desempleo empeoran con el tiempo, a medida que pasan los meses, después del despido.


La falta de subsidio o seguro de desempleo, y el desempleo de larga duración, son los factores más negativos para la salud, según los informes.


Los trastornos psicológicos van minando progresivamente el sistema inmunológico humano y predisponen al organismo a sufrir dolencias que van desde la úlcera, la colitis y las cefaleas, hasta las cardiopatías y el asma. Los niveles de aspiración, la participación positiva y el sentido de autonomía de la persona se ven afectados negativamente por el desempleo.


El desempleo y la precariedad no afectan por igual a todas las personas, pero puede provocar desestabilización emocional, la pérdida de confianza en uno mismo, la aparición de sentimientos de inferioridad o de pesimismo cuando la situación se prolonga, y en los casos más extremos, mayor riesgo de sufrir trastornos depresivos.


Fases de la desesperación


Se han descrito las tres fases psicológicas que aparecen después de la pérdida del puesto de trabajo.


Primero el afectado niega la situación. Muestra un sentimiento de "estar de vacaciones". Efectúa reparaciones en el hogar, pinta las paredes, limpia meticulosamente su automóvil.


Después entra en un estado de congoja, aflicción y angustia al comprobar que no puede encontrar trabajo.


La amenaza de pobreza puede convertirse en una obsesión. Se idealizan las ocupaciones anteriores. La mayor parte del tiempo se dedica a buscar trabajo, con peligro de agotamiento y un trasfondo de desolación.


Finalmente, deprimido y resignado, se acomoda al estilo de vida del desempleado. Dosifica la búsqueda de trabajo y restringe sus relaciones sociales.


Ve mucha televisión, como si la familia le fuera ajena. Corre el riesgo de resignarse a su condición de desempleado. La falta de trabajo puede convertirse en un elemento consustancial de la persona para el resto de su vida.


Además de brindar la sensación de poder modificar el entorno, el trabajo permite desarrollar determinadas capacidades, nos sumerge en la comunidad y ofrece la oportunidad de tener un papel en ella.


¿Como pueden ayudar los remedios florales del Dr. Bach?


Rescue Remedy combina 5 Flores de Bach para momentos de crisis o trauma tales como la pérdida del trabajo. Después de este tratamiento de urgencia es conveniente acudir a un terapeuta para que evalúe que remedio se debe tomar.


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