Google+ Followers

viernes, 21 de agosto de 2009

Fobias


Todos tenemos miedo en ciertos momentos, ante ciertas situaciones. La explicación suele ser que el miedo es una forma de estar preparadas ante un peligro, esto es beneficioso porque nos ayuda a evitar situaciones que nos podrían causar algún daño. No es malo tenerle miedo a una serpiente. Pero a veces esos miedos se vuelven muy intensos, e irracionales. Allí es cuando se comienza a hablar de fobias.
Una fobia es un miedo fuerte y persistente ante ciertas situaciones, objetos, actividades o incluso personas. El síntoma de este trastorno de ansiedad es el excesivo e irracional deseo de evitar a toda costa el objeto que origina el miedo. Cuando el miedo está más allá del control de la persona, y termina interfiriendo en la vida diaria, se diagnostica como un trastorno de ansiedad que debe ser tratado.
Esta alteración de nuestra conducta es más frecuente de lo que pudiéramos imaginar y nos causa serios problemas y vergüenzas.
Cuando tenemos alteraciones fóbicas, estaremos siempre tratando de evitar la "situación" o la experiencia que se nos presenta, como un medio de resolver nuestro problema de inseguridad, generalmente es una actitud silenciosa y aparece como "gusto o preferencia " y nos ayuda para diluir la ansiedad que nos producen, pensamientos, deseos o impulsos inquietantes, la realidad es que están escondiendo situaciones que nos producen una inexplicable inseguridad y miedos.
Estamos constantemente preocupadas por nuestra seguridad y le tememos a toda amenaza que signifique un peligro para ella y muchas veces arrastramos con nuestros miedos, sin darnos cuenta a nuestras parejas e hijos, resultando conductas de sobreprotección, esto generará: inseguridad – falta de confianza – adaptación social – miedos y timidez, que más tarde repercutirán en nuestra vida social – escolar y profesional.
La vida en sociedad del ser humano hace que estos trastornos se multipliquen. Las fobias suelen aparecer por primera vez en la infancia o al comienzo de la vida adulta. Está generalmente aceptado que las fobias aparecen como una combinación de eventos o factores externos y predisposiciones internas del individuo.

Algunos ejemplos como la aracnofobia (miedo a las arañas) o la ofidiofobia (miedo a las serpientes), pueden tener su explicación como un rasgo evolutivo de los humanos, que como se dijo al comienzo, desarrollan esos miedos contra criaturas que pueden causar daño.
Otras fobias pueden rastrearse hasta un evento específico que las catapultó, generalmente una experiencia traumática en edad temprana. Se pueden restringir a situaciones muy específicas tales como a la proximidad de animales determinados, las alturas (imagen), los truenos, la oscuridad, a viajar en avión, a los espacios cerrados, a tener que utilizar urinarios públicos, a ingerir ciertos alimentos, a acudir al dentista, a la visión de sangre o de heridas o al contagio de enfermedades concretas, etc. El temor en estos casos es estable, al contrario que en la agorafobia.
Fobias sociales como la agorafobia (miedo a las multitudes y espacios abiertos, situaciones donde escapar puede resulta difícil), tienen causas más complejas que no son del todo conocidas hasta la fecha. Algunos creen que hay algo de hereditario y genético, y la química cerebral combinado con experiencias de vida en el desarrollo de desórdenes de ansiedad y las fobias. . Las mujeres son afectadas dos veces más con respecto a los hombres.
Para luchar contra la fobia, lo más importante es tener una buena disposición, lo que no siempre es fácil. He aquí 10 consejos que te pueden ayudar a superarla:
  1. Elaborar una lista de los miedos que se sufren lo más aséptica posible, sin prejuicios ni autoengaños.
  2. Descubrir su significado: conocer el origen de la fobia y las reacciones que provoca ayuda a derrotarla.
  3. Potenciar la autoestima: nadie es perfecto y no ocurre nada por eso.
  4. Ser consciente de que para vencer la fobia hay que exponerse gradualmente a lo que la causa.
  5. Ocuparse, no preocuparse: una información fiable y equilibrada sobre el objeto de la fobia permite evaluar el nivel de peligro real que supone y concederle su auténtica dimensión.
  6. Vivir el presente: el futuro siempre supone cierta incertidumbre, pero no hay que obsesionarse con ello puesto que puede dificultar el desarrollo de una vida normal.
  7. Respirar despacio: ante las crisis de ansiedad provocadas por la situación fóbica, realizar ejercicios de respiración ayuda a tranquilizarse.
  8. Apoyarse en los demás: amigos y familiares deben implicarse y no reírse o ridiculizar los miedos ajenos.
  9. Valorar los logros que se van conquistando en la superación de la fobia, por pequeños que éstos sean.
  10. En el caso de que la fobia interfiera en el día a día, es necesario recurrir a tratamiento profesional. Os aconsejo acudir a un buen terapeuta de flores de Bach, todas las fobias tienen remedio.
Flores de Bach, el mejor equilibrio
Sentirse bien emocionalmente ayuda a disfrutar de una buena salud física. Pero a veces hay elementos que impiden tener un estado anímico favorable. Para deshacerse de las sensaciones negativas es esencial aprender a reconocerlas y así empezar a enfrentarse a ellas y combatirlas. Y en este sentido, las Flores de Bach son una gran ayuda.
La Flor de Bach de Mimulus (Mímulo) es la más recomendable en el caso de las fobias y miedos conocidos y ayuda a mantener el equilibrio y la calma. Además las flores de Red Chestnut (Castaño Rojo), Cherry Plum (Cerasífera), Rock Rose (Heliantemo) y Aspen (Álamo Temblón) también contribuyen a controlar los temores.


Un último consejo, si vas al campo mira dentro de las botas antes de ponértelas. ;-) Es broma...

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Las 10 gotas... más leídas en la última semana

Las 10 Gotas... más populares