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jueves, 3 de septiembre de 2009

Pequeños placeres de la vida

Las cosas que nos hacen felices en la vida cuestan muy poco, el problema es que es fácil olvidarlo. El mundo en que vivimos continuamente nos hace sentir que necesitamos más y más, que los placeres deben ser sofisticados para que realmente sean eso, placeres.
A veces el único problema es que nos complicamos demasiado. Lo importante es hacerse a la idea de que se puede disfrutar de la vida con sólo lo esencial. Estar atentos a los pequeños placeres, puede hacer un día que parecería normal se transforme en uno excepcional.
No es difícil hacerlo, lo único que se requiere es cambiar de actitud. Sólo hay que pensar en un día normal cuáles son las cosas que disfrutas y hacerlas con un poco más de consciencia.
Si existe un secreto para ser un poco más feliz cada día (a pesar de los problemillas cotidianos que ya nos regala la vida) es pararse a disfrutar de las pequeñas cosas.
La cotidianidad, esa es la diferencia. Si somos capaces de distinguir entre algo rutinario y algo placentero, "nos sentiremos mejores, transmitimos positividad, y todo nos irá mejor,  sabemos que” lo semejante atrae a lo semejante”, si estamos alegres, atraeremos eso".
La forma de afrontar la realidad nos influye en nuestra vida diaria, "si estamos felices, probablemente las cosas te vayan a ir mejor". Por eso, los pequeños placeres son tan importantes.
Si somos capaces de transformar la rutina en algo placentero, como ducharse o comer, en todo momento estaremos en un estado positivo, "disfrutar de los pequeños placeres no es cosa de pobres, sino de inteligentes", ya que no es sencillo encontrar aquellas cosas que nos hacen felices.
Ser felices. Ese es el objetivo. Y para ello, tenemos que encontrar nuestros propios pequeños placeres.


Para mí por ejemplo, antes de empezar la rutina diaria del trabajo es desviarme un poco del camino para pasar por un centro comercial donde lo primero que me sorprende es una tienda de frutas, un regalo de color para la vista, a continuación hay una panadería, ummmm que olor a pan calentito y por último el puesto del café  un éxtasis de aromas. Estos momentos sin duda me hacen llegar al trabajo más positivo.


¿Para ti cuáles son los pequeños placeres de la vida?
Os invito a que añadáis alguno de estos “placeres” cotidianos en comentarios. A lo mejor nos sirven para hacer una buena lista con la que disfrutar a pesar de todo lo que ocurra.

4 comentarios:

  1. Gracias por este articulo, nos hace reflexionar. De verdad que las maravillas de la vida se encuentran en las pequenas cosas...una camanata con una amiga, caminar en la playa con tu hijo de cuatro anos recolectando caracoles. Una copa de vino en buena compania. Estas cosas cuestan poco o nada, pero valen mucho!

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  2. Y hay tantos placeres más que nos pasan desapercibidos...

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  3. La sociedad nos engaña con su publicidad, nos hace creer que la felicidad consiste en poseer todo aquello que nos anuncia...! Grave error !. Ciertamente, ser feliz es gratis, pero eso no nos lo dirán en ningún anuncio.....
    Yo soy feliz con poca cosa....: cuando voy en el tren y veo esas caras tan grises, y sonrío, y le guiño un ojo a un muchacho y veo como se sonroja...
    Cuando paseo por el bosque dando patadas a las piedras..y abrazándome a un árbol...,

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  4. Charo comparto contigo, desde toda mi vida, el placer de pegarle patadas a las piedras y otra cosa que me encanta en el bosque es atravesar los montones de hojas muertas... ¡No lo puedo resistir! es como una droga ;-)

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