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martes, 6 de octubre de 2009

EN TIEMPOS DE CRISIS, DECIDIMOS CON EL CORAZÓN

Extracto del articulo “EN TIEMPOS DE CRISIS, DECIDIMOS CON EL CORAZÓN” de EDUARD PUNSET

Hay gente, la mayoría, que en épocas de ansiedad rehúye hacer el amor; otras, en cambio, lo necesitan entonces más que nunca.




Cuando hablamos del pasado, del presente o del futuro, barajamos siempre promedios y estamos acostumbrados a tomar decisiones no en función de lo que consiguió o hizo alguien excepcional que no se deja catalogar, sino de lo que ocurrió en términos estadísticos.


Ahora tienden a decidir más con el corazón que con la razón. ¿Por qué?, se preguntarán mis lectores. Por una razón muy sencilla. En tiempos de crisis se tiene la impresión de que ya no se dispone de todo el tiempo necesario para sopesar los factores a favor o en contra de una decisión. Hay que decidir deprisa, porque el vecino ya se ha declarado en quiebra; la Bolsa no cambia y cada vez está peor; todas las funciones a medio plazo –como reproducirse o pensar en el retiro, se aparcan para después, para más tarde, cuando ya haya pasado la crisis. En esas condiciones, el corazón se convierte en el rey y señor de nuestros actos.


Cuando no hay tiempo para razonar, siempre ha funcionado mejor el corazón que la razón. Es más, la razón sólo interviene cuando hay tiempo para ponderar. Si oigo de repente el ruido extraño de un autobús que me puede atropellar porque no me he dado cuenta de que estaba rojo el semáforo, salvo mi vida saltando a la acera gracias a la amígdala –la gestora de mis intuiciones – y no a la razón.

La incertidumbre que caracteriza las épocas de crisis –nadie sabe, ni desde luego el Gobierno, cuándo va a empezar o terminar – mengua los recursos propios; le convence a la gente de que ha perdido parte del poder que tenía para saber lo que estaba haciendo. La pérdida de poder del ego individual es una de las condiciones bien sabidas para generar ansiedad, y la ansiedad provoca más estrés. Y el estrés adicional confirma la pérdida de control del proyecto en el que se está inmerso. Las decisiones adoptadas en ese contorno serán menos atinadas, no más atinadas.


¿Debemos esperar a una crisis para decidir con el corazón?



1 comentario:

  1. Uy este artìculo tocò mis fibras, pero no siempre, hablò por mì, puedo pensar con el corazòn, porque correría el riesgo de morir en el intento, el corazón es emoción, y las emociones depende como las manejemos construyen o destruyen. El pensar con el corazòn puede ser atinado a la hora de hablar de sentimientos, pero la razòn, el pensar con el cerebro es lo que la mayorìa de las veces necesito hacer en el momento de tomar una decisión o acciòn que no tenga que ver con los sentimientos. Ahora, lo que sì no me he dado cuenta es si en pleno momento de una crisis ha dominado mi corazòn:).Es mi humilde opinión ;)
    Un saludo!

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